22 diciembre 2008
Buena relación con Congreso es clave del éxito presidencial

Washington – El presidente electo Obama dice que se propone llevar a cabo muchas iniciativas para fortalecer la economía estadounidense, cambiar la forma en que Estados Unidos lucha contra el terrorismo y frenar el cambio climático mundial. Pero tendrá que trabajar con el Congreso para hacer realidad sus propuestas.
Cuando Obama jure el cargo el 20 de enero de 2009, Estados Unidos iniciará una etapa relativamente poco común de “gobierno unificado”, en el que la Casa Blanca, la Cámara de Representantes y el Senado estarán todos controlados por el mismo partido, en este caso los demócratas.
James Thurber, director del Centro de estudios congresionales y presidenciales en American University, dijo que durante las etapas de gobierno unificado los presidentes suelen tener más facilidad en cuanto a la aprobación de sus propuestas. Sin embargo, Obama aún afrontará muchos desafíos, Thurber dijo a los periodistas presentes en el Centro de Prensa Extranjera en Washington, el 16 de diciembre.
“Por supuesto, el partido es muy importante. Pero siempre hay algunas personas que no votarán con los que están en el Partido Demócrata y otras que no votarán con el Partido Republicano”, dijo Thurber.
“Cuando se trata de perspectiva política, la mayoría de los estadounidenses está en el centro”, dijo Thurber. Sin embargo, en el Congreso, “ya nadie está en el centro”. A pesar de que esta afirmación pueda ser una exageración, los republicanos moderados han experimentado enormes pérdidas en los últimos años y los demócratas moderados son minoría dentro de su propio partido.
Esto significa que Obama tendrá que llegar a políticos de extrema derecha y extrema izquierda si es que desea que se aprueben las iniciativas legislativas de su administración.
OBAMA Y EL 111° CONGRESO
Cuando el 111° Congreso se reúna el 6 de enero de 2009, el Senado tendrá unos 57 demócratas y 41 republicanos. Una elección en Minnesota sigue indecisa, y el escaño por Illinois que dejó vacante Obama aún está sin cubrir. La Cámara de Representantes tendrá alrededor de 257 demócratas y 178 republicanos, aunque en algunas elecciones se sigue llevando a cabo el recuento de votos.
Habrá cambios en las próximas semanas, ya que algunos miembros del Congreso renunciarán sus escaños y pasarán a ejercer cargos ejecutivos en la administración Obama.

El margen de victoria de Obama sobre John McCain no fue tan estrecho como en otras elecciones presidenciales anteriores. Muchos estadounidenses se preguntan si ese margen constituye un decreto público que generará amplio apoyo para el presidente entrante por parte de otros políticos.
“Sin duda, supone un mandato para determinadas políticas explícitas que [Obama] ha indicado”, dijo Thurber. “Una de ellas es el destacamento [de tropas en Iraq y Afganistán]”.
Thurber dijo que un grupo que podría ser particularmente influyente en el próximo Congreso es la coalición Blue Dog: un bloque de demócratas que tiende a votar de manera conservadora o moderada en materia fiscal, pero de manera liberal en cuestiones sociales. Estos demócratas tienden a votar en bloque. Habrá alrededor de 55 demócratas Blue Dog en la próxima Cámara de Representantes, dijo Thurber.
“Son la clave para conseguir los votos en diversas cuestiones [...] para Obama”, dijo Thurber.
La Casa Blanca también querrá tener una buena relación con los presidentes de las comisiones del Senado y la Cámara que se encargan de examinar los proyectos de ley antes de que se someten a debate y votación. Las comisiones a menudo celebran audiencias y entrevistan a expertos antes de recomendar si un proyecto de ley debe o no ser sometido a votación ante la Cámara o el Senado.
Entre los legisladores que se espera que presidan comisiones poderosas figuran el senador por Massachusetts John Kerry que, según lo previsto, presidirá la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, un panel que anteriormente presidió el vicepresidente electo Joe Biden.
En la Cámara, Henry Waxman de California será probablemente el presidente de la Comisión de Energía y Comercio, sucediendo así a John Dingell, un representante de Michigan. Según Thurber, este cambio es “importantísimo”, ya que la economía del estado que representa Dingell depende en gran medida de la industria automotriz, y Dingell ha compartido la oposición de dicha industria a que se endurezcan las leyes relativas a la contaminación atmosférica.
“Obama quiere impulsar las energías alternativas, pero también quiere un proyecto de ley relativo a topes y comercio de derechos de emisión para reducir [el dióxido de carbono] y otros contaminantes en un 80 por ciento para el año 2050, comparado con los niveles de 1990”, dijo Thurber. “John Dingell era un obstáculo en ese aspecto”.
“Después de la economía y de las dos guerras [Iraq y Afganistán], la cuestión del comercio de derechos de emisión [...] y la energía va a ser elementos centrales de esta administración”, dijo Thurber.
Thurber opinó que muchas de las propuestas de Obama y la manera en que el Congreso redacte la legislación dependerán de los acontecimientos externos. “Habrá algunos cambios en política, pero los acontecimientos dirigen la cuestión”. Las preocupaciones económicas ya inciden en los proyectos políticos, dijo Thurber.
Thurber agregó que Obama ha “establecido el tono adecuado” para trabajar con el Congreso. Dijo que, como senador, Obama entiende cómo funciona la institución y, además, quienes integran su gobierno son personas que han trabajado durante mucho tiempo en el poder legislativo.
“Eso establece realmente un tono de aproximación, la colaboración con [el Congreso]”.