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06 julio 2009

La función del periodista

 

Este artículo pertenece al periódico electrónico de julio de 2009 Anatomía de un juicio por jurado. Para consultar los demás artículos de esta publicación haga clic a la derecha.

El escrutinio periodístico de los juicios por jurado le ofrece al público la seguridad adicional de que el sistema judicial funciona imparcialmente. Ted Gest es presidente de Criminal Justice Journalists, organización nacional con sede en Washington, y está afiliado con la Universidad de Pensilvania y el John Jay College of Criminal Justice en la ciudad de Nueva York. Ha cubierto juicios por jurado para el diario
St. Louis (Missouri) Post-Dispatch y después escribió sobre la justicia penal para la revista U.S. News & World Report.

Por Ted Gest

La mayoría de las disputas de naturaleza legal en Estados Unidos se resuelven sin necesidad de un juicio, pero en aquellas en las que participa un jurado son de las más fascinantes e impredecibles. La tradición estadounidense de juicios abiertos le permite al público juzgar si el gobierno está protegiendo a sus ciudadanos al presentar cargos con pruebas suficientes contra aquellos sospechados de delito y no acusando a personas inocentes.

En un juicio, los medios actúan como ojos y oídos del público. Incluso en lugares donde se permite que se transmitan los juicios por televisión, las crónicas periodísticas incluyen información importante sobre los antecedentes del caso, la estrategia legal de ambas partes, los testigos potenciales y otras pruebas.

En un caso que despierta gran atención, la función del periodista comienza bastante antes de la selección del jurado. Se habrán publicado muchos artículos o difundido mucha información por radio y televisión, y a los jurados potenciales se les preguntará si los vieron u oyeron. Los jueces que anticipan cobertura periodística pueden pedirles a los periodistas que se abstengan de publicar “adelantos” sobre un juicio que puedan contener información que pudiera inducir prejuicio en los jurados.

La respuesta de los periodistas a semejante petición depende de la manera en que ellos vean el caso. Algunos casos han generado tanto interés que un medio informativo decide que tiene que publicar un artículo sobre la evolución posible del juicio. Los periodistas también pueden ponerse de acuerdo en postergar artículos hasta que se escoja al jurado.

Sólo en las causas más célebres los periodistas que cubren los tribunales prestan mucha atención a la selección del jurado. En algunos, los fiscales procuran la pena de muerte y los observadores buscan pistas para descubrir cuántos miembros del jurado se oponen a las ejecuciones.

Una vez que se sienta al jurado, el periodista típicamente cubre el juicio igual que cualquier otro caso, decidiendo cual es la prueba que merece mencionarse en la crónica del día. A los jurados normalmente no se los menciona en la cobertura cotidiana. En algunos lugares los jurados podrían hacer preguntas durante el juicio. Los periodistas toman nota para ver si hay alguna indicación de hacia donde podrían estar inclinándose los jurados.

Los periodistas podrían influir en los jurados de maneras insólitas. John Painter (h.), quien cubrió los tribunales para el diario Oregonian de Portland, Oregón, observó que algunos jurados “me estaban observando subrepticiamente y tomaban notas cuando yo tomaba notas”. Llegó a la conclusión de que los jurados creían que él sabía lo que era importante y podrían haberle dado más énfasis al testimonio que él anotaba. Decidió sentarse fuera de la línea de visión de los jurados para no causar un prejuicio.

Las opiniones de los jurados

Los jurados brindan la culminación de la mayoría de los juicios cuando anuncian el veredicto, pero ese resultado rara vez echa luz sobre el drama que podría haberse desarrollado en las deliberaciones a puertas cerradas. Algunos jueces, conocedores del intenso interés de la prensa, hacer arreglos para que los jurados hablen con los periodistas en una especie de conferencia de prensa luego del juicio. Los periodistas pueden hacer preguntas sin tener que seguir a los jurados a su casa o a su trabajo, actividad que algunos podrían considerar acoso.

Otros tribunales tratan de impedir el contacto de los periodistas con los jurados. Algunos utilizan jurados anónimos, lo cual significa que sólo se identifican por número. La periodista de tribunales Shawna Morrison, del diario Roanoke Times de Virginia, dice que los jueces de su localidad prohíben nombrar o fotografiar a los jurados. Cuando termina el juicio se los escolta hasta sus autos y nadie puede abandonar la sala hasta que se hayan marchado todos los miembros del jurado.

Los jueces usualmente les dicen a los jurados que no están obligados a hablar con nadie sobre sus experiencias, pero que tienen el derecho de hablar. Muchos periodistas han tenido éxito en conseguir que los jurados les den entrevistas sobre sus impresiones del caso y por qué se ha llegado a un veredicto particular.

El periodista como jurado

En ocasiones se selecciona a un periodista como jurado y éste decide hablar públicamente sobre la experiencia. Denis Collins, que había sido periodista para The Washington Post, prestó servicio en el jurado que en 2007 declaró a Lewis “Scooter” Libby, ex asesor del vicepresidente Dick Cheney, culpable de perjurio y obstrucción a la justicia. Los demás miembros del jurado escogieron a Collins como portavoz y éste explicó a los medios que muchos de ellos habían sentido simpatía por Libby y creían que había sido el “chivo expiatorio” en un caso complicado que entrañaba filtraciones de información de seguridad.

El hecho de que el caso de Libby llegara ante un jurado y pudiera ser presenciado por los periodistas fue la demostración patente de que incluso los casos que tienen que ver con cuestiones de seguridad nacional pueden estar sujetos al escrutinio público en el sistema judicial estadounidense.

Algunos jurados trabajan con periodistas para escribir sus experiencias. Siete jurados en el caso sensacional de Scott Petterson en California, declarado culpable en 2004 de haber matado a su esposa embarazada Laci, colaboraron con escritores en un libro. Una de las revelaciones fue que algunos jurados “sufren el síndrome de estrés postraumática y tienen ataques de visiones retrospectivas… algunos tienen pesadillas, algunos han recibido amenazas de muerte, y algunos sufren dolor físico”.

El hecho de que un periodista cubra cuestiones legales no se ve como un conflicto con prestar servicio como jurado. Este escritor fue convocado a servir como jurado en Washington y le dijo al juez que había escrito un libro sobre justicia penal que podría prejuiciar su participación. Lo incorporaron al jurado de todas maneras.

Las opiniones expresadas en este artículo no reflejan necesariamente el punto de vista ni la política del gobierno de Estados Unidos.

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