29 agosto 2008
Seguridad nacional de EE.UU. depende del éxito en diplomacia pública
Washington – Cuando el debate continúa respecto a cómo puede Estados Unidos presentar mejor su imagen en el extranjero muchas son las propuestas que se barajan, tanto para el esfuerzo de diplomacia pública estadounidense como para definir los objetivos de dicho esfuerzo.
La bipartidista Comisión Asesora de Diplomacia Pública de Estados Unidos indicó en su informe de junio de 2008 titulado Getting the People Part Right (Relacionarse mejor con la gente) que Estados Unidos puede “mejorar mucho la calidad y la efectividad de la capacidad de nuestro país para conectarse con públicos extranjeros si reclutáramos a diplomáticos públicos de manera más enfocada”.
La comisión, creada por el Congreso, dijo que la diplomacia pública -- “el esfuerzo por conocer e influir en los públicos extranjeros para que apoyen nuestros objetivos de política exterior – nunca ha sido más importante” para la seguridad estadounidense que ahora.
Se recomienda que el Departamento de Estado trabaje más arduamente para reclutar personal “con experiencia y destreza más directamente importante para la conducción de la diplomacia pública”.
Ambos candidatos presidenciales, el demócrata Barack Obama y el republicano John McCain, han ofrecido ideas sobre el enfoque que debería seguir la diplomacia pública de Estados Unidos. (Ver Elecciones estadounidenses favorecen la imagen de EE.UU. en el mundo).
Matt Armstrong, autor del blog electrónico llamado MountainRunner, dijo a America.gov que James Glassman, subsecretario para Diplomacia Pública y Asuntos Públicos en el Departamento de Estado, desde junio pasado, “está realmente revisando la diplomacia pública y conduciéndola en la dirección adecuada”.
Glassman entiende que presentar la imagen de Estados Unidos en el extranjero “no es un concurso de popularidad” sino una “lucha por tocar la mente y la voluntad” del público, dijo Armstrong.
Armstrong, cuyo blog se dedica a la diplomacia pública y las estrategias de comunicación, dijo que el esfuerzo de diplomacia pública de Estados Unidos “nunca ha sido para vender” la historia de Estados Unidos, sino que se trata de un instrumento para mejorar la imagen de Estados Unidos en el extranjero. Una función clave de la diplomacia pública es contrarrestar la información errónea que se difunde sobre Estados Unidos.
Armstrong dijo que apoya los llamados pidiendo que se ofrezca capacitación y desarrollo profesional a los especialistas en diplomacia pública.
Importancia del contacto cara a cara
Otro informe, titulado The Collapse of American Public Diplomacy (El colapso de la diplomacia pública estadounidense), encuestó a antiguos funcionarios de la Agencia de Información de Estados Unidos (USIA), oficina que tuvo a su cargo el manejo de la diplomacia pública estadounidense. (USIA pasó a formar parte del Departamento de Estado en 1999).
La autora del informe, Kathy Fitzpatrick, dijo a America.gov calificó como un error la integración de USIA en el Departamento de Estado.
Fitzpatrick, profesora de relaciones públicas en la Universidad de Quinnipiac, en Connecticut, explicó que Estados Unidos necesita un ente dedicado a la diplomacia pública independiente del Departamento de Estado, con la “autonomía, flexibilidad, y libertad de movimiento que tenía USIA”.
La profesora, que está escribiendo un libro sobre el futuro de la diplomacia pública en Estados Unidos y en el mundo, dijo que para despolitizar el esfuerzo de diplomacia pública, Estados Unidos debe “figurar la manera de trascender a las administraciones con la diplomacia pública, en lugar de que esta refleje las políticas de la administración que esté en el poder”.
Indicó que uno de los problemas de la diplomacia pública estadounidense de hoy es el “énfasis que se pone en vender”. Agregó que la diplomacia pública "debe centrarse en crear relaciones y no en vender mensajes particulares”.
Fitzpatrick dijo que aunque los nuevos medios han “creado nuevos desafíos y oportunidades para la diplomacia pública estadounidense, los fundamentos de una buena diplomacia pública continúan siendo los mismos”.
En este aspecto, dijo, USIA “tenía precisamente el enfoque adecuado” en relación a lo que Edward R. Murrow, que fuera director de la agencia de 1961 a 1964, denominó “el último empujón” – relaciones interpersonales con personas en el extranjero.
Las “herramientas de comunicación de masas pueden ser útiles pero no reemplazan la necesidad del diálogo personal y la interacción con los públicos extranjeros”, indicó Fitzpatrick.
Joseph Nye, profesor de relaciones internacionales de la Escuela de Administración Pública John F. Kennedy, en la Universidad de Harvard, dijo a America.gov que también considera un error la disolución de USIA.
Nye, autor de Soft Power: The Means to Success in World Politics (Poder suave: medios para tener éxito en la política mundial), dijo que recrear USIA le costaría al nuevo presidente de Estados Unidos capital político. Nye dijo que el capital estaría mejor invertido en un coordinador y estratega de diplomacia pública en la Casa Blanca. (Ver Elecciones estadounidenses favorecen la imagen de EE.UU. en el mundo).
El usar los nuevos medios en diplomacia pública implica el riesgo de que los mensajes inteligentes tengan la apariencia de propaganda, advirtió Nye. Indicó que el componente más importante en la diplomacia pública son las relaciones “cara a cara” y que “los relatos llamativos ayudan a llamar la atención, pero que la mala producción de valores no despierta credibilidad. Una gran variedad de opiniones, incluyendo las que disienten, si despiertan credibilidad”.
Nancy Snow, profesora asociada de diplomacia pública en la Escuela de Comunicación Pública Newhouse, en la Universidad de Siracusa en Nueva York, dijo a America.gov que durante su empleo en USIA, en la década de 1990, le hizo ser “seguidora de la idea de contar una agencia independiente del gobierno de Estados Unidos, responsable de relatar al mundo los acontecimientos en Estados Unidos”.
Snow, entre cuyos libros figura el titulado Propaganda, Inc.: Selling America's Culture to the World, (Propaganda Inc. Vernder la cultura de Estados Unidos al mundo) dijo que USIA y el Departamento de Estado “tienen distintos objetivos”. Indicó, que USIA era más bien "el aguador que cargaba el agua”, encargado de repartir los mensajes, en lugar de crearlos; el Departamento de Estado elabora políticas. “La combinación entre los dos parece no estar funcionando”.
“Tenemos que estudiar que hacen otros países” en materia de diplomacia pública, dijo Snow, “sin copiarlos, sino armando un juego de herramientas con las mejores prácticas”.
Para más información, ver el blog de Armstrong: “Glassman acude a los comentaristas en línea bloggers”, así como la relación de metas de diplomacia pública estadounidense de Glassman, ambos en inglés.
También puede consultar en Internet los informes Getting the People Part Right y The Collapse of American Public Diplomacy, ambos en inglés.