29 diciembre 2006

La liga de mujeres votantes educa al electorado estadounidense

A la vez que sus miembros se van haciendo mayores, la liga intenta ganar nuevo vigor

 
Miembros de la Liga de Mujeres Votantes sentadas fuera de un centro de votación en Pensacola, Florida. (© AP Images)

Este artículo es el tercero de una serie sobre organizaciones no gubernamentales en Estados Unidos.

 

Washington – En octubre, Melpi Jeffries visitó un hogar para jubilados en Bethesda, Maryland, para hablar con los residentes, algunos de los cuales tenían dificultades en la visión, sobre las próximas elecciones y específicamente sobre las papeletas de votación. 

Jeffries mencionó a cada candidato y explicó las posturas de cada uno sobre los diferentes temas. Dio una versión en lenguaje ordinario de la “jerga legal” que se utiliza en las preguntas de las papeletas. No abogó en favor de ningún partido, candidato ni resultado. Jeffries representa a la Liga de Mujeres Votantes (League of Women Voters).

La liga cuenta con 900 secciones en 50 estados y divide su misión en dos funciones distintas: la educación de los ciudadanos, que incluye el trabajo que Jeffries hace al explicar una papeleta, y la defensa de causas. 

Mary Chapman Catt fundó la liga en la última reunión de la Asociación Nacional de Mujeres Sufragistas Estadounidenses en 1920, justo después de que se aprobara la enmienda constitucional que permitía votar a la mujer. Catt quería que las mujeres que trabajaban para obtener el derecho a votar, las sufragistas, informasen a este nuevo grupo de votantes sobre la mecánica de la votación y los asuntos políticos.  

Para educar a los ciudadanos, la liga visita las escuelas secundarias y las ceremonias de naturalización para enseñar a los nuevos votantes a registrarse, publica guías de votantes y establece líneas telefónicas de consulta para contestar preguntas sobre cómo llegar a los centros de voto y otros asuntos logísticos. Las secciones locales se concentran en zonas que han tenido poca afluencia de votantes en pasadas elecciones.

Aunque la liga no está afiliada a ningún partido político, es política, y ahí yace su segunda función: la defensa de una causa. Al mismo tiempo que Jeffries educa a los votantes sobre una papeleta, la presidenta de la liga Mary Wilson puede estar en el Capitolio defendiendo la causa del “derecho al voto para el Distrito de Columbia” (El Distrito de Columbia, la jurisdicción política en que se sitúa la ciudad de Washington, no es parte de ningún estado y por tanto carece de un representante que vote en el Congreso).

“Lo hemos hecho por cientos de causas” dijo Wilson. La liga investiga un tema, a veces durante años, y vota por secciones para tomar una posición al respecto, ya sea a favor o en contra. La liga ha apoyado los derechos civiles y el derecho al aborto, y ahora está considerando el tema de la reforma de la inmigración, un tema que recientemente fue candente en el Congreso.

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Las sufragistas marchan en la ciudad de Nueva York, en un desfile que tuvo lugar en el otoño de 1917. (Foto: Liga de Mujeres Votantes)

  

Wilson dijo que ella recibe influencia de las primeras épocas de la liga, especialmente de las posturas que se tomaron en la década de los años cincuenta cuando ella era una niña, contra lo que se llamó la “caza de brujas” que llevó a cabo el senador Joseph R. McCarthy, quien acusó a muchos estadounidenses de estar afiliados al partido comunista. “Nosotros defendemos la Declaración de Derechos”, explicó. Durante su mandato ha presentado argumentos contra la Ley USA Patriot que amplió los poderes federales para la policía pero desató la preocupación de la liga sobre sus efectos en los derechos civiles individuales.

La organización ofrece a sus miembros una forma de expresar opiniones de un modo eficaz y a veces es una puerta de entrada en la política local. Jeffries recuerda la primera vez que pronunció un discurso en una audiencia en un condado sobre los derechos de los dueños de casas rodantes. “Estaba muy asustada”, comentó, “pero al final, respiré profundamente y toda la sala empezó a aplaudir”.

Sin embargo, la liga se está haciendo mayor; la edad media de los miembros es de “más de sesenta años” según su portavoz. Debido a que la mujer estadounidense ha entrado a la fuerza laboral en masa, “ya no hay mujeres que nos puedan dar tiempo libre sin límites”, explicó Grace Malakoff, de la oficina de Washington. Algunas quieren que se cambie el nombre o el lema, ya que los hombres, que constituyen el tres por ciento de los miembros, pueden tener reservas hacia el grupo. Hay 140.000 miembros, un 13 por ciento menos que su número máximo en la década de los años setenta, cuando la liga ganó mucha visibilidad por ser anfitriona de los debates presidenciales. 

La liga promovió los debates presidenciales de 1976, 1980 y 1984 y terminó con su participación en ellos antes de las elecciones generales de 1988, ya que los “candidatos intentaban controlar lo que nosotros pensábamos que debía ser una forma imparcial de proporcionar información al público”, explicó Wilson. Por ejemplo, los principales partidos políticos querían elegir al moderador, así como tener más intervención sobre quien tenía acceso a la sala.

Paul Kirk, que era el presidente del Comité Nacional Demócrata en aquél momento y que ahora es copresidente de la Comisión de Debates Presidenciales, comentó que los partidos sencillamente querían controlar los debates para influir en los presidentes en el cargo, y para impedir “la probabilidad de que un presidente en el cargo se negara a debatir con su oponente”.

Una portavoz del Comité Nacional Republicano dijo que el partido no “presentaría posturas en esta historia”.

Norman Ornstein, académico residente sobre política y elecciones en el instituto American Enterprise, una organización dedicada a la investigación política, dijo que puesto que la liga es una “organización de reforma” capaz de acometer reformas electorales, la gente en los aparatos de cada partido tiene reservas sobre la posible amenaza al statu quo.

“Pero no es fácil para los partidos caracterizar a este grupo como reformistas ignorantes” comentó Ornstein. “Su imagen en Estados Unidos es muy positiva. Es un grupo de personas que quiere que haya justicia en el sistema electoral”.

Kirk comentó que es un “gran admirador” de esta organización. A pesar de que la liga esté perdiendo miembros, dijo, sigue siendo “fuerte, activa y dinámica”. Como un veterano de la política, admira la estructura de base de la liga. “Se desempeñan bien a nivel estatal o local, y ahí es donde se depositan los votos, fuera del cinturón de la autopista” dijo Kirk, refiriéndose a la autopista que rodea la zona metropolitana de la ciudad de Washington.

Para más información, véase el periódico electrónico La filantropía en Estados Unidos.

Véase también “Grupo sin fines de lucro es la voz del país respecto a las enfermedades mentales” y “Organización benéfica de EE.UU. alimenta a millones de personas que padecen hambre”.

El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)

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