05 abril 2007
Mujeres musulmanas, judías y cristianas aprenden de cada una al vivir juntas

Washington – La primavera en Estados Unidos suele ser la época en la que los estudiantes se juntan con sus amigos para presentar sus solicitudes de hospedaje universitario para el otoño, cuando esperan compartir sus dormitorios con personas que conocen y con las que tienen estilos de vida compatibles. No es así para 14 mujeres musulmanas, cristianas y judías que han elegido compartir dormitorios en la Casa de coexistencia de Oriente Medio de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey.
Al acordar su convivencia, las alumnas también acuerdan aceptarse entre ellas independientemente de sus creencias religiosas, comentó en la charla electrónica del Servicio Noticioso el 4 de abril Dalia Gheith, estudiante musulmana de primer año en la escuela universitaria de mujeres Douglass de la Universidad de Rutgers. “Intentamos entender los puntos de vista de cada una y aprender más de los antecedentes de las demás”. Gheith y otras residentes de la casa participaron en la charla electrónica de una hora de duración.
La Casa de coexistencia de Oriente Medio es parte de un esfuerzo de base que está creciendo en los campus estadounidenses para construir puentes culturales y aceptar la diversidad, según indicó Danielle Josephs, estudiante de último año que fundó la casa en 2005. El padre de Joseph es un judío iraquí y sus abuelos iraquíes viven entre vecinos árabes y musulmanes. “Estoy decidida a ayudar, por medio de este proyecto, a desmitificar las concepciones equivocadas sobre el Islam y las mujeres musulmanas” explicó Josephs, que habla hebreo y está estudiando árabe.
“Todos los días hay momentos en que descubrimos algo”, afirmó Josephs. “Cada encuentro amplía nuestro conocimiento general. Por ejemplo, al principio del proyecto yo no sabía que las mujeres musulmanas se pueden retirar el hijab, velo que usan para cubrirse la cabeza, en presencia de otras mujeres. Durante la primera semana, cuando una de mis residentes se quitó el velo, casi me voy corriendo para otra parte para no hacerle sentirse mal”.
“A veces descubrimos similitudes entre culturas y filosofías que una no espera”, comentó Samantha Shanni, una estudiante de segundo año de psicología y estudios del Medio Oriente, cuya madre es cristiana y su padre es judío.
“Estaba acostumbrada a tratar con otras religiones porque la mitad de mi familia es también judía. Sin embargo, creo que al hablar de cristianismo en la sociedad estadounidense mucha gente se refiere sólo a los evangélicos o a los cristianos extremadamente conservadores del gobierno. Es algo similar al modo en que la gente crea estereotipos de los musulmanes como algo cierto. Cuanto más conocimiento de la religión se tiene, menos ocurre esto”, indicó Shanni.
Para que los musulmanes vivan en paz con los no musulmanes en Estados Unidos, comentó Gheith los musulmanes también tienen que “tener un buen conocimiento de la tolerancia de la que habla nuestra fe y que promueve”. En consecuencia, nos abrimos más y aceptamos el trato y la convivencia entre las personas de distintas confesiones”.
“Creo .. en el poder de los musulmanes estadounidenses en el mundo árabe”, dijo Sara Elnakib, una musulmana y estudiante de último año de ciencias de la nutrición que nació en Egipto. “Yo personalmente pienso volver a Egipto y vivir allí cuando termine mis estudios y espero que de algún modo pueda cambiar el cuidado de la salud en Oriente Medio”.
Puesto que los residentes de la Casa de coexistencia empiezan a entender como crear puentes entre diferencias religiosas, explicó Gheith, los alumnos intentan promover el mensaje de coexistencia tanto en el campus como fuera de este. Algunos temas de alta prioridad, tales como los problemas ambientales, la pobreza y la seguridad pueden resolverse si se trabaja conjuntamente como una comunidad mundial, según Josephs.
“Hay muchos ejemplos inspiradores de israelíes y palestinos en Oriente Medio que colaboran en proyectos ambientales en la región. Estos gigantescos problemas sólo se resolverán si unimos nuestras inteligencias y nos comprometemos a trabajar en equipo”.
En última instancia, es posible que sea más fácil para mujeres de distintas creencias colaborar las unas con las otras de lo que les resulta a los hombres, observó Josephs, que anima a la participación de la mujer en la resolución y negociación de conflictos internacionales.
“En colaboración con hombres y líderes actuales, creo que la mujer puede llevar a cabo cambios significativos en la región de Oriente Medio”, añadió.
La transcripción y otras informaciones sobre futuras charlas electrónicas están disponibles, en inglés, en la estación de charlas electrónicas del Servicio Noticioso desde Washington.
Para más información sobre Estados Unidos véase Sociedad y valores estadounidenses.
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