06 noviembre 2009
Este artículo aparece en la edición de noviembre de 2009 del periódico electrónico eJournal USA ¿Cómo surge la innovación? Para saber más haga clic a la derecha.
Un sistema eficaz de proteger las patentes, los derechos de autor y otras formas de propiedad intelectual puede estimular la innovación si se equilibran los derechos exclusivos con la accesibilidad. Michael Gollin es socio en el despacho jurídico Venable LLP, de Washington D.C.; presidente del grupo de asesores de propiedad intelectual Public Interest Intellectual Property Advisors, y autor de la obra Driving Innovation: Intellectual Property Strategies for a Dynamic World (Motor de la innovación: Estrategias de propiedad intelectual para un mundo dinámico). Este artículo aparece en el número de noviembre de eJournal USA ¿Cómo surge la innovación?
Por Michael A. Gollin
La innovación hace uso de lo conocido y lo convierte en algo nuevo. Las personas creativas desarrollan las viejas ideas y las convierten en ideas nuevas, las ponen en práctica, y vuelven a desarrollarlas nuevamente. La innovación desafía lo establecido, crea ganadores y perdedores y hace que muchas empresas fracasen.
Los adelantos tumultuosos en las comunicaciones y la genómica, la propagación de los teléfonos celulares, la medicina relacionada con el SIDA, la música popular y los libros de texto, todos comparten la dinámica fundamental de este ciclo de innovación.
Estados Unidos anunció recientemente una estrategia nacional sobre innovación, uniéndose a un grupo creciente de países que procuran aprovechar la innovación para servir sus intereses nacionales. Una estrategia eficaz de innovación debe concentrarse en lo más importante, pero menos comprendido de las fuerzas que impulsan la innovación –el complejo sistema de las instituciones, las leyes y las prácticas que se refieren a la propiedad intelectual.
Los derechos sobre la propiedad intelectual incluyen las patentes, los derechos de autor, las marcas comerciales y los secretos comerciales, cada uno sujeto a leyes diferentes en cada país. Las leyes sobre propiedad intelectual evolucionaron en el transcurso de los siglos como instrumentos para obtener beneficios públicos del ciclo de innovación. Debido a que la propiedad intelectual está vinculada tan estrechamente a la innovación, esta es una llave para nuestro futuro.
Los derechos sobre la propiedad intelectual se aplican a intentos innovadores tan diversos como la tecnología informática, la industria farmacéutica, la agricultura, la música y la industria editorial. Los sistemas de propiedad intelectual capturan, encauzan y dan forma a la innovación. En un sistema de propiedad intelectual eficaz y bien equilibrado el derecho exclusivo es un incentivo que amplía la innata voluntad humana de crear.
Esa exclusividad establece también un marco para la colaboración y la inversión en ideas creativas con el fin de introducirlas en la sociedad. Pero la exclusividad y el control que disfrutan los creadores y sus inversionistas se limitan cuidadosamente para que otros puedan tener acceso y puedan agregar nuevos productos e ideas, y para que el ciclo de la innovación pueda seguir avanzando.
Un sistema de propiedad intelectual equilibrado promueve la innovación. Las firmas innovadoras confían en los derechos que tienen sobre su propia propiedad intelectual y en su habilidad de eludir los derechos de los demás. Si la exclusividad es excesivamente débil o demasiado rigurosa, puede haber desequilibrios en el sistema de propiedad intelectual que limiten la innovación y los beneficios de la misma.
Encontrar el equilibrio
En la década pasada los derechos sobre la propiedad intelectual se han extendido desde los países más ricos hacia los países más pobres. Sin embargo las amplias investigaciones, extensos debates, grandes reformas y la capacitación relacionadas con la propiedad intelectual en los años recientes no muestran señales de que vayan a conducir a un consenso mundial sobre el impacto que los actuales sistemas de propiedad intelectual tienen en el bienestar humano, ni tampoco sobre la forma en que las posibles reformas puedan ayudar o perjudicar a la sociedad en general.
Cuando las autoridades de Venecia promulgaron la primera ley sobre patentes en 1474, con 116 votos, se formularon diez votos en contra de la misma. Hacia fines del siglo XIX, se debatió ferozmente si los países deberían unirse a la primera ronda de tratados internacionales sobre propiedad intelectual establecida en ese tiempo, y hoy hay grupos que argumentan obcecadamente a favor y en contra de fortalecer aún más los derechos sobre la propiedad intelectual.
La inevitable tendencia a desequilibrios en los sistemas de propiedad intelectual explica los intensos y continuos debates sostenidos durante años acerca de los derechos sobre la propiedad intelectual. Defensores de pacientes en Brasil, Sudáfrica y en otras partes, argumentan que las patentes de las medicinas para el SIDA son demasiado rigurosas y no permiten un acceso justo a las medicinas existentes, a lo que los investigadores farmacéuticos responden que las patentes menos rigurosas destruirían el incentivo de invertir las fortunas necesarias para descubrir medicinas nuevas. Programas informáticos, música, y videos carentes de licencias se bajan libremente de Internet para consternación de la industria. Mientras tanto, el ascenso inesperado del Partido Pirata en la política sueca, con su plataforma de intercambio libre de archivos de música y de abolir las patentes, indica que no podemos prever el futuro de los derechos sobre la propiedad intelectual con certeza alguna.
