07 septiembre 2006
Defiende interrogatorios de la CIA por salvar muchas vidas en todo el mundo
Washington -- El presidente Bush anunció que envía al Congreso de Estados Unidos un proyecto de legislación que autorizaría específicamente a las comisiones militares estadounidenses a enjuiciar a sospechosos de terrorismo que sean capturados, y aclararía las reglas que gobiernan la manera en que los interrogadores estadounidenses pueden hacerles preguntas a los detenidos con el fin de recopilar datos de inteligencia contra organizaciones terroristas e impedir actividades terroristas potenciales.
Al hablar en la Casa Blanca el 6 de septiembre, Bush reconoció también que la CIA ha venido reteniendo e interrogando a individuos sospechosos de ser terroristas, inclusive a miembros de al-Qaida. Señaló que a los 14 prisioneros remanentes en el programa se los transfiere a las instalaciones de detención del Departamento de Defensa en la Bahía de Guantánamo, Cuba, donde esperarán a ser juzgados por comisiones militares estadounidenses.
Entre los transferidos para ser juzgados se cuentan los sospechosos de terrorismo Khalid Sheik Mohammed, quien hasta su captura en Pakistán en el 2003 era considerado el tercer dirigente de al-Qaida en orden de importancia; Ramzi Binalshibh, alegadamente uno de los que se proponían a secuestrar aviones el 11 de septiembre del 2001; y Abu Zubaydah, quien se alega que sirvió de enlace entre el líder de al-Qaida, Osama bin Laden, y muchas células de su organización.
LA LEGISLACION PROPUESTA ASEGURARIA UN JUICIO JUSTO, DICE EL PRESIDENTE
Explicó Bush que, en colaboración con miembros del Congreso, somete legislación para asegurar que las comisiones militares "se establezcan de una maneara que proteja nuestra seguridad nacional y asegure un juicio pleno y justo para los acusados".
Los juicios comenzarán tan pronto como el Congreso autorice las comisiones, dijo el presidente, y agregó que Estados Unidos procurará enjuiciar también a los acusados de los ataques terroristas contra el USS Cole y a otro detenido que se cree haber estado involucrado en los atentados con bombas contra las embajadas de Estados Unidos en Kenia y Tanzania.
"Con estos enjuiciamientos enviaremos un mensaje claro a aquéllos que matan estadounidenses. No importa el tiempo que lleve, los encontraremos y los llevaremos ante la justicia", afirmó Bush.
Dijo que el Comité Internacional de la Cruz Roja será notificado y se le dará la oportunidad de reunirse con los 14 hombres. "A los acusados de crímenes se les dará acceso a abogados que los ayudarán a preparar su defensa, y se presumirá su inocencia", indicó Bush.
Señaló el presidente que el Departamento de Defensa publica el 6 de septiembre un nuevo manual de campaña que define el tratamiento y los procedimientos de interrogación de los detenidos.
Al repetir su deseo de cerrar finalmente la instalación de detención en Guantánamo, dijo Bush que continúa urgiendo a los países de todo el mundo a recibir a aquellos de sus ciudadanos detenidos en Guantánamo que no serán enjuiciados por comisiones militares estadounidenses. "Estados Unidos no está interesado en ser el carcelero del mundo", declaró.
Pero, añadió, muchos países han rehusado recibir de vuelta a sus nacionales o no han ofrecido "seguridades adecuadas" de que esos individuos no serán maltratados y que no volverán a participar en futuras actividades terroristas.
De los miles de individuos capturados en todo el mundo en la guerra al terrorismo, sólo alrededor de 770 han sido enviados a Guantánamo; de ellos, alrededor de 455 siguen en custodia estadounidense, indicó Bush. "Se les brinda la misma calidad de atención médica que a los miembros de las fuerzas estadounidenses que los custodian. El Comité Internacional de la Cruz Roja tiene la oportunidad de reunirse en privado con todos los retenidos allí", agregó.
EL PROGRAMA DE INTERROGATORIOS DE LA CIA HA SIDO UNA ‘HERRAMIENTA VITAL".
Explicó el presidente que la transferencia a Guantánamo de los 14 individuos significa que "ahora no hay terroristas en el programa de la CIA". Pero, advirtió, a medida que se capture a más sospechosos de terrorismo de alto nivel, el programa será "decisivo" para obtener información que podría salvar vidas.
