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02 septiembre 2009

Declaraciones del presidente Obama en la cena de Iftar

Elogia a todos los musulmanes estadounidenses

 

A continuación una traducción de las declaraciones del presidente Barack Obama en la cena de Iftar realizada en la Casa Blanca el 1 de septiembre:

(comienza la transcripción)

LA CASA BLANCA
Oficina del Secretario de Prensa
Para publicación inmediata
1 de septiembre de 2009

DECLARACIONES DEL PRESIDENTE
EN LA CENA DE IFTAR
Salón de Banquetes

EL PRESIDENTE: Por favor, tomen asiento. Gracias. Es un gran placer tener a todos ustedes hoy aquí en la Casa Blanca para celebrar esta ocasión especial. Ramadan Kareem.

Quiero decirles que es un honor muy especial recibir a tantos miembros del cuerpo diplomático, así como a varios miembros de mi administración y a distinguidos legisladores del Congreso, entre ellos los dos primeros musulmanes que sirven el congreso: Keith Ellison y Andre Carson. ¿Dónde están? (Aplauso).

Quiero reconocer también a varias otras personas. El senador Richard

Lugar, que es miembro principal de la Comisión de Asuntos Exteriores. ¿Dónde está Dick Lugar? Ahí está. (Aplauso.) El representante John Conyers, presidente de la Comisión de Asuntos Jurídicos. (Aplauso.) El representante Rush Holt está aquí. Gracias, Rush. (Aplauso.) ¿Te encontramos un asiento, Rush? (Risas.)

REPRESENTE HOLT: Voy camino al tren. (Risas.)

EL PRESIDENTE: Muy bien.

Tenemos aquí también -- al secretario de Defensa Gates. (Aplauso). A nuestro secretario de Justicia, Eric Holder. (Aplauso). Y a la secretaria de Salud y Servicios Sociales Kathleen Sebelius. (Aplauso).

Sobre todo, quiero dar la bienvenida a todos los musulmanes estadounidenses de todos los orígenes y profesiones que se encuentran aquí. Esto es sólo una parte de las actividades que realizamos para celebrar Ramadán, y continúa una larga tradición de celebrar el iftar aquí en la Casa Blanca.

Para más de mil millones de musulmanes, el Ramadán es un tiempo de devoción y reflexión intensas. Es un tiempo de servicio y apoyo a los necesitados. Es también un tiempo para que la familia y los amigos se reúnan en celebración de su fe, sus comunidades y la humanidad común que todos compartimos. Es en ese espíritu que les doy la bienvenida a todos ustedes a la Casa Blanca.

El iftar de esta noche es un ritual que también tiene lugar en este Ramadán en las mesas de cocina y mezquitas de los 50 estados. El Islam, como ya sabemos, es parte de Estados Unidos. Al igual que todos los ciudadanos estadounidenses, la comunidad musulmana de Estados Unidos es una comunidad de un dinamismo y una diversidad extraordinarios, con familias que se remontan generaciones atrás e inmigrantes más recientes, con musulmanes de razas y etnias innumerables, y con raíces en todos los rincones del mundo.

Efectivamente, las aportaciones de los musulmanes a Estados Unidos son demasiado extensas como para citarlas, porque los musulmanes están tan entretejidos en el lienzo de nuestras comunidades y de nuestro país. Los musulmanes estadounidenses tienen éxito en el mundo de los negocios y la industria del entretenimiento, en las artes y los deportes, en la ciencia y en la medicina. Son, sobre todo, padres exitosos, buenos vecinos y ciudadanos activos.

De manera que en esta ocasión celebramos el mes santo de Ramadán y celebramos también a tantos musulmanes que han enriquecido a Estados Unidos y a su cultura, en maneras grandes y pequeñas. Aquí con nosotros esta noche vemos una pequeña muestra de esas contribuciones. Permítanme compartir con ustedes unos cuantos relatos.

El hijo de Elsheba Kan, Kareem, hizo el máximo sacrificio por su país cuando perdió la vida en Iraq. Kareem se alistó en el ejército tan pronto como terminó sus estudios secundarios. Fue galardonado con el Corazón Púrpura y la Estrella de Bronce, y se granjeó la admiración de sus compañeros soldados. Al describir a su hijo, Elsheba dijo: “Siempre quiso ayudar como pudiera”. Esta noche, él está enterrado junto a miles de héroes en el Cementerio Nacional de Arlington. Una medialuna ha sido grabada en su tumba, así como otros tienen la cruz cristiana o la estrella judía. Estos valientes estadounidenses están unidos en la muerte, como lo estuvieron en la vida, por un compromiso común con su país, y los valores que todos apreciamos.