Para ilustrar las razones por las que los sistemas de propiedad intelectual tienden a desequilibrarse, imagínese una sociedad simple a la que usted y yo pertenecemos. Usted desea tener libre acceso a mis innovaciones (exentas de restricciones en cuanto a propiedad intelectual), pero desea limitar mi acceso a las suyas (exclusividad rigurosa). Yo deseo tener libre acceso a sus innovaciones, pero quiero un control exclusivo. Si yo inventara una medicina nueva y usted grabara una canción nueva, usted querría usar mi medicina, y yo querría escuchar su canción. Podríamos tratar de bloquearnos mutuamente manteniendo la innovación en secreto. Pero tendríamos problemas para atraer inversionistas, y podríamos no crear más innovaciones.
Existe un conflicto inherente entre nuestros deseos opuestos -de tener la exclusividad para nuestras propias innovaciones y tener acceso a las de otras personas-. Podríamos llegar a un acuerdo mutuo; pero quizá no. La única resolución segura no nos deja a ninguno de los dos enteramente satisfechos, pero es una solución conveniente para la sociedad: el resultado, beneficioso para todos, es un sistema de propiedad intelectual equilibrada, en el que cada uno de nosotros, como innovador, pueda obtener la exclusividad limitada y al mismo tiempo tener asegurado un acceso limitado.
Equilibrar los sistemas de propiedad intelectual tiene sentido en un mundo de innovaciones globalizadas. Por ejemplo, se producen películas cinematográficas en Hollywood, en Bombay (Bollywood) y en Nigeria (Nollywood). Los productores de Hollywood abogan por una aplicación más rigurosa de los derechos de autor en el exterior porque la duplicación no controlada de las películas de gran éxito socava sus ganancias. Pero no sería muy convincente si argumentaran diciendo esencialmente "Protejan mis derechos en su país porque eso es conveniente para mí". Hay un argumento más convincente: "Apoyen un sistema eficaz y equilibrado de derechos sobre la propiedad intelectual porque esto los ayudará a ustedes".
En efecto, he hablado con productores cinematográficos indios y nigerianos, quienes también protestan contra la piratería rampante de sus películas –que existen en las tiendas en Estados Unidos. En todo el mundo se tiene interés en un sistema equilibrado de propiedad intelectual que promueva la innovación en todas partes.
Trátese de medicinas que salvan vidas o de expresiones culturales como la música y las películas cinematográficas, un sistema eficaz de propiedad intelectual incluye mecanismos para equilibrar el acceso y la exclusividad, caso por caso. Los detalles legales y de procedimiento difieren con cada tipo de innovación, cada tipo de derecho sobre la propiedad intelectual, y también en cada país, pero el denominador común es que hay maneras para que los innovadores obtengan derechos exclusivos, y caminos para que otros tengan acceso a las innovaciones protegidas por esos derechos sobre la propiedad intelectual, incluyendo negociaciones y procesos jurídicos. Lamentablemente, estos mecanismos pueden ser muy costosos y frustrantes. Por lo tanto, las empresas y las organizaciones que funcionan dentro del sistema procuran una mayor eficiencia como parte de un sistema de propiedad intelectual eficaz.
Expresar la opción personal
Pueden considerarse los derechos sobre la propiedad intelectual como instrumentos de la competitividad y del crecimiento económico, con el otorgamiento de las patentes y marcas comerciales vinculado al producto interno bruto. Pero los sistemas de propiedad intelectual pueden considerarse también como instrumentos con que los innovadores expresan sus opciones personales en lo que respecta a sus creaciones. Visto de esta manera, la propiedad intelectual no solamente contribuye a los intereses comerciales, sino también al desarrollo humano –la libertad de elección en las expresiones personales y en cómo vivir. Un autor puede permitir el libre acceso a su obra en Wikipedia, pero otro puede optar por publicar su artículo amparado por el derecho de autor. Los innovadores deben tener esa opción.
La innovación y las leyes sobre derechos intelectuales dieron siempre lugar a que hubiera ganadores y perdedores y lo seguirán haciendo siempre. Esto, naturalmente, es inquietante, pero, en lugar de elegir los ganadores, la función del gobierno debería ser asegurar que el sistema de propiedad intelectual mantenga un equilibrio eficaz entre la libertad de un innovador de excluir a otros y la libertad de otros de tener acceso a la innovación. Un sistema de propiedad intelectual puede proporcionar un grado más alto de libertad personal y mayor competencia que un sistema centralizado de subvenciones, incentivos y premios otorgados por el gobierno y las organizaciones filantrópicas. Los sistemas centralizados pueden impulsar la innovación en una dirección particular aprobada por el estado, pero a expensas de la opción y la flexibilidad personales.
El entusiasmo del inventor, el orgullo del autor, la confianza del emprendedor, la competencia –todos son fuerzas que podemos utilizar en provecho de los innovadores en todo el mundo. Al hacer esto, debemos asegurarnos de que gentes de todas las profesiones y condiciones sociales puedan tener acceso a los frutos de las innovaciones en la medicina, la alimentación, la información, los espectáculos, el entretenimiento y la educación.
Las opiniones expresadas en este artículo no reflejan necesariamente los puntos de vista ni las políticas del gobierno de Estados Unidos.
(Distribuido por la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http://www.america.gov/esp )