02 agosto 2007

Los trajes indígenas de EE.UU. combinan la tradición con la innovación

Exposición examina 200 años de historia de la costura indígena

 
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Traje cheyenne de tres pieles hecho por Rebecca Hamilton Brady y Jon Brady de Pawnee
Traje cheyenne de tres pieles hecho por Rebecca Hamilton Brady y Jon Brady de Pawnee (Oklahoma). (Foto: Ernest Amoroso/Smithsonian)

Washington – Los papeles destacados que han desempeñado las mujeres en las sociedades indígenas estadounidenses se reflejan en los diseños de los trajes y accesorios ceremoniales que ellas han creado en el curso de los últimos 200 años, según Emil Her Many Horses, un experto en las culturas indígenas de las llanuras del norte y sur del país que trabaja en el Museo Nacional del Indígena Americano (NMAI) de la Institución Smithsoniana.

Her Many Horses, de la nación Oglala Lakota (siux) de Dakota del Sur, es conservador de la exposición del NMAI titulada “Identidad mediante el diseño: Tradición, cambio y celebración en los vestidos de las mujeres indígenas”. La exposición explora la historia de la costura indígena desde el siglo XIX hasta el presente y muestra trajes de piel de venado y tela ricamente ornamentados que representan una variedad de estilos de las tribus y regiones de América del Norte.

Los vestidos, que se exponen acompañados de mocasines, polainas y otros artículos hechos a mano, destacan las vibrantes tradiciones artísticas de las comunidades indígenas estadounidenses. “En nuestras culturas, la habilidad artística es considerada un don espiritual”, dijo Her Many Horses al Servicio Noticioso. “Las mujeres que sobresalían en la costura siempre eran altamente apreciadas” por contribuir al bienestar de su familia, y sus creaciones elevaban la posición de sus familias en la estructura tribal.

Los diseños “a veces surgían de los sueños y visiones”, comentó, pero los cambios sociales influyeron también en el desarrollo del diseño. A medida que las sociedades indígenas de América del Norte entraron en contacto con los colonizadores blancos en el siglo XIX, los materiales nuevos como los abalorios de vidrio, la lana, el algodón, las cintas y los botones de plata fueron adquiridos mediante el canje y pronto se incorporaron en los diseños de la costura indígena. Los métodos tradicionales de adorno –como la costura de dientes de alce en pieles de venado, el adorno de los sombreros de guerra con plumas de águila o la pintura de motivos simbólicos– todos siguieron siendo populares, pero se combinaron con complejos diseños de abalorios.

Las mujeres indígenas estadounidenses tuvieron que aprender a evadir las enérgicas restricciones que se les impusieron a sus trajes y ceremonias. A finales del siglo XIX, las autoridades del gobierno de Estados Unidos presionaron a las tribus a asimilarse en la cultura blanca y trataron de erradicar los idiomas tribales al enviar a los niños indígenas a escuelas donde sólo se hablaba inglés. Los ancianos de la tribu paiute reaccionaron con el establecimiento de la Danza del fantasma, una ceremonia que pedía el renacimiento del estilo de vida indígena tradicional. Muy pronto la danza fue adoptada por las tribus de todo el Oeste norteamericano. En 1890, temiendo insurrecciones tribales, el gobierno federal prohibió la Danza del fantasma e insistió en que las ceremonias tradicionales fueran reemplazadas con despliegues patrióticos en los días festivos oficiales como el Día de la Independencia, cada año, el 4 de julio.

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Traje siux de dos pieles con canesú completamente bordado con abalorios
Traje siux de dos pieles con canesú completamente bordado con abalorios. (Foto: Ernest Amoroso/Smithsonian)

Las sociedades indígenas cumplieron al parecer con esta exigencia, al preparar las celebraciones del Cuatro de Julio con bailarines que vestían trajes ricamente adornados. Pero los bailarines –que lucían trajes de flequillos y bordados de cuentas diseñados por las ingeniosas modistas indígenas– enviaban a sus comunidades mensajes que sutilmente indicaban solidaridad tribal ante la represión del gobierno. Efectuaban pasos  tradicionales, y sus trajes –adornados con símbolos de la bandera de Estados Unidos bordados con cuentecillas– usaban las imágenes patrióticas convencionales para honrar a sus propios antepasados guerreros.

Las modistas indígenas estadounidenses bordan aún hoy sus trajes con motivos de abalorios de color rojo, blanco y azul de la bandera para rendir tributo a los veteranos de guerra estadounidenses dentro de las familias tribales. De hecho, la tribu kiowa dedica actualmente su antigua ceremonia de la Danza de guerra a sus soldados que sirven en Iraq y en otras partes. Los trajes de piel de ante elaborados a mano que los bailarines kiowa visten, son parte esencial de esta costumbre, dijo Her Many Horses.

El conservador se refirió también a las bailarinas de la Danza elegante y la Danza del chal, que participan en concursos de baile en reuniones sociales contemporáneas. Las bailarinas visten trajes elegantemente decorados de flequillo largo que oscilan con cada paso o movimiento de la danza. Así que, las habilidades de costura de las mujeres indígenas continúan perpetuando su herencia tribal.

Si bien los elementos tradicionales del diseño de los trajes pasan de una generación a otra, los innovadores de hoy se aseguran de que las técnicas de costura consideren también el futuro. La exposición “Identidad mediante el diseño” comienza con un video de bailarinas que visten trajes ceremoniales modernos, seguido de un despliegue panorámico de los vestidos, polainas, mocasines y porta bebés de fines del siglo XIX y principios del siglo XX. La exposición incluye también prendas de vestir de alta calidad de aclamados modistas indígenas estadounidenses del siglo XXI.

Al final de la muestra, las modistas y bailarinas aparecen en un montaje cinematográfico y comentan sobre el significado más amplio de los trajes indígenas ceremoniales. Georgianna Old Elk, indígena assiniboine, explica que el traje que lleva en los concursos de baile fue un regalo de su familia. “Cuando bailo, nunca estoy sola”, dice. “Aunque ellos ya se han ido, todavía están conmigo, y yo los siento conmigo”.

En la película, la bailarina y diseñadora comanche Keri Jhane Myers dice que siempre que viaja a concursos de baile en la costa este del país, se aventura en el distrito de la moda de la ciudad de Nueva York en busca de materiales poco comunes. “Uno ve lo que está disponible y piensa cómo podría incorporarlo, manteniendo a la vez un tipo de tradición”, agrega.

La exposición del NMAI ha producido “una respuesta muy positiva” entre el público que queda “deslumbrado por la espectacular maestría” de las artesanas indígenas, dijo Her Many Horses, pero su propósito principal es “destacar las tradiciones y los papeles de las modistas indígenas en sus sociedades, en aquel entonces y en la actualidad. En las sociedades indígenas, las mujeres son realmente las que guardan la tradición y el conocimiento. Ellas mantienen viva la cultura”.

La exposición se presenta desde marzo y ha sido prorrogada hasta septiembre de 2008. Puede verse en sitio de la Institución Smithsoniana en la web.

El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)

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