24 agosto 2007
Relatos sobre el 11 de septiembre, los derechos civiles y la vida diaria
Washington – La gente suele venir de dos en dos al quiosco de historia: una abuela y una nieta, un matrimonio, un padre y un hijo. Se hacen preguntas entre ellos tales como: ¿Cuál fue el momento más duro durante tu juventud? ¿Cuándo conociste a tu esposo (o esposa)? ¿Cómo te afectó personalmente el movimiento por los derechos civiles?
También hay gente que viene sola al quiosco en Nueva York para hablar de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001. “Es tan doloroso y les asusta tanto que quieren estar solos”, dijo David Isay, el fundador de StoryCorps, un proyecto cuyo objetivo es preservar las historias personales de personas ordinarias para las generaciones futuras.
“Los bomberos que nunca antes habían hablado de lo que ocurrió el 11 de septiembre o no habían ido a un psicólogo, vinieron a StoryCorps porque sintieron que estaban contribuyendo a la historia”, explicó David Isay en una entrevista con la radio pública de Nueva York. Isay es un cineasta que ha ganado premios por sus documentales. “Vienen a StoryCorps a llorar y hablar de lo que ocurrió aquel día”.
En el año 2003 Isay decidió crear una historia oral de Estados Unidos utilizando como modelo un proyecto realizado por la Administración de Progresos Laborales durante los años treinta. El primer quiosco de historia se abrió en la estación central de Nueva York y desde entonces se han abierto otros en la ciudad de Nueva York y otro en Milwaukee (Wisconsin). Además, dos quioscos móviles han viajado por el país.
Cada viernes, la Radio Pública Nacional emite una de las historias.
En septiembre de 2005 StoryCorps empezó una iniciativa para rendir homenaje y recordar a aquellos que perdieron sus vidas el 11 de septiembre. El objetivo es conservar al menos una historia personal de las cerca de 2.979 personas que murieron en el Centro Mundial del Comercio, en el Pentágono en Washington y en el vuelo 93 de la aerolínea United que se derrumbó cerca de Shanksville (Pennsylvania).
“La gente venía al quiosco para recordar a aquellos que habían muerto”, comentó Isay. “Se pueden contar muchas historias sobre muchas personas y el 11 de septiembre”.
En una de las grabaciones, Richard Pecorella, de 54 años de edad, dijo que conoció a su prometida Karen Juday, una auxiliar administrativa de 52 años de edad para la firma financiera Cantor Fitzgerald en la zona de los espectadores de una carrera de coches en Nazareth (Pennsylvania). Más tarde, el 11 de septiembre, miró por la ventana de su oficina en Brooklyn y vio una de las torres incendiada, justo donde ella trabajaba. “Agarré mi silla y la tiré por la ventana”, dijo Pecorella a StoryCorps.
En otra grabación, Monique Ferrer dijo que su ex esposo, Michael Trinidad, le llamó desde el piso 103 del Centro Mundial del Comercio después de que el primer avión se estrellara contra el edificio para decirle adiós a ella y a sus hijos. Sabía que no iba a salir de allí.
Jessica DeRubbio, de 17 años, recuerda a su padre, el bombero de la Ciudad de Nueva York David DeRubbio, que siempre quiso ser bombero y murió en el Centro Mundial del Comercio.
StoryCorps también quiere grabar los relatos de los supervivientes, los trabajadores de rescate, testigos o cualquiera que fuera afectado de cerca por aquellos acontecimientos.
Otra iniciativa especial de StoryCorps se centra en la historia afroestadounidense y se llama StoryCorps Griot (cronista) ya que sigue una tradición narrativa de la zona oeste de África. El cronista o griot es alguien que actúa como registro viviente de nacimientos, muertes, matrimonios y actos significativos, y que transmite la historia oral de generación a generación.
Al anunciar esta iniciativa, Isay dijo que el proyecto proporcionará a las familias afroestadounidenses “instrumentos para rendir homenaje a sus seres queridos, conservar sus historias para las generaciones futuras y educar al país sobre las contribuciones de los afroestadounidenses a la historia de esta ciudad y este país”.
Por ejemplo, Jim McFarland, describió su experiencia en la década de 1950 cuando de niño viajaba cada verano de la ciudad de Nueva York al sur segregado.
Omar Leech explicó cómo llegó a unirse a una pandilla y el modo en que al hacerse hombre, tras estar en la cárcel tres veces, se dio cuenta finalmente de que los otros miembros de la pandilla no eran en realidad ni su familia ni sus amigos.
Theresa Burroughs describió sus estragos para inscribirse como votante en Alabama. Iba todos los días con un amigo suyo que era ministro religioso durante dos años. Un día le pidieron que recitara el preámbulo de la constitución de Estados Unidos y después de ello el funcionario electoral le dijo, “Hoy te voy a inscribir porque estoy harto de ver vuestras negras caras” recuerda Burroughs.
Comentó que votar en la siguiente elección fue “una alegría” pero sentí “que no debería haber sido tan difícil”.
Todas las entrevistas grabadas en los quioscos de historia se añaden al archivo de StoryCorps que está custodiado por el Centro de Folklore Estadounidense de la Biblioteca del Congreso en Washington. Todas las entrevistas sobre el 11 de septiembre estarán custodiadas tanto en el Museo Conmemorativo Nacional del 11 de septiembre en Nueva York como en la Biblioteca del Congreso.
Las entrevistas, en inglés, están disponibles en el Centro de Folklore Estadounidense de la Biblioteca del Congreso.
Para escuchar las grabaciones, en inglés, visite el sitio electrónico de StoryCorps.
El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)