09 junio 2006
Ley exige acomodo razonable para discapacitados

Washington -- Si bien los fallos judiciales pronunciados desde el caso Brown v. el Consejo de Educación y actos legislativos como la Ley de Derechos Civiles de 1964 aseguraron que la afro estadounidense Rosa Parks pudiera viajar en los asientos delanteros del autobús, no le aseguraron asiento alguno para Judith Heumann. El caso Brown concluyó que la segregación racial violaba la Constitución de Estados Unidos y la Ley de Derechos Civiles estableció la autoridad federal contra la discriminación legal "por motivo de raza, color, religión u origen nacional". Pero Heumann era víctima del polio, estaba confinada a una silla de ruedas y era incapaz de maniobrar su silla para subir los escalones del autobús.
"No es mi discapacidad la que me impone obstáculos", le dijo al periódico The Washington Post, en 1980. "La sociedad es la que nos impone obstáculos a mí y a mis hermanos y hermanas discapacitados, al construir escuelas, teatros, autobuses, viviendas y otros lugares inaccesibles".
La Ley de Estadounidenses con Discapacidades de 1990 representa un consenso nacional para proteger plena e igualmente los derechos civiles de esos estadounidenses—que según el Congreso eran unos 43 millones en 1990—que sufren de discapacidad física o mental.
Durante muchos años, en Estados Unidos y en otras partes se realizaron esfuerzos para "rehabilitar" a los discapacitados. Sin embargo, durante los años setenta, muchos estadounidenses con discapacidades físicas y problemas de desarrollo argumentaron que, en lugar de ello, la sociedad debería retirar las barreras que les impedían participar en forma más plena en la vida cívica. Deseaban acceso pleno a los edificios públicos y privados por medio de rampas para sillas de ruedas, puertas automáticas y mejoras similares. En términos más amplios, el incipiente movimiento en favor de los derechos de los discapacitados buscaba que se les garantizaran los mismos derechos fundamentales por los que sus antecesores del movimiento de los derechos civiles habían luchado y que habían ganado.
Esas garantías fueron aumentándose poco a poco con una serie de leyes federales. La Ley de Rehabilitación de 1973 prohibió la discriminación "en cualquier programa o actividad que recibe fondos federales", mientras que la Ley de Educación de Personas con Discapacidad de 1975 definió y garantizó para los estudiantes minusválidos "una educación pública gratuita apropiada".
La Ley de Estadounidenses con Discapacidades amplió estas garantías jurídicas al empleo privado y al acceso a las instalaciones públicas. Tal como fuera adoptada por el Congreso en 1990, refleja en gran medida las protecciones otorgadas por la Ley de Derechos Civiles.
El Título I prohíbe la discriminación en el empleo de personas con discapacidad que pueden desempeñar las funciones esenciales de un trabajo si se les provee una "acomodo razonable" que no imponga "dificultad excesiva" al empleador. La protección se extiende a los procedimientos de solicitud de empleos, el empleo y el despido, la compensación o a cualquier otro término, condición o privilegio del empleo.
El Título II prohíbe a los gobiernos estatales y locales excluir a una persona discapacitada, que de otra manera está calificada, de participar u obtener los beneficios de un servicio, un programa o una actividad pública. El transporte público es uno de estos servicios, y la ley incentivó la adopción de elevadores para el acceso de sillas de ruedas en los autobuses.
El Título III exige el acomodo de lugares de "alojamiento público" (término definido en forma sumamente específica en la ley y que incluye a los hoteles, restaurantes, cines y muchos otros establecimientos), para garantizar que todos los edificios nuevos y todas las modificaciones satisfagan las normas de acceso. Dispone también que se retire de los establecimientos existentes las barreras físicas cuando sea "fácilmente alcanzable" hacerlo.
El Título IV le exige a las compañías de teléfono proveer servicios de transmisión telefónica para las personas con discapacidades del habla o auditivas.
Son muchos los reglamentos promulgados y los casos judiciales litigados para establecer las definiciones precisas de las discapacidades amparadas y de las adaptaciones razonables. El Tribunal Supremo ha dictaminado que las personas infectadas con el VIH son discapacitadas conforme a la definición de la ley, mientras que no lo son las personas cuyas discapacidades (como la miopía) pueden corregirse o tratarse con medicación.
La Oficina del Censo de Estados Unidos informa que más de 51 millones de estadounidenses—aproximadamente el 18 por ciento de la población total—están discapacitadas de alguna manera, unos 32,5 millones de ellos gravemente. La ley de discapacidad ha transformado la vida de millones de personas. Desde la ciudad de Nueva York, donde cada autobús de la flota del tránsito urbano es ahora accesible para personas con sillas de ruedas, hasta Little Rock, Arkansas, donde se instalaron en las veredas cerca de 1.800 rampas entre 1999 y 2004, las municipalidades estadounidenses han adoptado las medidas necesarias para cumplir con las exigencias de la ley en lo que se refiere a la igualdad del acceso.
Mientras tanto, los discapacitados en el país siguen demostrando su importancia en el lugar de trabajo. Rose Ann Ashby, jefa de una sección del Departamento de Educación de Estados Unidos, dice: "soy ciega y utilizo una computadora equipada con un lector de pantalla con capacidad auditiva que me permite revisar y corregir el trabajo de mis empleados". Jonathan Parker es legalmente sordo, pero supervisa grandes sumas de dinero en su capacidad de contador en una empresa de servicios financieros de Portland, Maine. Jenni Gold fue diagnosticada con distrofia muscular cuando tenía seis años. Hoy, es miembro del Director's Guild of America y directora general de su propia empresa.
Tal como lo previó el presidente George H.W. Bush al firmar y promulgar la Ley de Estadounidenses con Discapacidades, "(Esta ley) garantizar que las personas con discapacidades recibirán las mismas garantías básicas por las que han trabajado por tanto tiempo y tan arduamente: la independencia, la libertad de elegir, el control de sus vidas, la oportunidad de integrarse plena e igualmente en el rico mosaico de la corriente principal estadounidenses... Todo hombre, mujer y niño discapacitado puede ahora entrar por las puertas, antaño cerradas, que los llevarán hacia una nueva y brillante era de igualdad, independencia y libertad".
El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)