04 enero 2007
Sin embargo, los científicos dicen que hay tiempo para salvarlos
Washington – “Los osos polares son unos de los más extraordinarios sobrevivientes de la naturaleza, capaces de vivir y de prosperar en uno de los ambientes más severos del mundo, pero nos preocupa que el hábitat de los osos polares pueda estar derritiéndose, literalmente”, dijo el secretario del Interior Dirk Kempthorne al presentar en diciembre de 2006 una propuesta para catalogar a los osos como especie en peligro de extinción.
Su plan permite un año para la revisión de información por parte del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos para “ampliar nuestro conocimiento sobre lo que está ocurriendo con la especie” antes de llegar a una determinación final acerca de si se incorpora al oso a la lista de animales en peligro de extinción.
Nueva información que demuestra altas tasas de derretimiento del hielo durante los últimos años ha alarmado a los científicos. Un estudio reciente del Centro Nacional de Investigaciones Atmosféricas (NCAR) con sede en Colorado muestra que el océano Ártico podría perder casi todo el hielo de verano para 2040. Eso podría significar la condena de los osos polares.
“Hemos presenciado pérdidas importante en el hielo marino, pero nuestros estudios sugieren que la disminución durante las próximas décadas podría incrementar mucho más que todo lo que ha ocurrido hasta ahora”, dijo la científica de NCAR Marika Holland.
La población de osos polares que se había incrementado tras restricciones a su caza en los países en que habitan ahora ha vuelto a declinar, según informó el Grupo especialista en osos polares en 2005. Se calcula que el número de osos polares que viven actualmente en las áreas silvestres es de 20.000 a 25.000.
El calentamiento afecta a los osos polares más que a cualquier otra especie debido a que ellos viven sobre el hielo que está desapareciendo, un hábitat al cual se han adaptado específicamente. Las toxinas ambientales también les afectan. Los osos polares están en la cima de la cadena alimenticia, de manera que “ellos integran todos los cambios que tienen lugar” en las especies por debajo de ellos, dice Steven C. Amstrup, jefe del proyecto sobre osos polares en el Centro Científico Alaska del Servicio de Inspección Geológica de Estados Unidos (USGS) en Anchorage.
Amstrup, quien ha estudiado a los osos polares durante casi 30 años, dijo a USINFO que “en cuanto al rescate de los osos polares antes de que desaparezca su hábitat, realmente no existe este rescate”. Agregó que a medida que declina el hielo, también lo hace su capacidad de cazar su alimento primario, la foca ocelada. “Los osos polares dependen completamente del hielo oceánico porque es sólo desde esa plataforma que pueden conseguir su alimento del mar”, dijo Amstrup.
También parece importante la calidad del hielo “no todo el hielo es igual ante los ojos de los ojos polares”, señaló George Durner, zoólogo investigador del Centro Científico Alaska del USGS. Durner estudia la manera en que los osos usan su hábitat. Aunque se adaptan fácilmente a los inhóspitos campos de hielo, los osos polares no prosperan en tierra. De las 19 poblaciones de osos polares que viven en el Ártico, los de la Bahía Hudson han sido forzados a pasar parte del año en la costa, pero no se alimentaron significativamente allí. Para sobrevivir los veranos en la costa engordan con la dieta de alta energía de focas y morsas durante los inviernos, pero los inviernos cortos reducen su capacidad de alimentarse suficientemente. Las fuentes de alimentos disponibles en la costa no les ofrecen los ricos nutrientes requeridos por estos osos gigantescos.
Menos hielo y menos tiempo para alimentarse dejan a los osos desnutridos y vulnerables. Las bajas tasas de reproducción y las altas tasas de mortalidad de cachorros reducen su número. Desde 2004 se han documentado varios incidentes de canibalismo entre osos polares, algo que no se había visto antes, según Amstrup.
Otra tendencia preocupante han sido casos de osos polares que se ahogaron tratando de nadar las distancias cada vez más grandes entre las plataformas de hielo. Aunque son fuertes nadadores, los osos polares no son mamíferos acuáticos, dijo Amstrup.
LOS OSOS POLARES Y EL CAMB IO CLIMÁTICO
Pocos científicos cuestionan si está ocurriendo un cambio climático, aunque siguen estudiando y debatiendo sus causas. Durner dijo al Servicio Noticioso que hay muchos factores contribuyentes. “No son sólo las emisiones de CO2 (bióxido de carbono), sino que hay otros procesos atmosféricos”, tales como las “trayectorias excéntricas en la órbita de la Tierra que podrían ser responsables por algunos de los cambios... No es una cuestión simple en absoluto”. Sin embargo, el aumento registrado en el calentamiento global desde el advenimiento de la revolución industrial indica que la “actividad humana” es un importante factor contribuyente.
Amstrup destaca la importancia de continuar los estudios, pues “la clase apropiada de investigación nos ayudará a proporcionar el tipo de información que les permita a los administradores adaptar sus acciones a las necesidades futuras de los osos polares”. Esto significa trabajo en el terreno, y financiamiento. Los estudios ayudarán a los osos que quedan, “pero no atenderán a la salvación de su hábitat”.
“El consenso entre los científicos de que los seres humanos son responsables principalmente por el calentamiento del clima, es más grande que en cualquier otra cuestión científica que yo sepa”, dijo Amstrup. “Si este gran cuerpo de científicos tiene razón, la manera de invertir esta tendencia es mediante la reducción de las emisiones de gases con efecto de invernadero”. Él y otros concuerdan en que todavía no es demasiado tarde para la recuperación. Holland del NCAR está de acuerdo: “nuestras investigaciones indican que la sociedad todavía puede minimizar el impacto en el hielo Ártico”.
En febrero de 2002, el presidente Bush comprometió a Estados Unidos con una estrategia para reducir la intensidad de gases de efecto de invernadero de la economía estadounidense (cuanto se emite por unidad de actividad económica) en un 18 por ciento para 2012. Desde entonces, Estados Unidos ha gastado miles de millones de dólares en programas sobre el cambio climático, incentivos tributarios energéticos y programas internacionales de asistencia relacionados con el cambio climático.
Es vital la acción pronta, pero no sólo para salvar a los osos. Si el estudio del NCAR es correcto, dijo Amstrup, “las ramificaciones para los osos polares y para nuestros ecosistemas, si ocurriesen, serían realmente muy importantes”.
El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/espanol/)