08 agosto 2007
Prioridad a salud, medio ambiente, educación, fomento de pequeños negocios
Washington – Desde su fundación en 1961 por el presidente John F. Kennedy, el Cuerpo de Paz de Estados Unidos ha enviado a sus voluntarios a las naciones en desarrollo no solamente para proporcionar servicios esenciales, también para promover un mejor entendimiento entre los estadounidenses y los pueblos con otras culturas.
Kennedy esperaba que el Cuerpo de Paz pudiera impulsara la causa de la paz mundial y la amistad, dijo Ronald Tschetter, director actual de la agencia. Hoy el Cuerpo de Paz se ha adaptado a un mundo en cambio al permanecer fiel a su misión, expresó a reporteros el 6 de agosto en Nueva York, durante el 46avo aniversario del Cuerpo de Paz.
Desde el inicio, los voluntarios del Cuerpo de Paz han vivido y trabajado con los ciudadanos de los países anfitriones, enseñándo habilidades sostenibles y respetando las culturas locales. El Cuerpo de Paz ha servido en 139 países y los proyectos están destinados para atender “las necesidades de los países anfitriones”, declaró Tschetter.
El propósito más importante para el Cuerpo de Paz es la educación – incluyendo enseñanza del idioma inglés – como programas como inmunización y educación para la salud. “El área más grande de trabajo en salud es la prevención del VIH/SIDA, principalmente en África”, afirmó Tschetter. También hay programas para apoyar el desarrollo de pequeños negocios, proteger el medio ambiente, fomentar el progreso en la agricultura y asesoramiento a los jóvenes.
La edad promedio de los voluntarios del Cuerpo de Paz es 27 años, comunicó Tschetter, “pero este momento el voluntario de más edad es una mujer de 81 años que presta su servicio en Tailandia”. Solamente hay dos requisitos para ser elegible y unirse al Cuerpo de Paz: el candidato debe tener por lo menos 18 años de edad y ser ciudadano de Estados Unidos.
Explicó que la agencia quiere atraer a más personas de la generación nacida entre los años 1946 y 1964. Los voluntarios en sus cincuentas pueden tener 30 años de experiencia profesional y una tremenda cantidad de experiencia y habilidades, de mucha utilidad para los países donde prestan sus servicios, manifestó.
A los voluntarios se les da un lugar donde vivir en los países anfitriones y dinero para subsistir, además de una pequeña remuneración cuando regresan de su asignación de dos años. Se les proporciona transporte y cuidado médico mientras pertenecen al Cuerpo de Paz
Aunque no enriquece en el sentido monetario, el servicio en el Cuerpo de Paz es altamente productivo, comentó Tschetter. Los voluntarios a menudo describen su servicio como un “acontecimiento que les ha cambiado la vida”.
“Enseñan habilidades al nivel de las bases, comparten los valores estadounidenses con otra gente en todo el mundo y dado que viven entre la gente a la que sirven, se convierten en parte de la infraestructura local”, indicó
Muchos de los voluntarios extienden sus asignaciones a un tercer año y en ocasiones regresan al Cuerpo después de décadas de ausencia, aseguró Tschetter.
Los voluntarios a menudo informan que se sienten completamente en casa y seguros en sus comunidades anfitrionas, aseveró. “Una joven mujer que presta servicios en un país predominantemente musulmán dijo que si estuviera dos meses fuera de su casa en California nadie la extrañaría, pero que en su pueblo adoptivo si se aleja dos horas de su casa, la gente toca su puerta para preguntarle si está bien”, recordó Tschetter.
Tschetter señaló a un reportero de Camerún que ahora hay unos 140 voluntarios en su país. En Camerún, los programas ambientales del Cuerpo de Paz son importantes dada la deforestación y la falta de agua potable, apuntó Tschetter. “Estos programas han transformado los pueblos locales”.
El Cuerpo de Paz hace una diferencia en todas partes en África, agregó, nombrando una activa campaña de salud en Botswana que ayuda a ese país a hacer “buen progreso en la lucha contra el VIH/SIDA”.
La agencia se ha adaptado al mundo rápidamente cambiante, añadió Tschetter. “El cambio más grande es la tecnología. Su impacto se siente hasta en los pueblos más pequeños en India y África. Hoy, casi todos nuestros voluntarios tienen teléfonos celulares para hacer su trabajo más sencillo y mantenerse en contacto con sus familias”.
Sin embargo, dichos cambios no cambian la misión fundamental del Cuerpo de Paz, “y hasta donde puedo ver en el futuro la necesidad de las bases y de lo que hacen siempre estará allí”, dijo
Ucrania ahora es anfitrión del más grande contingente entre 375 y 400 voluntarios, pero “probablemente lo reduciremos conforme el desarrollo continúe”, expresó Tschetter.
El Cuerpo de Paz tuvo que salir de Etiopia por la inestabilidad política, pero “recientemente fue invitado a regresar y regresaremos en septiembre de 2007”, declaró Tschetter. “Estableceremos allí un programa exclusivamente para combatir el VIH/SIDA y probablemente con el tiempo nos expandiremos a otras áreas. Esperamos con ansia el poder dar de nuevo servicio al pueblo de Etiopía”.
Los estadounidenses cada vez más se dan cuenta de la necesidad de hacer más en el mundo exterior, comunicó Tschetter y el Cuerpo de Paz atrae cada vez más voluntarios. Después de los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001, contra Nueva York y Washington, “nuestras aplicaciones aumentaron y han permanecido así” explicó.
Tschetter aseveró que el Cuerpo de Paz tiene presencia únicamente en el país que lo invita y que la agencia no forma parte del aparato de política exterior de Estados Unidos.
“No informamos al Departamento de Estado de Estados Unidos, sino directamente a la Casa Blanca”, manifestó. “Es importante para nosotros el presentar la verdadera cara de Estados Unidos a los países que servimos”.
Para más información, ver el sitio de Internet del Cuerpo de Paz.
Ver también Sociedad y valores estadounidenses.
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