06 julio 2009
Entrevista con Richard Sweren
Esta entrevista pertenece al periódico electrónico de julio de 2009 Anatomía de un juicio por jurado. Para consultar los demás artículos de esta publicación haga clic a la derecha.
Durante 19 años la serie de televisión Law & Order (La Ley y el Orden) ha captado el interés de los aficionados a la televisión al reflejar la complejidad a veces angustiosa del sistema judicial penal estadounidense. Cada episodio de una hora, cuyo rodaje tiene lugar en Nueva York, examina un delito, por lo general un asesinato, primero desde la perspectiva de los policías que investigan el caso y hacen el arresto, y luego, desde la perspectiva de los fiscales que tratan de negociar los cargos y la condena o de persuadir a un jurado de la culpabilidad del acusado. Los episodios a menudo revelan la ardua tarea de probar un caso cuando un juez, por ejemplo, excluye las pruebas policiales debido a un tecnicismo jurídico. Richard Sweren ejerció de abogado penalista durante 15 años, antes de convertirse en guionista y realizador de la serie. Bruce Odessey, editor gerente de este número del periódico electrónico, realizó la entrevista.
Pregunta: Las escenas de juicios son un elemento frecuente de películas y series de televisión. Hay una nueva versión rusa de Doce hombres sin piedad, clásica película estadounidense de la década de 1950 sobre el juicio por jurado de un caso de asesinato. ¿Por qué tantas películas y programas de televisión se centran en los juicios?
Sweren: Es un espacio donde naturalmente se encuentran elementos dramáticos y conflicto. La vida de las personas está en juego. Sencillamente se presta a la narración de historias dramáticas.
P: La serie Law & Order ha permanecido en antena durante 19 años. Es una serie popular en otros países, incluso en sitios no hay juicios por jurado y hasta en países donde no existe el estado de derecho. ¿Cuál es el secreto del atractivo de esta serie?
Sweren: Es popular porque cuenta un relato completo en 45 minutos. Uno no tiene que haber visto el episodio anterior, ni haberlo seguido el programa durante un año o cinco años… sencillamente se adentra en él. No se necesita ningún conocimiento previo del programa al sintonizarlo. Tratamos de escoger delitos interesantes, y a la gente le fascina el delito, los policías y ladrones. El delito es algo que se traduce a cualquier idioma.
P: Como guionista, ¿cómo lleva a la pantalla el sentido de autenticidad legal?
Sweren: Antes de mi trabajo actual, ejercí de abogado penalista durante 15 años. En el equipo hay varios abogados que ahora son guionistas y esperamos representar los hechos con bastante autenticidad. Evidentemente, a veces tenemos que emplear atajos para que parezca que el juicio ocurre en diez minutos. Por ejemplo, a veces traemos a la cámara del juez a un acusado de asesinato para un procedimiento que, en la vida real, sólo ocurriría en la sala del tribunal.
P: ¿Usted cree que tomarse esa licencia puede tergiversar las ideas de la gente en lo que respecta al sistema judicial?
Sweren: No, no lo creo. Creo que en cierta manera el programa de hecho instruye a la gente sobre cómo funciona el sistema de justicia penal. La gente me habla de audiencias de exclusión – cuando el juez excluye pruebas contra el acusado que fueron obtenidas en violación de la Constitución –, es decir cuestiones que vieron en Law & Order de las que nunca habían oído hablar antes. Creo que aborda el sistema de justicia penal de manera más sofisticada que cualquier otro programa anterior que yo conozca.
P: Cuando uno ve el programa, con el tiempo recibe el mensaje de que las cuestiones éticas, las cuestiones morales que entraña la resolución de un caso son generalmente complejas y requieren decisiones difíciles. ¿Hasta qué punto esta idea es parte de la fórmula del programa?
Sweren: Nos gusta decir que en los episodios buenos de Law & Order la primera mitad en que tiene lugar la investigación de la policía, es un misterio criminal; y que la segunda mitad es un misterio moral. La primera mitad del programa generalmente explora el “quién lo hizo”, mientras que la segunda mitad aborda el “por qué lo hizo”, lo cual motivará a nuestros fiscales a afrontar distintos puntos de vista en lo que respecta a lo que es la justicia en una situación dada. Nos gusta elegir temas que no son evidentes, que encierran algunos aspectos morales ambiguos, de manera que nuestros personajes puedan adoptar posiciones contrastantes.
P: A veces en el programa la justicia no triunfa al final. A menudo se llega a algún tipo de compromiso. A veces el criminal incluso evade el castigo. ¿Por qué abandona el programa esta tradición de la cultura popular?
Sweren: En el mundo real hay personas inocentes que son declaradas culpables y personas culpables que se libran del castigo, y la enorme mayoría de los casos se resuelven por una negociación de los cargos y la condena. El objetivo de la serie no es que el espectador se sienta bien o satisfecho al final de cada episodio –la justicia no siempre triunfa, los malos no siempre pierden–, sino que trata de reflejar la realidad de la vida. En el episodio titulado “Crimebusters” el asesino de un bebé en un incendio provocado se libra del castigo porque la fiscalía no logra probar su caso contra ninguno de los dos posibles sospechosos.
