07 agosto 2007
Contrarrestan críticas a nuevo comando de Defensa
Washington – Según funcionarios de Estados Unidos, el papel preciso que desempeñará el recién establecido Comando de Estados Unidos en África (AFRICOM) será aprovechar las alianzas que existen desde hace tiempo para distribuir ayuda humanitaria y fomentar la autosuficiencia y ayudar a los países africanos a consolidar democracias firmes y eficaces.
“No estamos en guerra en África, ni tampoco esperamos estarlo”, dijo Jendayi Fraser, secretaria de Estado adjunta para Asuntos Africanos, a los senadores en una audiencia realizada el 1 de agosto en el Congreso. “Nuestras embajadas y AFRICOM trabajarán en concierto para que eso siga así”, añadió.
Estados Unidos vigila las posibles amenazas a la seguridad repartiendo sus fuerzas en comandos regionales de combate. A pesar de los diversos desafíos a la seguridad en África en los pasados años, la atención al continente se dividía entre tres comandos militares con sede en Europa, Oriente Medio y Asia.
“Durante la Guerra Fría, en el Comando Europeo apenas dedicábamos el cinco por ciento de nuestro tiempo al continente africano. Ahora está aumentando”, declaró Jonathan Gration, un general de división retirado de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. “AFRICOM es un concepto bueno, que ha de concretarse”.
Pero desde que se anunció en febrero el establecimiento de AFRICOM, el comando ha sido objeto de enorme inquietud entre muchos de los observadores del África, dijo Mark Malan, un ex oficial militar sudafricano que representa a la organización activista Refugiados Internacional, con sede en Washington.
“Cuando Estados Unidos promueve un comando militar de combate en términos de desarrollo y humanitarianismo, los africanos inevitablemente sospecharán que se les está ocultando el verdadero propósito”, dijo Malan.
“Hay miedo y sospechas fuertes dentro de África, dentro de Estados Unidos, en Europa y en otros lugares de que el AFRICOM representa la militarización de la presencia de Estados Unidos en África, a costa de los intereses diplomáticos y de desarrollo”, agregó Stephen Morrison, experto en África en el Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales.
Frazer afirma que esos temores carecen de fundamento
La responsabilidad del trabajo diplomático de Estados Unidos está, como siempre, en manos del Departamento de Estado, aclaró. A diferencia de otros comandos militares, AFRICOM contará con un alto diplomático del Departamento de Estado que desempeñará el cargo de adjunto y asesor del comandante de AFRICOM, y otros diplomáticos y trabajadores humanitarios que trabajarán junto a los oficiales militares en la cúpula, añadió.
“Es, en muchos sentidos, una unión entre la experiencia y autoridad del Departamento de Estado y los recursos militares y experiencia de seguridad de las fuerzas armadas, y eso nos tiene muy entusiasmados”, afirmó Frazer.
Semejante enfoque de colaboración no es nuevo, explicó Stephen Hess, administrador adjunto de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), quien destacó la estrecha colaboración entre su agencia y los militares estadounidenses en situaciones posteriores a desastres y de ayuda a comunidades necesitadas con productos de acción cívica que reparten alimentos, atención de la salud, agua potable, escuelas nuevas y otras necesidades.
“AFRICOM no modelará, sino que apoyará la política exterior de Estados Unidos en el continente africano”, agregó Theresa Whelan, vicesecretaria de Estado adjunta para Asuntos Africanos en el Departamento de Defensa, quien señaló además que en muchos aspectos AFRICOM es un esfuerzo de Estados Unidos para “actualizarse” con la rápida evolución de las instituciones de gobierno y defensa en la región, como la Unión Africana.
“Desde hace mucho que se considera a África como un problema pendiente, un continente de Estados fallidos, economías inútiles, conflictos regionales y liderazgo corrupto. No obstante, esta imagen es muy diferente del África actual. Con apoyo de aliados internacionales, los africanos están estableciendo poco a poco la democracia y el buen gobierno en todo el continente”, afirmó.
AFRICOM es otra etapa en este proceso, pero no significará una mayor presencia de tropas estadounidenses en el continente, aseguró Whelan. Mientras examina las ofertas de distintos países africanos anfitriones, AFRICOM, cuya sede se encuentra actualmente en Alemania, no será un complejo de grandes bases militares, sino un equipo pequeño con personal de apoyo capaz de convocar fuerzas y equipos cuando sea necesario.
Durante décadas, las fuerzas militares de Estados Unidos han entrenado y equipado a fuerzas militares africanas que se han hecho cargo de asegurar sus propios países, de asegurar la región más amplia en el marco de entidades como la Unión Africana, y de asegurar otros lugares en el mundo a través de su participación en las misiones de las Naciones Unidas de mantenimiento de la paz. Aunque la estructura sea nueva, la misión de AFRICOM seguirá recalcando el papel de los militares como guardianes de la sociedad democrática que opera bajo control civil y respeta los derechos humanos.
“El propósito de AFRICOM es animar y respaldar el liderazgo y la iniciativa africana, no competir con estos, ni desalentarlos. La seguridad de Estados Unidos se ve realzada cuando las mismas naciones africanas procuran atender y resolver los problemas de seguridad antes de que estos se vuelvan lo suficientemente graves como para que su solución precise considerables recursos e intervenciones internacionales”, aseveró Whelan.
El texto completo de las declaraciones de Frazer está disponible, en inglés, en el sitio web del Departamento de Estado.
También están disponibles, en inglés, las declaraciones preparadas de Whelan (PDF, 25KB), Hess (PDF, 34KB), Morrison (PDF, 42KB), Malan (PDF, 43KB) y Gration (PDF, 17KB), en el sitio web de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado.
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