01 noviembre 2006
Pintor contemporáneo John Nieto presenta una nueva perspectiva
Washington – Con sus impresionantes paisajes y convincente elenco de personajes, el viejo Oeste proporcionó un escenario espectacular para algunas de las más interesantes narraciones de la temprana historia de Estados Unidos. Inevitablemente, los pintores y fotógrafos desde el siglo XIX en adelante han explorado ese territorio, tanto físico como psicológico, como una fuente primaria de la mitología nacional que expresa el drama épico de domar un agreste entorno natural.
Aunque la desvanecida frontera estadounidense del siglo XIX se ve en su mayor parte a través del prisma nostálgico de las fotografías color sepia, las imágenes iconográficas del espíritu de aquellos tiempos han permanecido y evolucionado para capturar las imaginaciones del siglo XXI. Esa evolución se refleja en la obra del renombrado artista John Nieto, que se aproxima a los clásicos temas del oeste con una sensibilidad marcadamente contemporánea.
Nieto presenta sus pinturas sobre indígenas norteamericanos y vida silvestre en el oeste, como el búfalo (bisonte americano), el lobo y el coyote, en grandes lienzos y en colores brillantes. Reemplaza el tinte sepia de la temprana fotografía estadounidense por la viva paleta de los siglos XX y XXI, pero la esencia de estos sujetos iconográficos permanece intacta e inmutable.
En una entrevista reciente con el Servicio Noticioso desde Washington, Nieto explicó cómo elige los temas para cada nuevo cuadro. “Me vienen las ideas y las incubo durante algún tiempo. Cuando están listas para salir al exterior, las pinto”, dijo. “Trabajo en temas con los que me siento identificado personalmente”.
Su enfoque en la cultura tribal de los indígenas norteamericanos y la vida silvestre en el continente norteamericano refleja las centenarias raíces de su familia en Nuevo México. Nieto desciende de indígenas norteamericanos y de los primeros colonos hispanos en la zona, y su formación artística abraza las tradiciones europeas y americanas. En su juventud, Nieto fue a París para auto educarse, y allí analizó las técnicas de los viejos maestros europeos y exploró los trabajos de innovadores del siglo XX tales como Pablo Picasso, Henri Matisse y André Derain. Los audaces experimentos coloristas de Matisse y Derain que lideraron el importante movimiento artístico del Fauvismo (que significa bestias salvajes), impresionaron fuertemente a Nieto.
Siendo ya un excelente dibujante, Nieto se inclinó hacia un brillante colorismo y fácilmente unió ambas destrezas en un distintivo estilo pictórico admirado tanto por su extraordinaria fuerza como por su detallismo. Su vuelta de París a Nuevo México le inspiró para capturar la esencia del oeste norteamericano, una región compleja con una vitalidad moderna repleta de ecos de su histórico pasado.
IMÁGENES NORTEAMERICANAS, INTERÉS INTERNACIONAL
Aunque las figuras en las pinturas de Nieto son inconfundiblemente norteamericanas, los amantes del arte de todas partes le aclaman, lo que sugiere que las imágenes alcanzan a personas con antecedentes muy distintos. Nieto dice que intenta comunicarse con una audiencia mundial y que intenta imbuir a sus sujetos un atractivo universal.
“Pinto con la esperanza de que lo que estoy pintando vale la pena compartirlo con alguien. Si hago ese contacto, considero que he tenido éxito”, dijo. “Mi esperanza es compartir mi entusiasmo por el tema utilizando el lenguaje de la pintura. El mundo es el público al que quiero llegar”.
Desde los indígenas de las llanuras en sus ropas ceremoniales, hasta el atlético joven guerrero con arco y flecha, los indígenas norteamericanos que emergen de los lienzos de Nieto personifican el orgullo, la dignidad y la resistencia frente a la adversidad. Esa misma resistencia y fortaleza se reflejan en la imagen del búfalo cruzando la pradera o la figura del lobo corriendo a toda velocidad hacia el que observa el cuadro.
Estas cualidades también se recogen en los retratos que Nieto hace del juguetón pero calculador coyote o del majestuoso oso gris. En las manos de Nieto, estas criaturas simbolizan la grandeza y belleza de la naturaleza, al proyectar sus propias y distintas personalidades. Su resistencia, su cabezonería en no desaparecer, también evoca el atractivo intemporal del oeste norteamericano, un espejo del alma de la nación.
Nieto ha expuesto su obra en Europa, Japón, América Latina y África, además de en ciudades estadounidenses como Santa Fe (Nuevo México), Nueva York, Los Ángeles, Palm Springs (California) y Jackson Hole (Wyoming). Las muestras de Nieto suelen atraer grandes multitudes y sus lienzos más grandes pueden alcanzar precios de alrededor de 40.000 dólares.
RENACIMIENTO DE UN ARTISTA
En octubre de 2002, un derrame cerebral masivo casi acaba con su carrera, su condición parecía ser tan seria que su familia temió que nunca volviera a pintar. En julio de 2005 tuvo una segunda crisis cuando mostró señales de sufrir una insuficiencia cardiaca congestiva, pero las pruebas que se hizo revelaron que no tenía enfermedad coronaria.
Poco después, Nieto se recuperó completamente de su derrame en una rápida convalecencia que dejó atónitos y fascinados a su familia y doctores. El 9 de julio de 2005, empezó a trabajar de nuevo en las pinturas que su enfermedad interrumpió. La salud restaurada de Nieto es un regalo inesperado que su esposa describe como “milagroso” y que no está bien explicado en términos médicos, pero que podría deberse en parte a su voluntad de hierro, y a un impulso para crear que exige ser plenamente ejercitado.
Este impulso florece una vez más y parece tan potente como siempre. La energía característica de Nieto y sus disciplinados hábitos de trabajo se reanudaron rápidamente, y esto resultó en dos importantes exposiciones de nuevas pinturas en Santa Fe y en Jackson Hole durante el final del verano y el principio del otoño de 2006. El fuerte estilo lineal, las composiciones chocantes y los colores saturados que caracterizan los primeros trabajos de Nieto están claros en este último grupo de pinturas, también lo está la tensión dinámica que imprime vida a todos sus sujetos, ya sean animales o humanos.
Los críticos han declarado que el retorno de Nieto a la pintura es el renacimiento de un artista en su cima. Al reflexionar sobre su recuperación, Nieto expresó gratitud por su buena suerte, y determinación para emplear sus dones de la forma más productiva posible.
“Desde mi recuperación, creo que he acomodado mis prioridades respecto de lo que considero importante en mi vida, y esas cosas se están reflejando en mi arte” dijo. “Cada cuadro ofrece oportunidades para crecer y cuando esto ocurre, me siento vivo. Es muy gratificante”.
A pesar del éxito, Nieto dijo que se considera simplemente “un artista y trabajador suficientemente afortunado de poder ganarse la vida” haciendo lo que más le gusta, siguiendo la tradición de aquellos pintores que le precedieron y que le inspiran continuamente.
“Cuando leo las biografías de algunos de mis artistas favoritos, como Matisse y Picasso, me siento como si me codeara con estas personas y eso me hace sentirme bien en cuanto a mi relación con ellos” explicó. “Me gusta haber recibido la influencia de los grandes artistas del pasado. El buen arte, como la verdad, nunca pasa de moda”.
El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)