07 mayo 2009
El rastreo y congelación de los rescates es difícil

Washington — Los esfuerzos para aplacar la piratería marítima en el Golfo de Adén frente a las costas de Somalia comienzan a mostrar algunos resultados, aunque el consenso internacional es que todavía queda mucho por hacer, afirmó el embajador Stephen Mull.
En su comparecencia del 30 de abril ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, Mull, subsecretario de Estado en funciones para Asuntos Político-Militares, dijo a los legisladores que Estados Unidos está intentando llevar a cabo conversaciones de emergencia con sus asociados en el Grupo de Contacto y que ha experimentado “notable receptividad” a su esfuerzo de establecer las mismas. El Grupo de Contacto sobre Piratería frente a las Costas de Somalia fue creado el 14 de enero, para mejorar el trato y la coordinación entre los estados y organizaciones, para suprimir la piratería en el mar.
Estados Unidos intensificará sus esfuerzos para persuadir a los estados víctimas de que enjuicien a los piratas, dijo Mull.
“Estamos trabajando, tanto internamente como con otros países, para elaborar los medios que les nieguen a los piratas el beneficio de hacerles concesiones, incluyendo el rastreo y congelamiento de sus ganancias mal habidas”, afirmó ante los legisladores, que le convocaron al Capitolio para que explicara las políticas de Estados Unidos en relación al problema de la piratería.
“Estamos trabajando para ampliar la capacidad regional para procesar y encarcelar a los piratas, ayudando tanto en el financiamiento de programas multilaterales para establecer la capacidad judicial así como con ayuda directa unilateral a países que han mostrado disposición para adaptar sus leyes y procesos para facilitar el procesamiento y la detención”, aseveró Mull.
Mull agregó que Estados Unidos “seguirá ejerciendo presión acerca de la importancia de una política de no hacer ninguna concesión en el trato con los piratas”. Además, indicó, Estados Unidos está trabajando con “canales políticos y militares para asegurar que las operaciones militares contra la piratería sean tan robustas y bien coordinadas como sea posible, e intensificando nuestros esfuerzos en apoyo a los procesos en Somalia. También estamos explorando estrategias para emprender activamente la liberación de los barcos y los pasajeros cautivos, algunos de los cuales están retenidos desde hace meses”.
Mull aseveró que esas medidas están teniendo algún éxito. “La intervención de naves patrulleras es cada vez más activa, en los nueve meses transcurridos las fuerzas navales internacionales han intervenido para frenar docenas de intentos de ataques piratas y estamos viendo una importante mejora en la cantidad de países dispuestos a comprometer recursos en el esfuerzo”.
Sin embargo, admitió que Estados Unidos confronta “obstáculos políticos y legales en cuanto a que se comparta la comprensión del imperativo de llevar a cabo juicios en los estados víctimas por ellos mismos, así como importantes elementos logísticos en el procesamiento por parte de países que de hecho tienen la voluntad de enjuiciar a los piratas. Los estados regionales enfrentan desafíos en relación a la detención y procesamiento”.
El rastreo y congelación de los rescates de los piratas es aún más difícil que el de las finanzas terroristas, dado que con mucha frecuencia a los piratas se les paga con bolsas de dinero lanzadas desde el aire, según dijo. Mull también declaró que la “industria del flete, así como algunos de nuestros asociados, tienen fuertes objeciones y pocos incentivos para armar a sus barcos y sus tripulaciones”. Todavía deben hacerse progresos en ese aspecto, dijo.
Mull señaló que la lucha contra la piratería es un elemento importante en los objetivos estratégicos de Estados Unidos en Somalia, que se enfoca en ayudar a Somalia a recuperar la estabilidad política y económica, eliminar la amenaza del terrorismo y responder a las necesidades humanitarias del pueblo somalí.
Mull indicó que Estados Unidos espera poder nivelar sus esfuerzos de colaboración contra la piratería para lograr una mejor cooperación de seguridad en el dominio marítimo, con asociados no tradicionales como China, India y Rusia, y lograr mayor atención a los programas para el desarrollo de capacidades regionales.
Mull afirmó que Estados Unidos tiene una “estrategia multifacética” para suprimir la piratería y que el Departamento de Estado está trabajando con asociados de distintas agencias para integrar en una estrategia abarcadora los esfuerzos marítimos y los basados en tierra en Somalia.
“Nuestras metas estratégicas son proteger la navegación, en especial buques estadounidenses y relacionados con Estados Unidos, capitalizar en la atención internacional y movilizar la cooperación para resolver el problema y establecer un arreglo mucho más permanente para la seguridad marítima en la región”, agregó Mull.
Sin embargo aceptó que “hay importantes factores que afectan nuestra intención de lograr estas metas, entre ellas las enormes dificultades inherentes al patrullaje, o incluso la vigilancia con medios técnicos, dada la enorme amplitud del mar abierto, y por supuesto el problema más grande de Somalia en sí mismo. También hay desafíos jurídicos, incluyendo inadecuadas autoridades legales internas en algunos países, así como la falta de voluntad por parte de algunos para procesar a los sospechosos de piratería”.
En el año 2008 los ataque piratas se han más que duplicado en la región del Golfo de Adén. El área abarca el Cuerno de África y la costa norte de Somalia, un trayecto marítimo vital que conecta Oriente Medio, Europa, Asia y las Américas. Se calcula que en 2008 se les pagó a los piratas 30 millones de dólares en rescates por el secuestro de naves en el Golfo de Adén.
El texto preparado del testimonio de Mull (PDF, 120 K) está disponible, en inglés, en el sitio electrónico de la Comisión de Relaciones Exteriores.