02 noviembre 2006

Nuevos instrumentos animan a los estadounidenses a ejercer el derecho al voto

Ley Ayude a América a Votar inicia mejoras para proceso de votación

 

Washington – Aunque no son tan vistosas como las elecciones presidenciales que tienen lugar cada cuatro años, las elecciones de mitad de período en Estados Unidos, que se llaman así porque ocurren a mitad del período de la presidencia, son importantísimas.

En las próximas elecciones que se celebrarán el 7 de noviembre, los votantes estadounidenses elegirán a los 435 miembros de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, a 33 de los 100 miembros del Senado de Estados Unidos, a miembros de las cámaras legislativas de algunos estados y a gobernadores estatales.

Según el Centro para el Estudio del Electorado de la Universidad American en Washington, alrededor del 40 por ciento de todos los votantes elegibles en las elecciones de mitad de período de 2002 acudieron a las urnas.

Para animar a más votantes a ejercer su derecho al voto y en reconocimiento de los cambios que el tiempo ha producido y de la mejora de las tecnologías, el gobierno de Estados Unidos ha emprendido una serie de medidas.

Ley Ayude a América a Votar

El 29 de octubre de 2002 el presidente Bush firmó la ley para ayudar a los estadounidenses a votar, conocida en inglés como HAVA. El Congreso aprobó esta ley para tratar los problemas en las votaciones que se hicieron patentes en las elecciones presidenciales del año 2000.

La ley es resultado de las recomendaciones bipartidistas de la Comisión Nacional sobre la Reforma Electoral Federal, y respeta la primacía de los gobiernos locales y estatales para administrar las elecciones. La participación de los estados en HAVA es voluntaria.

HAVA proporciona fondos a los estados para reemplazar los sistemas de marcaje de las tarjetas y define las normas mínimas de administración de las elecciones para los estados y los gobiernos locales que son responsables de administrar las elecciones federales.

HAVA también establece la Comisión de Asistencia Electoral (EAC), una entidad bipartita independiente. Entre sus funciones está la de administrar los fondos federales para ayudar a los estados a que mejoren sus procedimientos de voto. Desde 2003 los estados han recibido 2.900 millones de dólares según lo estipulado en la HAVA para mejorar sus procedimientos electorales.

Otras funciones de EAC incluyen la producción a modo voluntario de pautas para votar según el sistema, la acreditación de laboratorios de pruebas y certificación de sistemas de voto, y la diseminación de información y guías sobre las leyes, procedimientos y tecnologías que afectan a la administración de elecciones federales.

El propósito de esta iniciativa es asegurar que cada voto de cada ciudadano se cuenta. En una audiencia conjunta ante las Comisiones de Ciencias y de Administración de la Cámara de Representantes el 19 de julio, los funcionarios electorales y expertos en tecnología del voto informaron sobre el impacto de HAVA.

Donetta Davidson, comisionada de la EAC, dijo a los legisladores que en las elecciones de 2006 un tercio de los votantes utilizará máquinas nuevas para votar y que, por primera vez, cada centro de votación estará equipado con máquinas que permitan a las personas discapacitadas votar de modo privado e independiente.

INNOVACIONES EN LOS CENTROS DE VOTACIÓN

Según un estudio de la Liga de Mujeres Votantes, una organización política nacional no partidista establecida en 1920, los funcionarios electorales en todo Estados Unidos utilizan las nuevas tecnologías y procedimientos para facilitar la participación de los votantes en la elección.

El estudio, Pensando fuera de la urna: innovaciones en los centros de votación menciona cambios que van de lo llamativo a lo sutil. Por ejemplo, Scott Doyle, que gestiona las elecciones en el condado de Larimore en Colorado, analizó los patrones de voto en su condado y se le ocurrió el concepto de “centros de voto”. Como resultado, el condado reemplazó sus 143 locales electorales por 31 centros de voto que ofrecen un servicio completo y donde cualquier persona del condado puede votar. Anteriormente, el votante tenía que votar en su centro de votación asignado.

Otros ejemplos del informe de la liga son:

• Votación anticipada en el condado de Clark, Nevada, donde más de 40.000 residentes votan antes del día de las elecciones en un conocido centro comercial;

• Cuadernos de voto electrónicos en el condado de Seminola, Florida, que eliminó el uso de los cuadernos de voto en papel y conectó los centros de votación con la base de datos de las personas registradas para votar; y

• Normas uniformes estatales en el estado Georgia, que solicitó asistencia a la universidad estatal de Kennesaw para las pruebas de tecnología y la certificación electoral oficial.

Se espera que al incrementar la facilidad y eficiencia del proceso de votación, habrá más votantes elegibles que ejercerán su derecho al voto. Como observó Doyle: “Todavía estamos votando del mismo modo que lo hacíamos hace 150 años, y ya no vivimos de ese modo”.

MÁQUINAS DE VOTACIÓN ELECTRÓNICAS

Muchos consideran que las máquinas de votación electrónicas como una gran mejora comparadas con las máquinas de votación que generan papel. Aunque su facilidad de uso no se puede negar, a muchos observadores les preocupa que las máquinas puedan ser vulnerables a los piratas electrónicos y que puedan hacer falta “documentos en papel” para asegurar que el conteo de los votos se pueda verificar en caso de ser impugnado.

En las elecciones de 2006, alrededor del 80 por ciento del electorado votará a través de escáner óptico o instrumentos electrónicos de grabación directa, según la organización no partidista electionline.org, que observa las reformas electorales. Las máquinas de escáner óptico pueden leer las papeletas y contar los votos asignados en ellas. Los instrumentos de grabación directa son similares a las computadoras de pantalla táctil. Aunque no todas, algunas de las máquinas de contacto en pantalla crean documentación en papel de los votos y esta documentación puede usarse para verificar la efectividad de una computadora. El resto del 20 por ciento del electorado utilizará tarjetas que se marcan a la vieja usanza, máquinas de barra de ajuste y papeletas tradicionales.

Las preocupaciones principales sobre las nuevas máquinas de votación son el riesgo de piratería, programación incorrecta y mal funcionamiento de las máquinas.

“La cuestión no es si se pueden eliminar estos problemas, que no se puede, sino cómo vivir con ellos” dijo Edward W. Felten, profesor de informática en la Universidad de Princeton en Nueva Jersey. Felten declaró el 28 de septiembre ante la Comisión de Administración de la Cámara de Representantes de Estados Unidos que alguien podría instalar software con mala intención en una máquina de votación a la que nadie esté prestando atención en un momento dado y en un sólo minuto robar los votos con un riesgo mínimo de ser detectado. Por esta razón “debemos tomar precauciones adicionales para asegurar la custodia de las máquinas de votación y los almacenes de estos medios de votación desde ahora hasta el día de las elecciones” expresó Felten en aquel momento.

Los documentos en papel tampoco son inmunes al fraude y pueden ser ilegibles o estar incompletos. Aún si se diseñan adecuadamente, “fallan de diferentes modos que los documentos electrónicos” declaró Felten, “así que la combinación de documentación electrónica y de papel, si se hace como es debido, puede ser mas útil contra el fraude que ambas formas de voto individualmente”.

Para más información, véase Elecciones de mitad de período en 2006.

El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)

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