19 agosto 2009

Washington — Hay dos atributos que conectan a individuos como la profesora Zareena Grewal de la Universidad de Yale, con el escritor y comentarista bloguero Wajahat Ali; al congresista André Carson con la diseñadora de modas Nyla Hashmi; al entrenador de boxeo Víctor Pérez con la artista californiana Dalah Faytrouni.
Son musulmanes y estadounidenses — y constituyen parte de una destacada comunidad que en gran medida es un espejo de la diversidad del propio Estados Unidos.
Los musulmanes en Estados Unidos vienen de 80 países diferentes y tienden a ser más jóvenes, con mayor formación y preparación en carreras profesionales que la población en general, dijo Zahid Bukhari del Centro de la Universidad de Georgetown para el entendimiento musulmán y cristiano.
Está la variedad de identidades étnicas. Son sunitas y chiítas, y que sus creencias van de lo ortodoxo a lo secular, el grupo se compone tanto de emigrantes recientes y de nuevas generaciones nacidas en Estados Unidos según una encuesta de 2007 del Centro de Investigación Pew.
“Somos el único país en que existe representación de la comunidad mundial musulmana”, dijo Daisy Khan, directora ejecutiva de la Sociedad Estadounidense para el Avance Musulmán. “se nos puede calificar de ser un mini-hajj, y de ser una oportunidad para crear un modelo de comunidad para otros”.
DIVERSIDAD Y DEMOCRACIA
Al confrontar tal variedad de antecedentes ¿es posible hablar de una identidad específica de los estadounidenses de origen musulmán? Para la mayoría, la respuesta es que sí, aunque todavía están evolucionando los delineamientos precisos de tal identidad.
“Los estadounidenses de origen musulmán se definen diciendo que ‘el hogar no es el lugar donde nacieron los abuelos de uno sino el lugar donde vivirán los nietos que uno tenga”, comentó Salam Al-Marayati, director ejecutivo del Consejo Musulmán de Asuntos Públicos.
Khan no ve ninguna contradicción entre los valores fundamentales del Islam y las exigencias de la democracia estadounidense. “De hecho el Islam exige el enfoque que reconcilia estos valores”, expresó.
Considera que se está llevando a cabo un proceso muy significativo típico de como las religiones se “americanizan”. Históricamente, el que fuera una vez un país mayoritariamente cristiano protestante se acostumbró a aceptar a los católicos y a los judíos en lo que se denomina la “ética judeocristiana”.

Este punto de vista evoluciona ahora en una nueva “ética abrahámica” que incluye a las tres creencias monoteistas: cristiandad, judaismo e islamismo, según Khan. “Con el tiempo, al ser aceptados los musulmanes en la más amplia ética abrahámica se les verá como una parte auténtica de la experiencia estadounidense, dijo.
MUSULMÁN Y ESTADOUNIDENSE
En su trabajo de consejera, Khan mira de cerca el proceso por el que la gente reconcilia sus identidades musulmana y estadounidense. “No es suficiente decir que uno esta aquí por accidente y resulta ser estadounidense”, dijo. “Uno tiene que crear una nueva identidad”.
Un paso crítico es reconocer la diferencia entre las prácticas culturales que se pueden eliminar y los valores centrales del Islam, según Khan. Con frecuencia hace esta distinción en su trabajo como consejera a jóvenes sobre lo que puede ser una práctica tradicional en el país de origen de alguno de los padres y de lo que está “permitido y no está permitido” en el Islam.
Los estadounidenses de origen musulmán de primera generación, siguiendo el mismo patrón clásico de inmigrantes anteriores, suelen elegir vivir y orar en sus propias comunidades étnicas y religiosas, observó.
Pero estas generaciones al sentirse más seguras en cuanto al mantenimiento de un equilibrio entre sus identidades duales como ciudadanos y como musulmanes, pueden explorar y participar más en la experiencia estadounidense, lo que también es un proceso típico que otros grupos minoritarios han experimentado.
“Esto me ofrece mucha esperanza”, dijo Khan.
ALCANCE DEL GOBIERNO
Otro factor crítico para dar forma a las percepciones sobre los estadounidenses de origen musulmán es la respuesta del gobierno. Una cantidad de organismos federales, entre ellos el Departamento de Seguridad Nacional y el FBI han instituido vigorosos programas de comunicaciones para llegar a las comunidades estadounidenses de origen musulmán.
El secretario de Justicia Eric Holder dijo “aquí en el Departamento de Justicia estamos comprometidos a utilizar leyes penales y de derechos civiles para proteger a los estadounidenses de origen musulmán, una prioridad principal es retornar a la aplicación estricta de las leyes de derechos civiles y hacer contactos en la comunidad en defensa de la libertad religiosa y de otros derechos fundamentales que todos nuestros conciudadanos tienen”.
Valerie Jarrett, una de las asesoras principales del presidente Obama y jefa de la Oficina de la Casa Blanca para la Participación Pública, habló en la convención anual de la Sociedad Islámica de América del Norte, que tuvo lugar en julio.
“Les dire que no siempre es fácil identificar a estadounidenses de origen musulmán que sean líderes empresariales, científicos, artistas, atletas y demás”, dijo Jarrett. “No porque no haya, sino porque hay demasiados y se les conoce por sus talentos y carácter, no simplemente por su religión. Esto es fantástico. Es un reflejo del sueño estadounidense, que en ultima instancia se arraiga en estos valores que todos compartimos, valores comunes a toda la humanidad.
Para mas información ver America.gov, el sitio Web del Centro Prince Alwaleed para el entendimiento musulmán y cristiano de la Universidad de Georgetown y el Centro Macdonald para el estudio del Islam y las relaciones entre musulmanes y cristianos, el Consejo Fiqh de América del Norte y la Sociedad Estadounidense para el Avance Musulmán (todos en inglés).
(El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http://www.america.gov/esp )