29 julio 2009

Washington — El principal delegado del Departamento de Estado para cambio climático dijo que la reunión de los funcionarios estadounidenses con sus contrapartes chinos en Washington transmite la importancia que el tema del cambio climático tiene para la seguridad nacional estadounidense y predijo que, a pesar de las dificultades, las dos economías más grandes al final lograrán establecer un acuerdo
Al hablar en una conferencia telefónica con otros funcionarios estadounidenses en 27 de julio, después celebrar el primer día del Diálogo Estratégico y Económico entre Estados Unidos y China, el enviado especial del Departamento de Estado para asuntos de cambio climático, Todd Stern, dijo que la visita de los funcionarios chinos “no puede hacer otra cosa que ayudar a transmitir el mensaje de que este asunto es de alta importancia para el presidente, la secretaria de Estado, el secretario del Tesoro y el secretario de Energía”, y otros en la administración de Obama.
Stern dijo que considera que los chinos ven el cambio climático como un asunto de importancia significativa, no sólo como una “cuestión sustantiva, sino de importancia real en la relación bilateral entre Estados Unidos y China y algo que cada vez va a ser más importante en cómo el resto del mundo los percibe.
Según Stern, los chinos están interesados en que las conversaciones multilaterales sobre cambio climático, a celebrarse en Copenhague en diciembre, tengan “un resultado constructivo y éxito”, pero reconoció que las perspectivas de los países principales en desarrollo, como China e India son “muy diferentes” a las de Estados Unidos. “Hay muchas perspectivas arraigadas y profundas sobre este asunto, que tienen más de 15 años de existencia”, indicó. “Respecto a las posibilidades futuras, estamos esforzándonos mucho para seguir adelante, creo que llegaremos a algún lugar, y creo que llegaremos a un acuerdo”.
Para la administración de Obama el cambio climático se ha “incorporado al tope de la serie de prioridades de seguridad nacional para Estados Unidos”, dijo. En sus conversaciones con los chinos en Washington, funcionarios estadounidenses citaron el punto de vista principal de la comunidad científica de que el incremento de la temperatura mundial desde los tiempos preindustriales debe limitarse a 2 grados centígrados y describieron los esfuerzos para promover la energía limpia en Estados Unidos.
Todos los países importantes tienen que reducir significativamente sus emisiones de dióxido de carbono. comentó Stern. “En el caso de los países desarrollados, es una reducción de forma absoluta, contra el limite de base, y en el caso de los países en desarrollo es una reducción contra lo que se conoce como el patrón habitual de la industria” que se describe como “una reducción sustantiva, que va contra el patrón habitual de la industria más que ser un recorte absoluto”.
Stern dijo que la reducción de las emisiones es solamente uno de los elementos del esfuerzo para combatir el cambio climático, pero es “probablemente la esencia de estos”.
Describió las reuniones sobre cambio climático como “muy constructivas”, y la participación de muchos funcionarios de distintos niveles en ambas partes “destaca la importancia del asunto para ambos países y el grado que la energía limpia y el clima están adquiriendo ya que cada vez más se ven como asuntos interrelacionados tanto en la economía como en la seguridad nacional y que ambos países confrontan”.
ESTADOS UNIDOS Y CHINA RECONOCEN SU IMPACTO EN LA ECONOMÍA MUNDIAL
En conversaciones sobre la relación financiera bilateral, el coordinador principal del Departamento de Hacienda para China, David Loevinger, dijo que ambos países reconocen su posición como las economías más importantes del mundo y que “sea lo que sea que una de las dos haga, ello tendrá un impacto en el resto del mundo”.
Funcionarios estadounidenses y chinos celebran discusiones prácticas sobre lo que tienen que hacer respectiva y conjuntamente para promover la recuperación financiera y económica de la crisis económica mundial, según dijo.
Loevinger dijo que existe “un acuerdo notable” en que la economía mundial ha cambiado desde 2006 y 2007. En Estados Unidos, dijo, la estructura económica ha “cambiado fundamentalmente con toda probabilidad” al existir mayores tasas de ahorro, especialmente en los hogares estadounidenses.
El crecimiento económico de China es bueno para las empresas y trabajadores de Estados Unidos, según indicó, y agregó que si China desea lograr sus metas para continuar creciendo, “no va a poder crecer exportando a Estados Unidos, según podemos predecir, o al resto del mundo. China tiene que promover mayor consumo interno que lleve al crecimiento”.
Por parte de los chinos “no me parece que haya nadie en desacuerdo con esta premisa”, expresó Loevinger.
El sector financiero de ambos países esta en mejor estado que hace diez o doce meses, según dijo, y el centro de las conversaciones del día fue más allá del sector financiero para tratar otros asuntos tales como “la economía real y la creación de empleo”.
Los países también conversaron sobre los paquetes de estímulo económico que cada uno ha diseñado para ayudar a su recuperación económica interna y se intercambiaron preguntas respecto al momento en que las políticas de estímulo de cada uno, que tienen altos déficits y no son sostenibles a largo plazo, se retirarán.
Loevinger dijo que el plan de estímulo de la administración de Obama esta diseñado para ampliarse hasta el año 2011, pero no al ritmo actual. Tendrá que reducir el ritmo a niveles sostenibles por medio del “examen de todas las herramientas: impuestos, ganancias, cambios en las ganancias, recortes de gastos, restricciones al los aumentos de gastos y lo que es más importante, contención del gasto del gobierno en cuidados de la salud”, dijo.