10 septiembre 2004

Powell dice que Sudán es responsable de genocidio en Darfur

Pide mantener presión y medidas de la ONU

 

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En declaraciones que prestó el 9 de septiembre ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, el secretario de Estado de Estados Unidos, Colin Powell, calificó de genocidio las acciones del gobierno sudanés y sus acólitos de la milicia Jingaweit contra el pueblo de Darfur.

Citando la investigación recién completada por el Departamento de Estado en los campos de refugiados en el Chad, con ayuda de la Asociación Estadounidense de Abogados y la Coalición Paz Internacional, Powell señaló el "esquema constante y amplio de atrocidades (matanzas, violaciones, quema de pueblos) cometidas por la Jingaweit y las fuerzas del gobierno contra pobladores no árabes", según las cuales "hemow concluido que se ha cometido genocidio en Darfur y que el gobierno de Sudán y la Jingaweit son responsables y es posible que siga ocurriendo genocidio".

El secretario puso a disposición de la comisión copias de las pruebas recopiladas por el equipo del Departamento de Estado.

Powell inició su declaración con un repaso de la historia reciente de la región y de los continuos combates. También hizo un recuento de las recientes misiones de investigación y diplomacia, y las medidas tomadas por Estados Unidos, las Naciones Unidas y la Unión Africana para frenar el genocidio, llevar a los responsables ante la justicia y enviar de regreso a sus hogares a los desplazados.

A pesar de la firme presión de Estados Unidos, incluyendo la visita personal del secretario de Estado para advertir al liderazgo en Jartún de posibles repercusiones, y de una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU (Resolución 1556) que establece un plazo para que los sudaneses saquen del área la Jingaweit, provean seguridad y permitan el acceso de la ayuda humanitaria, el gobierno sudanés ha tomado medidas insuficientes para evitar la amenaza de sanciones.

Powell admitió que hubo algún progreso al permitir a las tropas de la Unión Africana entrar para supervisar el alto al fuego entre el gobierno de Jartún y los rebeldes, y en dar mayores facilidades de acceso a la ayuda humanitaria. Pero, agregó, Sudán sigue poniendo obstáculos a la labor de los trabajadores encargados de prestar ayuda y ha hecho poco o nada para controlar la Jingaweit.

El problema principal, dijo, es proveer seguridad real en la región, para que los desplazados puedan retornar cuando sus hogares y pueblos sean reconstruidos. "Lo que realmente se necesita es que la milicia Jingaweit cese o desista de hacer sus incursiones criminales contra esa gente, y que el gobierno de Jartún deje de ser cómplice en esas incursiones. Jartún no ha hecho progresos importantes para mejorar de manera sustancial el ambiente general de seguridad por medio del desarme de la milicia Jingaweit o el arresto de sus cabecillas".

Powell pidió a las Naciones Unidas intensificar la presión, incluyendo hacer una investigación sobre el tema del genocidio, reforzar la fuerza de la Unión Africana para el mantenimiento de paz y dictar sanciones verdaderas contra el gobierno sudanés por su falta de cumplimiento de la Resolución 1556.

El informe citado por el secretario, titulado "Documentación de las Atrocidades en Darfur", fue difundido el 9 de septiembre por la Oficina de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo y la Oficina de Inteligencia e Investigación, ambas del Departamento de Estado. Puede leerse, en inglés, en el sitio electrónico: http://www.state.gov/g/drl/rls/36028.htm

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(Distribuido por la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http://usinfo.state.gov/espanol)

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