11 febrero 2009

Obama desea ayudar a organizaciones religiosas para que éstas asistan a necesitados

Algunos estadounidenses cuestionan la relación entre Iglesia y Estado

 
Obama habló sobre las organizaciones religiosas en un desayuno religioso el 5 de febrero.
Obama habló sobre las organizaciones religiosas en un desayuno religioso el 5 de febrero.

Washington – Las organizaciones religiosas se encuentran entre los grupos que están ayudando a los estadounidenses afectados por la crisis económica y muchas seguirán recibiendo asistencia del gobierno federal.

El 5 de febrero el presidente Obama firmó un decreto ejecutivo que establece la nueva Oficina de la Casa Blanca para Alianzas Religiosas y Comunitarias, modernizando así la Oficina para Iniciativas Religiosas y Comunitarias que existió durante la administración Bush. La nueva oficina intentará fortalecer y ayudar a las organizaciones religiosas que ayudan a la población estadounidense.

“En lugar de dividirnos, la variedad de nuestras creencias puede unirnos para alimentar a los hambrientos y dar consuelo a los afligidos; para hacer la paz donde hay conflicto y reconstruir lo que se ha roto; para levantar a los que han venido a menos”, dijo el presidente en un desayuno religioso el 5 de febrero.

Esta nueva oficina no favorecerá a ningún grupo religioso, ni tampoco favorecerá a las organizaciones religiosas más que a las laicas, dijo el presidente. “Existirá simplemente para actuar en nombre de organizaciones que desean trabajar a favor de nuestras comunidades, y lo hará sin eliminar la línea divisoria que nuestros fundadores trazaron entre Iglesia y Estado”.

La oficina también tiene por objeto fomentar un diálogo internacional sobre las relaciones interreligiosas. “No espero que las divisiones desaparezcan de la noche a la mañana, ni tampoco que las opiniones y los conflictos que datan de largo tiempo de repente vayan a desvanecerse”, dijo Obama, “pero sí creo que si conseguimos dialogar de manera abierta y honesta, quizá comiencen a repararse antiguas divisiones y comiencen a aparecer nuevas alianzas”.

La oficina que cuenta con unas 50 personas también tiene la responsabilidad de examinar las posibles políticas que puedan contribuir a fortalecer el papel de los padres, reducir la pobreza y reducir el número de abortos. La oficina será dirigida por Joshua DuBois, un ministro pentecostal de 26 años de edad que estuvo a cargo de las actividades de divulgación religiosa durante la campaña presidencial de Obama.

El decreto ejecutivo propone crear una junta asesora de 25 líderes religiosos y laicos. Buscarán formas de mejorar la aplicación de las políticas relativas a las organizaciones religiosas y comunitarias. También, formularán recomendaciones al presidente sobre el modo en que estas organizaciones puedan ayudar mejor a sus comunidades.

SEPARACIÓN ENTRE IGLESIA Y ESTADO

“El Congreso no hará ley alguna por la que adopte una religión como oficial”, reza la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos.

Esta cláusula ha sido interpretada en el sentido de que el gobierno de Estados Unidos no puede declarar una religión como la religión nacional, ni favorecer a una religión más que a otra. Sin embargo, el significado exacto de esta cláusula aún se debate hoy en día, por tanto la cuestión de organizaciones religiosas que reciben fondos federales sigue siendo un tema un tanto polémico en Estados Unidos.

La asistencia a las organizaciones religiosas se inició en la administración Clinton y se convirtió en una alianza más organizada bajo la administración Bush. Según el periódico The Washington Post, durante la administración Bush las organizaciones religiosas sin fines de lucro recibieron 10.600 millones de dólares en forma de subvenciones del gobierno federal.

Como fue el caso de la administración Bush, las 11 oficinas religiosas que existen en diversas agencias del gobierno sirven como contactos para las organizaciones que buscan oportunidades de colaboración y subvenciones. Quienes se oponen a este tipo de alianza sostienen que las subvenciones a las organizaciones religiosas difuminan la línea divisoria entre la Iglesia y el Estado.

Algunos detractores citan un decreto ejecutivo de 2002 firmado por el presidente Bush, que permite a los grupos religiosos que reciben fondos federales contratar sólo a personas de su misma confesión religiosa, a diferencia de otras organizaciones que reciben apoyo del gobierno federal y a las que se les prohíbe discriminar en función de la religión. La administración Obama ha dejado en pie el decreto de Bush, pero ha aclarado que si hay denuncias examinará las normas de contratación según cada caso.

Los que favorecen las alianzas con las organizaciones religiosas señalan que a estas organizaciones no se les da un trato preferencial. Como explica la Oficina de Iniciativas Religiosas y Comunitarias en el Departamento de Salud y Servicios Sociales, no hay fondos reservados para los grupos religiosos. En lugar de ello, los organismos del gobierno proporcionan recursos que puedan ayudar a las organizaciones religiosas competir mejor para obtener fondos federales.

Otros partidarios de la política sostienen que las organizaciones religiosas conocen bien a sus comunidades y a menudo están mejor equipadas para ayudar a la gente.

“Ya sea una organización laica que asesora a las familias que afrontan embargos hipotecarios o una organización religiosa que ofrece capacitación laboral a quienes necesitan trabajo, pocas organizaciones conocen mejor lo que pasa en nuestras calles y en nuestros vecindarios”, dijo Obama. “Las personas confían en ellas. Las comunidades dependen de ellas. Y vamos a ayudarles”.

El texto completo, en inglés, del decreto ejecutivo se puede consultar en la página web de la Casa Blanca.

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