30 marzo 2009
Marcado hincapié en adiestramiento de fuerzas de seguridad afganas adicionales

Washington — Al tiempo que lo calificaba de un reto de seguridad internacional del más alto nivel, el presidente Obama anunció una nueva estrategia para Afganistán y Pakistán que persigue dislocar, desmantelar y derrotar a al Qaida y el Talibán.
Además de los 17.000 efectivos e infantes de marina estadounidenses que se despliegan en Afganistán en los próximos meses para unirse a los 38.000 que ya están allí, indicó Obama que ordena también 4.000 efectivos más que actuarán como adiestradores del ejército afgano. Esa fuerza de adiestramiento provendrá de la 82da. División Aerotransportada del Ejército de Estados Unidos, ahora establecida en Fort Braggs, Carolina del Norte, que estará emplazada a principios de este otoño.
“Trasladaremos el énfasis de nuestra misión al adiestramiento y el aumento del tamaño de las fuerzas de seguridad afganas, de modo que puedan finalmente liderar la seguridad de su país”, señaló Obama el 27 de marzo, en una sesión informativa que tuvo lugar en Washington. “Por primera vez, esto proveerá plenamente de recursos nuestro esfuerzo para adiestrar y apoyar al ejército y la policía afganos”.
Cada unidad de combate estadounidense en Afganistán estará asociada a una unidad afgana, y a los aliados de la OTAN se les solicitarán más adiestradores, a fin de asegurar que cada unidad afgana cuente con un asociado de la coalición, explicó el presidente.
La meta, agregó, aumentar un ejército afgano desde alrededor de 80.000 efectivos a 134.000, y ampliar la policía nacional de 78.000 a 82.000 oficiales. Actualmente, la cifra total de fuerzas estadounidenses y aliadas en Afganistán es de 70.140 efectivos, según indican el Pentágono y la OTAN.
El anuncio se produce en momentos en que Obama se prepara a asistir a la Cumbre de la OTAN en Estrasburgo, Francia, y en Kehl, Alemania, el 3 y el 4 de abril, en ocasión del 60mo. aniversario de la alianza atlántica. La OTAN lidera la Fuerza de Ayuda a la Seguridad Internacional en Afganistán, y el rumbo futuro de la alianza será un tema central de la cumbre, que tiene significación adicional porque será el primer viaje de Obama a Europa desde que asumió la presidencia el 20 de enero.
La secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton asistirá a una conferencia de las Naciones Unidas sobre Afganistán, a tener lugar el 31 de marzo en La Haya. Allí se unirá a representantes de más de 80 naciones.
Si bien la nueva estrategia establece los términos de la ayuda a Pakistán para que mejore su propia seguridad, al igual que la de Afganistán, el presidente no ha dispuesto un calendario para la retirada final de las fuerzas estadounidenses de Afganistán. Anteriormente estableció un calendario para retirar de Irak la mayor parte de las brigadas de combate estadounidense para agosto del 2010, y todas las restantes para fines del 2011.
Afirmó Obama que lograr estabilidad a ambos lados de la frontera afgana-pakistaní les permitirá finalmente a Estados Unidos y sus aliados retirar sus fuerzas de Afganistán. Se cree que miembros del grupo terrorista al Qaida y del Talibán, que controlaban Afganistán antes de ser expulsados a fines del 2001 por una coalición liderada por Estados Unidos, se han escondido en las regiones tribales del noroeste de Pakistán, en la cordillera del Hindu Kush, que se levanta en el este y el centro de Afganistán, el noroeste de Pakistán y el noroeste de la India.
El presidente dijo además que le ha pedido al Congreso de Estados Unidos que apruebe legislación para autorizar 1.500 millones de dólares anuales en apoyo directo a Pakistán durante los próximos cinco años. Los fondos se usarán para construir escuelas, carreteras y hospitales, al igual que para fortalecer la democracia en Pakistán. La legislación la auspicia el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, John Kerry, y Richard Lugar, el miembro republicano de mayor jerarquía dentro de esa comisión,.
Obama ha pedido también al Congreso que apruebe legislación para crear zonas de oportunidad en la región de la frontera afgana-pakistaní, a fin de desarrollar la economía y llevar estabilidad a áreas plagadas por la continua violencia.
Añadió que ha aumentado el apoyo civil a Afganistán, en forma de especialistas en agricultura, ingeniería, derecho y economía. “Es así como podremos ayudar al gobierno afgano a servir a su pueblo y desarrollar una economía que no esté dominada por las drogas ilícitas”.
Dijo también que Estados Unidos no actuará solo. Se incluirá a un nuevo grupo de contacto para Afganistán que involucre a las Naciones Unidas, los aliados de la OTAN y otros asociados de los estados del Asia Central, las naciones del Golfo Pérsico, Irán, Rusia, la India y China
“A ninguna de estas naciones la beneficia una base de los terroristas de al Qaida y una región que se hunde en el caos”, declaró. “… los Estados Unidos de América no eligieron librar una guerra en Afganistán”.
El conflicto en Afganistán recayó en Estados Unidos debido a los ataques terroristas contra este país, liderados por al Qaida en 2001, recordó el presidente. Pero ha habido, en otros países del mundo y desde ese momento, ataques inspirados por al Qaida. La mayor parte de la sangre que tiñe las manos de al Qaida es sangre de musulmanes, y el futuro que el grupo terrorista le ofrece al mundo musulmán es un futuro sin esperanza ni oportunidad, y un futuro sin justicia ni paz, afirmó.
El 26 de marzo, el presidente habló por teléfono con el presidente afgano Hamid Karzai y el presidente pakistaní Asif Ali Zardari para informarles sobre sus planes. La nueva estrategia se ha venido desarrollando desde el día que Obama asumió la presidencia. Se han celebrado consultas con funcionarios de la seguridad nacional estadounidense, las fuerzas armadas, la OTAN, los gobiernos tanto de Afganistán como de Pakistán, organizaciones y donantes internacionales y miembros del Congreso, agregó Obama.