Bush defendió el programa, al indicar que los terroristas capturados "tienen un conocimiento exclusivo" de la manera en que operan sus redes, de dónde están desplegados los agentes y acerca de los complots que se traman.
"Estos son datos de inteligencia que no pueden encontrarse en ningún otro lugar, y nuestra seguridad depende de obtener esta clase de información", dijo. "Para ganar la guerra contra el terrorismo, debemos ser capaces de detener, interrogar y, cuando sea apropiado, enjuiciar a los terroristas capturados aquí en Estados Unidos y en los campos de batalla del mundo entero".
Gracias a la información obtenida mediante el programa, "todo, desde los indicios iniciales hasta las identificaciones fotográficas, los lugares precisos donde se escondían los terroristas", dijo el presidente, fue que los asesinos masivos en potencia fueron puestos bajo custodia "antes de que pudieran matar" y las autoridades obtuvieron una mejor comprensión de la estructura, el financiamiento, las comunicaciones y la logística de al-Qaida
El programa es "de incalculable valor" para Estados Unidos y sus aliados y es "una de las herramientas más vitales" en la guerra contra el terrorismo, declaró Bush.
Dijo el presidente que le ha pedido al Congreso de Estados Unidos que apruebe legislación para dejar en claro las reglas que debe seguir el personal estadounidense involucrado en la guerra contra el terrorismo, haciendo una lista de "delitos específicos y reconocibles que serían considerados crímenes de conformidad con la Ley de Crímenes de Guerra", y para dejar en claro que seguir estas reglas y normas "satisface las obligaciones de Estados Unidos de acuerdo con el Artículo Común 3 de las Convenciones de Ginebra", que prohíben el trato considerado "ultrajante para la dignidad personal, humillante y degradante".
Además, señaló el presidente que le había pedido al Congreso que dejara en claro que los terroristas capturados no podrán usar las Convenciones de Ginebra "como base para demandar a nuestro personal...en tribunales estadounidenses".
Repitió que Estados Unidos no tortura. "Es contrario a nuestras leyes, es contrario a nuestros valores. No lo he autorizado y no lo autorizaré", afirmó.
Parte de la decisión tomada el 29 de junio por el Tribunal Supremo de Estados Unidos en el caso planteado por el sospechoso de terrorismo y detenido en Guantánamo Salim Ahmed Hamdan , determinó que el Artículo Común 3 de las Convenciones de Ginebra es pertinente a la guerra de Estados Unidos con la organización al-Qaida.
Pero, observó Bush, "el problema reside en que éstas y otras cláusulas del Artículo Común 3 son vagas e indefinidas, y cada una podría ser interpretada de diferentes maneras por jueces estadounidenses o extranjeros", dijo, lo que podría resultar en que el personal militar y de inteligencia estadounidense encarare enjuiciamiento de acuerdo con la Ley de Crímenes de Guerra de Estados Unidos "simplemente por hacer su trabajo de una manera cabal y profesional".
ALTOS FUNCIONARIOS EXPLICAN LA OPORTUNIDAD DE LA DECISION DEL PRESIDENTE
Con anterioridad a las declaraciones del presidente, altos funcionarios de la administración dijeron, hablando en segundo término y en referencia a los antecedentes de esas declaraciones, que siempre ha sido intención de la administración Bush llevar ante la justicia a los sospechosos de terrorismo. Agregaron que la administración había estado esperando que el Tribunal Supremo fallara en el caso Hamdan acerca de si los juicios a cargo de comisiones militares eran "una jurisdicción apropiada" para hacerlo así
El dictamen del Tribunal Supremo confirmó que las comisiones militares son apropiadas, pero determinó que necesitaban autorización congresional adicional, explicaron los funcionarios. A partir del dictamen, la administración discutió el tema con miembros del Congreso, y ahora tanto la rama ejecutiva como la legislativa pueden responder al dictamen del Tribunal Supremo, señalaron los funcionarios.
"Hay urgencia de seguir adelante para llevar esa gente ante la justicia. Hay una urgencia de dejar en claro las normas legales, luego de las decisiones en (el caso) Hamdan que son pertinentes a la detención, interrogatorio y examen de los detenidos", agregaron.
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