09 noviembre 2009

Pérdida de base en Ecuador perjudica vigilancia contra narcotráfico

 
Foto ampliada
Base aérea en Manta en 2000 y 2004 (Departamento de Estado)
Foto de la embajada de EE.UU. que muestra las mejoras que el personal estadounidense hizo a la base aérea en Manta desde el año 2000.

Washington — El 18 de septiembre, las fuerzas armadas, el personal aduanero y los oficiales de la Guardia Costera estadounidenses terminaron de utilizar el Puesto Avanzado de Operaciones de Estados Unidos (FOL) que habían empleado durante 10 años en la base aérea Eloy Alfaro de Manta, Ecuador, que los oficiales estadounidenses calificaron de un esfuerzo regional de éxito para erradicar el flujo de narcóticos ilegales, pero también expresaron preocupación porque su partida deja una amplia brecha sin vigilancia en lo que se refiere a la zona oriental del Océano Pacífico que los narcotraficantes podrían aprovechar.

El vicesecretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental Christopher McMullen, dijo a America.gov que el programa fue un éxito importante, ya que llevó a cabo más de 5.500 misiones antidrogas y confiscó 1.700 toneladas métricas de cocaína con un valor de mercado de más de 35.000 millones de dólares.

Las misiones de vigilancia, particularmente en la zona alrededor de las islas Galápagos, han sido un factor crítico en los esfuerzos para evitar que los narcóticos se envíen hacia el norte. “Esa es la zona donde muchos de los ‘barcos nodriza’ de la droga se ubican”, dijo McMullen. “Todavía lo hacen… y luego utilizan lanchas de motor veloces[para transportar drogas] desde Colombia y Ecuador y otros puntos”.

Al mismo tiempo, dijo McMullen, la presencia estadounidense en Ecuador fue “una huella de Estados Unidos relativamente pequeña” y el FOL había sido “un buen vecino” para los residentes de las cercanías de Manta, al proporcionar empleo, servicios comunitarios, clínicas de salud y otras actividades de carácter humanitario.

“Las encuestas de las comunidades de las cercanías de Manta mostraron continuamente un elevado apoyo al FOL”, dijo.

Según una hoja informativa publicada por la Embajada de Estados Unidos en Quito en septiembre, los 40 bomberos estacionados en la base aérea respondieron a más de 800 emergencias en el aeropuerto y la ciudad de Manta, y capacitaron a más de 250 bomberos ecuatorianos.

Al mismo tiempo que cumplía su misión de confiscar drogas ilícitas, el personal estadounidense llevó a cabo 200 eventos de donaciones para beneficio de la comunidad local cada año, y donó “un promedio de 4.000 horas de trabajo y distribuyó 150.000 productos entre los que había ropa, materiales escolares y utensilios de higiene personal” a organizaciones caritativas locales, indica la hoja informativa, y agrega que el total de la contribución anual de Estados Unidos a la economía local fue de aproximadamente 8,3 millones de dólares.

Estados Unidos invirtió casi 71 millones de dólares en la base aérea y construyó nuevas instalaciones en ésta. Cuando el personal estadounidense partió, se transfirieron todas las instalaciones así como equipos por valor de 1,4 millones de dólares que pasaron al gobierno ecuatoriano y grupos caritativos locales.

LAGUNA IMPORTANTE EN CAPACIDAD DE VIGILANCIA CONTRA EL NARCOTRÁFICO

El FOL se descontinuó después de que el gobierno ecuatoriano decidió a principios de 2009 no renovar el arrendamiento de 10 años que tenían los estadounidenses para utilizar la base aérea. “Era un asunto de soberanía nacional”, dijo McMullen. Al presidente del país, Rafael Correa, “no legustaba la presencia del ejército estadounidense” en su país. Sin embargo, Estados Unidos continúa muy interesado en trabajar con Ecuador para encontrar un formato diferente para de cooperación bilateral contra los narcóticos.

El fin del FOL “deja una laguna importante en nuestra capacidad contra el narcotráfico” en el este del  Pacífico, dijo McMullen. “Mientras esté abierta, sabemos que a los narcotraficantes les gusta trabajar en los espacios que quedan cuando no podemos llevar a cabo vigilancia, así que cuanto más tiempo esté abierto el espacio, más representará un problema para los otros países en la región que sufren de la plaga de los narcotraficantes”.

El reciente acuerdo por el que personal estadounidense tendría acceso a siete bases colombianas para operaciones antidrogas “no llenará esta laguna y nunca fue esta su intención”, dijo. (Véase Acuerdo sobre bases colombianas no aumentará presencia estadounidense).

Explicó que las conversaciones con el gobierno colombiano que culminaron en el acuerdo comenzaron mucho antes de que Estados Unidos supiera que iba a tener que dejar las instalaciones en Manta. Desde el principio, el acuerdo con Colombia estaba diseñado para controlar los cultivos de droga y su tráfico dentro del país. Teniendo en cuenta este objetivo, dijo McMullen, Estados Unidos utilizará bases ubicadas en el interior de Colombia, que están a mucha distancia de las zonas marítimas que han sido cubiertas por el FOL en Manta.

En su lugar, los funcionarios estadounidenses han venido ofreciendo ideas al gobierno ecuatoriano, como el que oficiales del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos y de la Guardia Costera lleven a cabo operaciones de vigilancia, siendo por tanto las agencias estadounidenses de aplicación de la ley las que intervengan en lugar del ejército.

“Creo que tratan de manejar el problema de la mejor forma que les es posible”, indicó McMullen, pero los servicios de seguridad y de aplicación de la ley de Ecuador no tienen en la actualidad la capacidad de llevar a cabo misiones de vigilancia a larga distancia. “Es una operación cara y sofisticada que muchos países simplemente no pueden costearse por sí mismos”, dijo, y no es probable que Ecuador pueda llenar esta laguna por sí solo.

Al mismo tiempo, Estados Unidos desea ser parte del proceso aunque sea a un nivel mínimo. “Somos el mayor consumidor de cocaína, y para nosotros es una obligación moral y práctica ser parte de esto”, dijo McMullen. “En última instancia, deseamos que nuestro papel sea el de aportar un valor agregado específico y capacidad técnica que ellos no poseen”.

Los funcionarios de Estados Unidos y Ecuador piensan continuar en Washington, el 9 y 10 de noviembre el diálogo bilateral que comenzó en noviembre de 2008 y McMullen dijo que la seguridad y la cooperación antidroga continúan siendo “unos de los pilares” de la discusión.

“Ambos lados pueden estar orgullosos” de lo que lograron en sus 10 años de cooperación en Manta, comentó. “Esperamos que se pueda continuar en un formato posiblemente distinto”.

(El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http://www.america.gov/esp )

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