23 octubre 2009
Es posible aumentar el acceso a la energía nuclear

Washington – En un momento en que las actividades nucleares de Corea del Norte e Irán subrayan el peligro de la proliferación de armas, la comunidad internacional considera cada vez más la energía nuclear como medio de abordar sus necesidades energéticas y una alternativa a las fuentes de combustible que emiten carbono y que contribuyen al calentamiento global, según dijo la secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton.
En un discurso pronunciado el 21 de octubre en la sede en Washington del Instituto estadounidense de la Paz, Clinton dijo que el Tratado de no Proliferación (TNP), vigorizado, ayudará a concretar el doble objetivo de garantizar que todos los países tengan acceso a la energía nuclear y “los beneficios de la energía nuclear con fines pacíficos”, a la vez que “proporciona incentivos para que no construyan sus propias instalaciones de enriquecimiento y reprocesamiento”, que tienen capacidad para fabricar armas nucleares.
Clinton también propuso ampliar las opciones del ciclo de combustible, con instituciones como bancos internacionales de combustible y depósitos de combustible nuclear gastado que proporcionen y almacenen el combustible para los reactores nucleares, a la vez que garanticen que el material no sea desviado a la producción de armas.
“Estas iniciativas alentarán a los países a realizar planes nucleares civiles legítimos sin asumir el riesgo y el gasto de construir sus propias instalaciones del ciclo de combustible”, dijo.
SE NECESITAN MEDIDAS MÁS FUERTES PARA REDUCIR LOS PELIGROS DE LA PROLIFERACIÓN
“El alcance y la intensidad de los actuales problemas de la proliferación nuclear son alarmantes”, dijo la secretaria, al citar el éxito que ha tenido Corea del Norte en desarrollar armas nucleares y la insistencia de Irán en seguir adquiriéndolas a pesar de que contraviene sus compromisos internacionales.
“Es necesario continuar facilitando el uso legítimo y pacífico de la energía nuclear”, dijo, pero el aumento “no ha estado acompañado de las medidas correspondientes que reduzcan los riesgos de la proliferación de armas nucleares”.
Además, las “redes ilícitas de proliferación, en las que participan tanto Estados como protagonistas no estatales, mantienen un comercio nuclear y eluden las leyes destinadas a protegernos contra la exportación e importación de materiales nucleares”, dijo. Si bien Estados Unidos y otros países trabajan para desactivar o destruir miles de armas, “enormes arsenales de materiales nucleares potencialmente peligrosos siguen siendo vulnerables al robo o al desvío”.
A menos que se dé marcha atrás a estas tendencias pronto, “nos encontraremos con un mundo en el que cada vez más países tendrán armas nucleares y donde habrá más probabilidades de que los terroristas consigan las mismas”, advirtió Clinton.
Es un problema que afrontan tanto los países que poseen armas nucleares como los que no las poseen. Los países que tienen armas nucleares deben tratar de “frenar la erosión del régimen de no proliferación y hacer frente a la crisis actual de cumplimiento”, que ha llevado a algunos países a violar sus obligaciones internacionales sin pensar que se les puede pedir cuentas. Estos países también tienen la responsabilidad de proteger materiales y tecnología nucleares contra el robo o la transferencia ilícita, declaró.
Los países que no poseen armas nucleares no sólo tienen que renunciar a sus propias ambiciones de adquirir armas y aceptar las salvaguardias nucleares, sino que también tienen que participar activamente en los esfuerzos destinados a impedir que otros países las obtengan. Clinton dijo que la amenaza nuclear es un peligro compartido. “De hecho, los Estados que no tienen armas nucleares tienen tanto o más que perder si las armas se propagan o se utilizan de nuevo”, afirmó.
La secretaria también propuso fortalecer el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) con la finalidad de mejorar su capacidad para verificar si los países están participando en actividades nucleares ilícitas. Esto incluye persuadir a “los Estados que se resisten” de que se sumen al protocolo adicional del OIEA, que le permite realizar inspecciones más agresivas de las instalaciones nucleares, con poco aviso previo.
Además de las inspecciones especiales, agregó Clinton, al OIEA se le deben otorgar nuevas autoridades para “investigar actividades sospechosas relativas a las armas nucleares, incluso cuando no haya materiales nucleares presentes”.
El organismo necesita también más recursos y mayor poder coercitivo para hacer cumplir las obligaciones internacionales. “Deberíamos considerar la adopción de sanciones automáticas por violaciones de los acuerdos de salvaguardia – por ejemplo, suspendiendo toda cooperación nuclear internacional o proyectos de cooperación técnica del OIEA hasta que se restablezca el cumplimiento”, dijo.
Para combatir la proliferación ilícita, se han de imponer controles más estrictos de los envíos de fletes así como fortalecer las restricciones del Grupo de Proveedores Nucleares para la transferencia de tecnología de enriquecimiento y reprocesamiento.
EE.UU. EXAMINA FUNCIÓN ESTRATÉGICA DE LAS ARMAS NUCLEARES
El enfoque de la administración de Obama en la no proliferación nuclear se deriva de que acepta la responsabilidad de evitar el uso de las armas más peligrosas del mundo, así como la responsabilidad de que los demás países rindan cuentas de sus actividades nucleares, explicó Clinton.
Estados Unidos y Rusia están negociando un tratado que reemplace al Tratado de Reducción de las Armas Estratégicas (START) con la finalidad de reducir aún más sus arsenales nucleares y de “sentar las bases para recortes aún mayores en el futuro”.
La secretaria dijo que la reducción de armas nucleares no afecta negativamente la seguridad de Estados Unidos ni de sus aliados, y que si no se reducen estas armas se “ofrece a otros países el motivo o la excusa para buscar sus propias opciones nucleares”.
Un nuevo tratado START “demostrará que Estados Unidos cumple con sus obligaciones bajo el Tratado de No Proliferación Nuclear de trabajar por el desarme nuclear”, dijo, y también contribuirá a motivar a otros para que colaboren en temas de no proliferación.
La administración de Obama también lleva a cabo una “revisión de la postura nuclear” que examina la función que desempeñan las armas nucleares en la seguridad nacional de Estados Unidos.
“Creemos que ahora es el momento de considerar nuevas perspectivas del papel del arsenal de armas nucleares de Estados Unidos. No podemos darnos el lujo de continuar dependiendo de ideas recicladas de la Guerra Fría” dijo Clinton.
La administración también hace preparativos para lograr la aprobación del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos (TPCE) en el Senado de Estados Unidos. Si bien Estados Unidos ha observado una moratoria de los ensayos nucleares durante casi 20 años, la ratificación del TPCE “fortalecerá el régimen mundial de no proliferación y, al hacerlo, aumentará nuestra propia seguridad”. También “establece una normativa mundial en la que nos gustaría participar”, dijo.
La amenaza nuclear mundial no puede contenerla sólo Estados Unidos, dijo Clinton, pero la administración de Obama “está comprometida a concluir esta tarea, y creemos que el mundo depende de nuestro éxito”.
La transcripción del discurso de la secretaria Clinton está disponible en America.gov.
(El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http://www.america.gov/esp )