17 agosto 2007
Tecnologías de EE.UU. han contribuido a sistema de alerta mundial

Primer artículo de una serie sobre las contribuciones de Estados Unidos a un sistema de alerta mundial anticipada de tsunamis y otros peligros.
Washington – Perú está a dos continentes y a un océano de distancia del Océano Índico, pero la rapidez y exactitud con que se midió hace poco el enorme terremoto cerca de Lima es una consecuencia directa de la respuesta mundial al temblor de magnitud 9,1 y tsunami que azotaron el sudeste asiático el 26 de diciembre de 2004.
El peor desastre natural de la historia moderna causó 230.000 muertos. En ese momento, Estados Unidos y Japón eran los únicos países cuyos litorales estaban protegidos por sistemas de alerta anticipada de tsunamis, y personas de otros países se dirigieron a expertos de ambos países en busca de ayuda.
En el marco de una iniciativa coordinada por la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de UNESCO, en la actualidad se está implantando poco a poco un sistema mundial de alerta contra los tsunamis y de mitigación de sus efectos en los océanos y litorales de todo el mundo.
TERREMOTO EN PERÚ
A una distancia de entre 100 y 200 kilómetros del litoral peruano, las placas tectónicas que cubren el planeta tienen mucha actividad. Allí, la placa Nazca se hunde debajo de la placa sudamericana, empujando a esta última hacia arriba y soltando energía que a veces se transforma en un terremoto.
Según el Servicio de Investigaciones Geológicas de Estados Unidos (USGS), en la noche del 15 de agosto se registró un terremoto de magnitud 8,0 cerca de la costa de Perú central, a unos 145 kilómetros al sureste de Lima. El sismo causó la muerte de más de 500 personas, dejó a 1.600 heridos y a decenas de miles de personas sin hogar.

El Centro de Alerta de Tsunamis en el Pacífico, situado en Hawái, de la Administración Nacional del Océano y la Atmósfera emitió y luego canceló un aviso de tsunami para la costa pacífica de América Central y América del Sur, donde se registraron pequeñas olas de tsunami de menos de un metro de altura.
Entre las estaciones sismológicas que contribuyeron a señalar y caracterizar este terremoto, figuraban cinco centros nuevos que el USGS había instalado en el Caribe en los últimos dos años. El organismo tiene pensado instalar cuatro estaciones más para finales de 2007.
“Estos nuevos instrumentos ponen a nuestro alcance el tipo de datos que marcan la diferencia a la hora de calcular la modalidad de terremoto y su magnitud”, explico el sismólogo Walter Mooney, coordinador principal del programa de alerta mundial de tsunamis en el Océano Índico del USGS, durante una entrevista el 16 de agosto con el Servicio Noticioso desde Washington.
“La magnitud correcta probablemente se estableció de modo más rápido y exacto que se hubiera podido hacer en 2004”, agregó.
HACIA UN SISTEMA MUNDIAL DE ALERTA ANTICIPADA
En 2005, la Comisión Oceanográfica Intergubernamental, que ya estaba a cargo de ayudar a los países miembros de la ONU situados en el litoral del Océano Índico a establecer un sistema de alerta de tsunamis, creó en París un marco para el desarrollo de sistemas regionales de alerta anticipada en el Océano Índico, el Caribe y el Mediterráneo.
Junto con el Sistema de Alerta de Tsunamis del Pacífico que este organismo había establecido en 1965, los sistemas regionales cumplirán las mismas normas, con el objetivo final de compartir datos e integrar un sistema mundial de vigilancia y detección de diversos peligros naturales, entre estos los tsunamis.
Utilizando fondos aprobados por el Congreso en 2005, la Oficina de Asistencia para Casos de Desastre en el Extranjero (OFDA) de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, NOAA, USGS, el Servicio Forestal de Estados Unidos y la Agencia de Comercio y Desarrollo de Estados Unidos contribuyen sus conocimientos y tecnologías a estos esfuerzos.
En lo que respecta al Sistema de Alerta Anticipada de Tsunamis y de Mitigación de sus Efectos en el nordeste Atlántico, el Mediterráneo y Mares Conexos, Estados Unidos ha asumido principalmente la función de observador y proveedor técnico del grupo principal, que es el Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología, una de las instituciones de investigaciones geofísicas más grandes de Europa.
“Trabajamos muy estrechamente con ellos para elaborar estrategias y colaborar en los distintos sistemas de observación”, explicó David Green, gerente del Programa sobre Tsunamis de la NOAA, el 15 de agosto durante una entrevista con el Servicio Noticioso.
El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)