Uno de esos valores es la libertad de practicar su religión, derecho que está consagrado en la Primera Enmienda de la Constitución. Nashala Hearn, que ha viajado aquí desde Muskogee (Oklahoma), defendió ese derecho desde una edad temprana. Cuando su distrito escolar le dijo que no podía llevar el hijab [velo islámico], protestó indicando que era parte de su religión. Recibió el apoyo del Departamento de Justicia y ganó el derecho a practicar su religión. Hasta viajó a Washington para prestar declaración ante el Congreso. Sus palabras indicaron una tolerancia mucho más abarcadora que la desconfianza. Cuando llevó el velo por primera vez a la escuela, dijo: “recibí cumplidos de los demás estudiantes”.

Otra joven que ha prosperado en la escuela es Bilqis Abdul-Qaadir. Ni siquiera mide 1,68.  ¿Dónde está Bilqis? Ahí mismo. Ponte de pie, Bilqis, para que —risas— quiero que todos sepan que se puso zapatos con tacones. Bilqis mide 1,68 metros y rompió el récord de Rebecca Lobo de más puntos anotados por cualquier jugador de baloncesto de secundaria en la historia de Massachusetts. (Aplausos). En fechas recientes le dijo a un periodista que “Me gustaría realmente ser una inspiración para jóvenes musulmanas si es que desean jugar baloncesto. Cualquier cosa es posible. Ellas pueden lograrlo también”. Como alumna cuyo nombre figura en el cuadro de honor, como atleta que ingresará a la Universidad de Memphis, Bilqis es una inspiración no sólo para las niñas musulmanas, sino para todos nosotros.

Por supuesto, sabemos que en cuanto a los atletas que han inspirado a Estados Unidos, cualquier lista tendría que incluir al hombre al que se conoce sencillamente como “el más grande de todos los tiempos”. Si bien Muhammad Ali no puede estar con nosotros esta noche, vale la pena reflexionar sobre sus extraordinarias contribuciones, a medida que se ha desarrollado desde un boxeador inigualable en el cuadrilátero hasta un hombre de dignidad y gracia tranquilas que sigue luchando por lo sus convicciones, y eso incluye la noción de que las personas de todas las religiones tienen algo en común. Adoro esta cita. Hace algunos años, explicó este punto de vista, y esto es parte del porqué es el más grande de todos los tiempos, al decir que los “ríos, lagunas, lagos y arroyos — todos tienen nombres diferentes, pero todos contienen agua. Al igual que las religiones, todas ellas contienen verdades”.

Todas ellas contienen verdades. Entre esas verdades está la búsqueda de la paz y la dignidad de todos los seres humanos. Eso siempre debe de formar la base sobre la que encontremos un interés común. Y ese es el motivo por el cual estoy tan contento de que estemos acompañados esta noche no sólo por muchos musulmanes estadounidenses sobresalientes y representantes de cuerpos diplomáticos, sino por personas de muchas religiones —cristianos, judíos e hindúes— junto con tantos musulmanes prominentes.

Juntos, tenemos una responsabilidad de fomentar la participación con base en un interés y respeto mutuos. Y ese es uno de mis compromisos fundamentales como presidente, tanto a nivel nacional como en el extranjero. Eso es clave para el nuevo comienzo que he buscado entre Estados Unidos y los musulmanes en todo el mundo. Y ese es un compromiso que podemos renovar nuevamente durante este periodo santo.

De manera que esta noche, celebramos una gran religión y su compromiso con la justicia y el progreso. Honramos las contribuciones de los musulmanes estadounidenses y el  ejemplo positivo que muchos de ellos marcaron durante sus propias vidas. Y volvemos a consagrarnos  a nosotros mismos con la labor de construir un mundo mejor y con más esperanza.

Así que gracias a todos ustedes por tomarse el tiempo de estar aquí presentes esta noche. Les deseo a todos ustedes un Ramadán bendito. Y al decir esto, creo que podemos empezar una fiesta. No sé qué es lo que hay en el menú, pero estoy seguro que estará bueno. (Risas). Muchas gracias a todos. (Aplausos) 

FIN         8:16 p. m. Hora del Este

(termina la transcripción)

(Distribuido por la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http://www.america.gov/esp )

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