18 abril 2008

Acerca de este número

Las Olimpiadas son una celebración de la humanidad y nuestro deseo de superación

 
Foto ampliada
Esta escalera de Hong Kong narra la historia de las Olimpiadas modernas
Esta escalera de Hong Kong narra la historia de las Olimpiadas modernas. (© Mehdi Chebil/Alamy)

Cuando un medallista olímpico se coloca en el centro del escenario mundial, un momento único que capta todas las miradas y acelera todos los corazones revela un sueño hecho realidad. Nos atrevemos a decir que casi todo el que tiene un televisor en el planeta ha visto ese momento al menos una vez y se ha preguntado que sentirá ese atleta. En este número del periódico electrónico ejournal USA, nos hemos puesto en contacto con atletas que nos lo cuentan.

Cada cuatro años, cuando la atención del mundo se centra en las Olimpiadas, el evento destaca aspiraciones nacionales y causas internacionales. En 2008, esta “celebración de la humanidad” como la denomina uno de los colaboradores en esta publicación nos muestra a Pekín, una ciudad que también trata de superarse mientras se prepara para dar la bienvenida al mundo. Veremos algunas de las nuevas e impresionantes adiciones de la ciudad y conoceremos los planes de China para ser los anfitriones de un evento que refleja la meta de llegar a ser “Un mundo y un ideal”.

Hay que tener en cuenta también que las Olimpiadas tienen como centro la celebración del individuo y su capacidad, lo que los griegos que en 776 a.C. inventaron los juegos llamaban arête. Los veteranos olímpicos que han compartido sus historias en estas páginas revelan el trabajo que hay que hacer antes de llegar al momento de la gloria, las pequeñas victorias y las grandes desilusiones. Podemos leer sobre sus lesiones, sus pérdidas y los días en que el sueño olímpico era una luz en la distancia. Los atletas que el lector conocerá a través de estas páginas hablan con humildad y sinceridad sobre sus experiencias en el camino hacia los Juegos Olímpicos.

Un gimnasta estadounidense narra su infatigable sueño de integrar el equipo olímpico, incluso momentos después de sufrir una lesión que podría haber acabado con su carrera. Una corredora rumana nos cuenta la superación del dolor físico en los últimos 100 metros. Un futbolista estadounidense describe el honor que hay en el buen perder.

De algún modo cada historia de los atletas olímpicos es la historia de todos. Los juegos nos recuerdan algunos valores universales del ser humano, la constancia y la perseverancia en la búsqueda de la superación, la aceptación y dignidad frente a los fallos.

También hemos recogido impresiones de periodistas que tienen un papel vital en la interpretación de momentos en los que Juegos Olímpicos son algo más que el deporte, incidentes como el atentado terrorista de 1972 en Munich o los escándalos de algunos atletas ganadores de medallas que han hecho trampa en alguna ocasión.

Al acercarse los Juegos Olímpicos en las semanas próximas, algunos países y competidores albergarán esperanzas de victoria, y un tambor redoblará para aquellos que ansían lograr las codiciadas medallas. Quizá estas páginas logren recordarnos que el verdadero significado de los juegos olímpicos no son las medallas, sino el deseo de superación que los humanos compartimos y nuestra dedicación a encontrar un propósito en la vida.

Los editores

Marcar página con:    ¿Qué es esto?