08 marzo 2005
Esperan rinda grandes beneficios
Washington -- Los países de América Central y la República Dominicana juntos forman el segundo socio comercial más grande de Estados Unidos en América Latina, y el propuesto acuerdo de libre comercio entre ellos y Estados Unidos merece el apoyo del Congreso norteamericano, afirma el congresista estadounidense Kevin Brady.
La Casa Blanca ha designado a Brady, republicano de Texas, como instrumento principal para obtener del Congreso la aprobación del acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos y Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y la República Dominicana (CAFTA-DR). En sus comentarios del 3 de marzo en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, Brady se unió a funcionarios de Centroamérica, del Congreso de Estados Unidos y de la Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos (USTR) para compartir ideas acerca del CAFTA-DR y sus perspectivas de ser aprobado.
Señaló Brady que el CAFTA-DR es el acuerdo comercial más importante que Estados Unidos ha considerado después de la aprobación del Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), y declaró que es "verdaderamente un acuerdo doblemente beneficioso".
El representante de comercio adjunto Christopher Padilla estuvo de acuerdo con esta evaluación.
"El caso a favor del CAFTA-DR es convincente", dijo.
Padilla indicó que la aprobación del propuesto acuerdo comercial servirá para reforzar el progreso en la región y para fortalecer las reformas económicas, democráticas y sociales.
El embajador costarricense en Estados Unidos, Tomás Dueñas, indicó que consideraba también al CAFTA-DR como una oportunidad de obligar a reformas económicas, mejorar las instituciones democráticas y fortalecer la seguridad regional. Calificó el acuerdo de un "tratado bueno, completo y equilibrado" y añadió que la expansión de los lazos comerciales con Estados Unidos les dará también a las naciones centroamericanas la oportunidad de mejorar sus niveles de vida y mayor certeza a sus relaciones comerciales con Estados Unidos.
Además de citar estos amplios beneficios, tanto Padilla como Brady razonaron que el acuerdo beneficiará particularmente a las industrias textiles y de la ropa en Estados Unidos, Centroamérica y la República Dominicana en sus esfuerzos para enfrentar estratégicamente a la competencia china.
El embajador guatemalteco en Estados Unidos, José Guillermo Castillo, advirtió que no obtener la aprobación del acuerdo podría tener consecuencias nefastas para los trabajadores que dependen en gran medida del comercio.
"Si se le dice no a este acuerdo, les están diciendo no a los trabajadores en Estados Unidos y Centroamérica cuyos empleos dependen del comercio", dijo.
El congresista estadounidense Xavier Becerra, demócrata de California, destacó también la importancia de llegar un acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y la República Dominicana, pero indicó que el CAFTA-DR actual se queda atrás en lo que se refiere a asegurar que se respeten las normas laborales internacionales.
Dueñas defendió el CAFTA-DR y señaló que tanto los cinco países centroamericanos como la República Dominicana han promulgado legislación que reconoce y ratifica las normas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Observó que el CAFTA-DR satisface también plenamente todos los objetivos laborales de la Ley de Comercio de 2002 de Estados Unidos y es el primer acuerdo comercial estadounidense que contiene disposiciones para capacitar a los países a fortalecer sus condiciones de trabajo.
Padilla destacó que un estudio realizado por la OIT reveló que las constituciones y leyes laborales que existen en Centroamérica y la República Dominicana son similares a las de Marruecos, y en algunos casos más fuertes que las que existen en Jordania. Los acuerdos comerciales con estos dos países, observó, fueron aprobados con apoyo bipartidista en Estados Unidos.
Sin embargo, Padilla concedió que las normas de trabajo en Centroamérica necesitan mejorar -- y que la aplicación de las leyes laborales en los países del CAFTA-DR requieren más trabajo, atención y recursos.
Para este fin, llamó la atención hacia los 20 millones de dólares en financiamiento norteamericano asignados para aumentar la capacidad de las naciones centroamericanas de aplicar sus leyes laborales y abordar los abusos.
Además de los beneficios del CAFTA-DR, Padilla concluyó que quizás el argumento más convincente a favor del acuerdo es el mensaje que transmitiría su aprobación.
"Demostraremos que Estados Unidos está del lado de aquellos en nuestro hemisferio que están a favor de la libertad económica", apuntó.
Brady señaló que el voto en el Congreso de Estados Unidos sobre el CAFTA-DR será reñido, pero predijo que, al final, habrá votos suficientes para lograr su aprobación en los meses próximos.
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