29 diciembre 2006
Entidad no gubernamental apoya a más de 200 bancos de alimentos

Este artículo es el segundo de una serie sobre organizaciones no gubernamentales en Estados Unidos.
Washington – Más de 25 millones de estadounidenses reciben asistencia para alimentos cada año a través de America’s Second Harvest, la red de bancos de alimentos del país, que aúna a bancos de alimentos y organizaciones benéficas.
La red asiste a casi tantas personas como el Departamento de Agricultura (USDA) con su programa de vales para alimentos, dijo Maura Daly, directora de comunicaciones de America’s Second Harvest. Cada año esta red dona y distribuye alrededor de dos mil millones de toneladas de alimentos.
America’s Second Harvest es la organización benéfica dedicada a aliviar el hambre más grande del país, tiene su sede en Chicago y está compuesta por más de 200 bancos de alimentos y organizaciones de rescate de alimentos en Estados Unidos y Puerto Rico.
Los bancos de alimentos proporcionan una localidad centralizada en la que 50.000 grupos benéficos pueden obtener latas de comida, pan y otros alimentos para ofrecer a las personas que pasan hambre en sus comunidades, sin costo alguno. Estas agencias sin finalidad de lucro sirven comidas, regalan cajas de alimentos y dan de comer a los necesitados a través de diversos programas.
El concepto de rescate de alimentos nació hace 40 años cuando un empresario retirado de la ciudad de Fénix se enteró que los supermercados tiraban a la basura alimentos dañados. Algunas personas que acudían a la cocina de beneficencia donde trabajaba como voluntario le dijeron que con frecuencia solían buscar en las basuras de los supermercados para ayudar a alimentar a sus familias.
John van Hengel “creía que debía haber una manera más digna de tener acceso a la comida para estas personas” comentó Daly. Van Hegel obtuvo un subsidio de su iglesia y adaptó un almacén que en 1967 se convirtió en el primer banco de alimentos del país.
Sin estas operaciones, “no sobrevivirían muchos de los programas de alimentación, y las personas que están en una posible situación de pasar hambre tendrían que acudir al gobierno para recibir asistencia” dijo Brian Smith, del Banco de alimentos de la zona capital de Washington (Capital Area Food Bank). Este banco de alimentos, como otros, recibe donaciones de comida y objetos domésticos de fabricantes, supermercados, individuos y grupos.
Las donaciones de las tiendas de alimentos comprenden excedentes o “cajas que se han aplastado y latas abolladas que los clientes no comprarían, pero que están en buenas condiciones alimenticias”, comentó Smith.

La mayoría de los bancos de alimentos reciben del Departamento de Agricultura de Estados Unidos algunos productos tales como frijoles, queso y vegetales, así como fondos para cubrir los gastos de almacenamiento y transporte. No reciben ningún otro tipo de ayuda federal. Las donaciones económicas suelen provenir de particulares, fundaciones benéficas y empresas. Grupos de voluntarios clasifican y empaquetan los objetos donados para llevarlos a las cocinas benéficas, los centros de ancianos y otras agencias benéficas.
Cada año trabajan en el Banco de alimentos de la zona metropolitana de Washington alrededor de 11.000 voluntarios, explicó Smith. Alrededor de un tercio vienen de otros estados, por ejemplo, grupos visitantes de iglesias o escuelas que quieren pasar tiempo haciendo servicio comunitario además de pasear por la ciudad y los alrededores.
A nivel nacional, más de un millón de personas se presentan voluntarias en los bancos de alimentos o agencias alimentarias de beneficencia, comentó Daly. “Los voluntarios son la vida de nuestra red”, dijo.
Los bancos de alimentos también sirven en otras zonas aparte de las grandes ciudades. Roger Simon, director ejecutivo del Banco de alimentos de Idaho en Boise, indicó que alrededor de 81.400 personas en este estado, principalmente rural y poblado esporádicamente, reciben asistencia alimentaria cada año. La mayoría son trabajadores que permanecen bajo el nivel de pobreza y muchos piden ayuda una vez que han utilizado sus cuotas de vales de alimentos, dijo este.
Una historia con éxito en Boise es la de Sue Cobley, una mujer con cinco hijos que una vez llegó a no tener casa. En 1996 fundó la organización Chefs to the Rescue (Cocineros al rescate), que recoge cada mes más de 27.000 kilos de comida preparada que no ha sido utilizada en restaurantes en Boise y trabaja con el Banco de alimentos de Idaho para distribuirla a los necesitados.
Un “acto significativo” para America’s Second Harvest fue la respuesta a los huracanes Katrina y Rita en el año 2005, comentó Daly. En previsión de las tormentas se cargaron camiones con alimentos y agua y se colocaron en zonas seguras cerca de la costa del golfo de México. Se enviaron a la zona más de 2.500 camiones de alimentos, agua y otros suministros, desde pañales hasta abrelatas. “En momentos de desastres, nos podemos movilizar rápidamente”, explicó Daly.
Según un estudio realizado por America’s Second Harvest, el número de personas que recibe asistencia alimentaria a través de la red, se ha incrementado en un nueve por ciento entre los años 2000 y 2004, y cada vez más personas necesitan asistencia de modo temporal más que a largo plazo.
“En realidad, nuestra red sirve a personas que temporalmente tienen que enfrentarse a una decisión de elegir entre alimentos y otra necesidad básica”, como calefacción, medicamentos o gastos médicos, explicó.
Para más información sobre America’s Second Harvest, se puede visitar su sitio web. Más información sobre el esfuerzo internacional de ampliación del modelo de bancos de alimentos, se puede obtener en el sitio de The Global Foodbanking Network.
Para más información, véase el periódico electrónico La filantropía en Estados Unidos.
Véase también “Grupo sin fines de lucro es la voz del país respecto a las enfermedades mentales”.
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