P: Como abogado, ¿diría usted que los juicios por jurado llegan a veredictos que logran la justicia la mayoría de las veces?
Sweren: ¿Más del 50 por ciento de las veces? Sí.
P: ¿Por qué los jurados no llegan a conclusiones justas con más frecuencia?
Sweren: Creo que hay astucia entre las partes. Creo que hay perjuicio, la gente sí que miente en el juzgado. Las reglas no son perfectas, los abogados y los jueces no son perfectos, los jurados no son perfectos. No es un procedimiento científico. Es sólo lo mejor que podemos hacer. Tiene sus defectos.
P: En el programa, generalmente se muestra a los policías y a los fiscales bajo una luz favorable. ¿Alguna vez se los muestra bajo una luz negativa?
Sweren: Nuestros personajes a veces hacen cosas que residen en la ambigüedad. Hemos realizado episodios en los que otros policías, no los personajes del elenco, han cometido delitos. Hemos procesado a oficiales de policía. No se trata siempre de retratar bien a la policía. En un episodio titulado “Black, White and Blue”, unos policías uniformados transportan a un joven a un zona infestada de crimen como castigo por una violación menor y lo abandona, y más tarde lo asesinan allí.
P: Cuando usted elabora un episodio, ¿qué público tiene en mente y cuánto conocimiento jurídico presupone que tiene?
Sweren: El público en el que pensamos es el telespectador estadounidense medio en edad adulta. No tratamos de simplificar demasiado los episodios. Esperamos que la gente pueda seguir la trama básica sobre la justicia penal y los juicios. Nos gusta creer que atraemos a gente de un nivel bastante alto considerando los demás programas que hay en la tele.
P: ¿Qué dicen del programa otros abogados, policías y jueces?
Sweren: Nos llegan cartas de tanto en tanto. Nos dicen: eso nunca ocurriría, o esto nunca ocurriría. De vez en cuando recibimos cartas de abogados que dicen “¡Vaya, qué idea más magnífica! Voy a probarla en un caso que tengo”. Pero creo que pasa igual que con la mayoría de las profesiones. Si un médico ve un programa de médicos es fácil detectar los atajos y las licencias poéticas. Creo que la gente que trabaja en la justicia penal se da cuenta de que tratamos de hacer las cosas de modo auténtico, pero a veces tenemos que tomarnos alguna libertad. Entienden que esto no es un documental, es un programa de televisión.
P: ¿Ha cambiado el enfoque del programa con los años?
Sweren: La verdad es que no. En general siguen siendo crímenes tomados de los titulares de los periódicos, episodios basados de alguna manera en casos verdaderos. Eso es lo que hemos estado haciendo durante 19 años.
P: El elenco del programa ha cambiado varias veces. Esto se diferencia mucho de la mayoría de los programas de televisión, que se crean en torno a una estrella. ¿Cómo logra el éxito Law & Order teniendo un modelo tan diferente?
Sweren: El programa es sobre el relato que se narra, no tanto sobre los personajes. Todo es sobre el delito y el procesamiento. En general, uno no se trae los personajes a casa, no sabe lo que hacen cuando no están trabajando. El único terreno en el que se llega a conocerlos es cómo tratan con el caso específico en el que están trabajando esa semana, y su personaje se desarrolla por la manera en que reaccionan ante el caso.
P: En esta temporada hay dos detectives más jóvenes, mientras que en programas anteriores los detectives eran de edad más madura. ¿Qué hay detrás de ese cambio?
Sweren: En 19 años los personajes van a envejecer. Siempre es bueno tener rostros frescos y atraer a un público más joven que puede que no conozca tanto la serie como nuestros admiradores de mucho tiempo.
P: ¿El enfoque de fórmula de la serie es una virtud o una debilidad?
Sweren: Las dos cosas. Obviamente, como escritor me gustaría poder escribir cosas que no respondan tanto a una fórmula, pero eso fuerza una clase de precisión que es muy difícil de ejecutar. Armar uno de estos programas es en realidad algo muy complicado; es una pericia que debe desarrollarse.
P: Como ex abogado y ahora como guionista del programa, ¿cuál es el mensaje para otros países que no utilizan jurados, que incluso quizás no tengan un estado de derecho?
Sweren: Nuestros policías y fiscales son sinceros en su búsqueda de la justicia. Son seres humanos y cometen errores, y lo personal se interpone en el camino. El sistema no es perfecto. Quizás otros sistemas funcionen mejor en otros países, pero creo que el nuestro funciona bien en Estados Unidos.
Las opiniones expresadas en este artículo no reflejan necesariamente el punto de vista ni la política del gobierno de Estados Unidos.