18 noviembre 2008
Encontró hielo, nieve, nubes y suelo lleno de carbonatos y arcillas

Washington —Después de más de cinco meses de una aventura, en que hizo muchos descubrimientos acerca del Planeta Rojo, el aterrizador Phoenix de la NASA ha sucumbido a las frías temperaturas, luz del día que disminuye y un vendaval de polvo en las planicies del norte de Marte, factores que combinados han puesto fin a la capacidad de operar de la nave espacial.
El verano se torna en otoño en Marte y, como lo anticipaba el equipo del proyecto, el descenso estacional de la luz solar en el lugar del ártico, donde el robot tocó suelo, no genera suficiente luz para que las placas solares recojan la energía necesaria para cargar las baterías que hacen funcionar los instrumentos del Phoenix.
“Aun cuando estamos perdiendo una nave espacial, debemos celebrar lo que Phoenix ha hecho, lo que el equipo del Phoenix ha hecho y a dónde nos llevará en el futuro”, dijo Doug McCuistion, director del Programa de Exploración de Marte, en una reunión informativa realizada en la NASA el 10 de noviembre.
Los ingenieros de la misión recibieron la última señal del aterrizador el 2 de noviembre. El Phoenix, que originalmente había sido planificado para una misión de tres-meses para recaudar y enviar datos científicos, excedió por más de dos meses su vida operacional.
La Universidad de Arizona dirige la misión del Phoenix, la administración del proyecto se realiza en el Laboratorio de Propulsión a Reacción de la NASA (JPL) en California y la colaboración de desarrollo está a cargo de Lockheed Martin Corp., en Colorado.
Las contribuciones internacionales incluyeron a la Agencia Espacial Canadiense, la Universidad de Neuchatel en Suiza, las universidades de Copenhague y Aarhus en Dinamarca, el Insituto Max Planck en Alemania, el Instituto Meteorológico finlandés y el Colegio Imperial de Londres.
TODAVIA ESCUCHAN
El equipo ha declarado el fin de las operaciones de la misión, pero no ha abandonado el proyecto por completo.

"Nos sorprende el vigor de este vehículo”, dijo Barry Goldstein, director del proyecto Phoenix en JPL, "de modo que seguiremos escuchando".
Cada dos horas, uno de los orbitadores de la NASA — el Orbitador de Reconocimiento de Marte y el Odyssey de Marte — vuelan sobre el sitio de aterrizaje del Phoenix.
El Phoenix fue lanzado el 4 de agosto de 2007, y tocó suelo marciano el 25 de mayo de 2008, más al norte que en cualquier otro lugar que una nave espacial haya aterrizado en la superficie marciana. A bordo de la nave espacial hay una serie de instrumentos científicos con la tecnología más sofisticada y avanzada que jamás se haya enviado a Marte, y el aterrizador utilizó esta tecnología para cavar, recoger, hornear, oler y probar el suelo del planeta. (Vea "Aterrizaje perfecto marca el inicio de la nueva misión en Marte".)
El AGUA Y EL CLIMA
Los logros científicos preliminares del Phoenix avanzan el objetivo de estudiar si el ambiente ártico marciano ha sido favorable alguna vez para los microbios, y sus conclusiones apoyan la meta de aprender la historia del agua en Marte.
Las conclusiones relacionadas con el agua incluyen la excavación del suelo sobre la placa de hielo, descubrimiento de por lo menos dos tipos claros de depósitos de hielo; observación de nieve que cae de las nubes; obtención de un registro de datos de temperatura, presión, humedad y viento durante la duración de la misión; observaciones de neblina, nubes, escarcha y torbellinos de viento; y coordinación con el Orbitador de Reconocimiento de Marte para realizar observaciones simultáneas y observaciones orbitales del clima marciano.
Uno de los mayores logros de la misión, dijo Smith, fue la obtención del registro meteorológico.
SUBSTANCIAS NUTRITIVAS PARA LA VIDA
Otros descubrimientos incluyen la documentación de suelo ligeramente alcalino, a diferencia de cualquier otro encontrado en misiones enviadas antes a Marte; el hallazgo de pequeñas concentraciones de sales que podrían ser sustancias nutritivas para la vida; el descubrimiento de sal de perclorato, que tiene implicaciones para las propiedades del hielo y el suelo; y el hallazgo de carbonato de calcio, un marcador de efectos del agua líquida.
Phoenix es la primera nave espacial del programa Explorador de la NASA, diseñado para enviar a Marte una serie de misiones dirigidas por naves investigadoras pequeñas y de bajo costo.
En el sitio de la NASA en la web, puede obtener más información, en inglés, sobre la misión de Phoenix.