18 abril 2008
El papel de la mujer en los Juegos Olímpicos ha evolucionado
Alexandra Abboud
La participación de la mujer en los Juegos Olímpicos ha recorrido un largo camino desde que los antiguos griegos le impedían participar en deportes olímpicos.
Las primeras mujeres que compitieron en un acontecimiento olímpico fueron las francesas Filleaul Brohy y Marie Ohnier, que lo hicieron en el deporte de croquet, en los Juegos Olímpicos de París de 1900. Ese mismo año, la tenista Charlotte Cooper, de Gran Bretaña, fue la primera mujer que ganó un campeonato. Un siglo después, en los Juegos de Verano de 2004, en Atenas, la cuna de los juegos olímpicos, 4.329 mujeres, un 40,7 por ciento de la totalidad de los atletas, compitieron y establecieron un récord de participación femenina en las Olimpiadas.
Sin embargo, la participación de la mujer en las Olimpiadas va más allá del atletismo, y la historia de su papel en los Juegos Olímpicos muestra una evolución que ha llevado a la mujer de ser espectadora a ser campeona o una influyente gestora.
El Objetivo de los Estatutos Olímpicos es “alentar y apoyar la promoción de la mujer en el deporte en todos los niveles y en todas las estructuras, con miras a aplicar el principio de igualdad entre el hombre y la mujer”. El movimiento olímpico pone una poderosa alianza de organizaciones al servicio de esa tarea: el Comité Olímpico Internacional (COI); los Comités Olímpicos Nacionales (CON), integrados por representantes de los estados participantes; y las Federaciones Internacionales (FI) que administran los deportes a escala mundial.
En consecuencia, el COI, los CON y las FI han fijado metas para promover la participación de la mujer en puestos olímpicos de adopción de decisiones. Actualmente, de los 155 miembros del COI, 15 son mujeres, en 2005 eran doce.
En marzo de 2008, durante la Cuarta Conferencia del COI sobre la mujer y el deporte, celebrada en Jordania, 600 hombres y mujeres miembros del movimiento olímpico se reunieron para tratar diversas cuestiones, como nuevas oportunidades para aumentar la participación de la mujer en el deporte, la mujer atleta como modelo de las mujeres jóvenes, y el modo en que la cultura determina el acceso de la mujer al deporte.
Un resultado de la conferencia es el Plan de Acción del Mar Muerto, que presenta a grandes rasgos medios de “aprovechar toda oportunidad disponible en el movimiento olímpico para promover la causa de la mujer en el deporte y a través del deporte”, incluida la insistencia en la igualdad de género en los equipos nacionales, sus directivos y técnicos, y el alentar a las mujeres periodistas que cubren los deportes a dedicarse activamente a escribir reportajes sobre los Juegos.
Las mujeres trabajan para fomentar la participación en los deportes en sus respectivos países. Una atleta, Datuk Seri Azalina Othman Said, la primera y más joven titular de la cartera de salud y deportes de Malasia, fue reconocida por el COI, entre otras cosas, por su trabajo en el establecimiento de aproximadamente 600 centros comunitarios que permiten a casi 100.000 mujeres participar en actividades deportivas.
A un nivel más básico, cada mujer aspirante a atleta tiene un papel que desempeñar para asegurar la igualdad en los Juegos Olímpicos. En un mensaje electrónico, Barbara Kendall, miembro del COI y campeona olímpica de windsurfing, dice a las jóvenes del mundo: “Si realmente se desea hacer algo siempre se halla un medio.… Hay que seguir los sueños, ése es el comienzo de todas las historias”.