07 julio 2009

Washington – En su acuerdo para reducir sus arsenales nucleares, Estados Unidos y Rusia pretenden aliviar las tensiones de manera sustancial y fortalecer la confianza mutua, ambos ingredientes críticos para mejorar las relaciones.
“Hemos dado pasos importantes para aumentar la seguridad nuclear y frenar la propagación de armas nucleares. Esto comienza con la reducción de nuestros propios arsenales nucleares”, dijo el presidente Obama el 6 de julio en una conferencia de prensa en Moscú con el presidente ruso Dmitry Medvedev.
Como propietarios de más de 95 por ciento de las armas nucleares del mundo, las dos principales potencias nucleares del mundo deben dirigir con el ejemplo, dijo Obama. Obama y Medvedev firmaron un documento de entendimiento mutuo en el Kremlin para reducir en hasta una tercera parte los niveles actuales de ojivas nucleares y los medios para lanzarlas. Más tarde este año se concluirá un tratado jurídicamente vinculante, indicó Obama.
El acuerdo es parte de una meta más amplia de reducir las tensiones nucleares en todo el mundo y prevenir que los estados al margen de la ley y los extremistas obtengan algunas de las armas más peligrosas del mundo. Durante conversaciones realizadas en Londres el 1 de abril antes del comienzo de la cumbre económica del G-20, Obama y Medvedev declararon que querían tomar medidas concretas hacia el objetivo a largo plazo de desarme, enviando así un mensaje poderoso a países como Corea del Norte e Irán, cuyos controvertidos programas nucleares están sujetos a las sanciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y a un mayor escrutinio.
"El presidente Medvedev y yo estamos comprometidos a dejar atrás las sospechas y rivalidades del pasado para poder adelantar los intereses que tenemos en común”, dijo Obama.
Los dos países acordaron reducir sus ojivas nucleares estratégicas a entre 1.500 y 1.675. El Tratado de Reducción de Armas Estratégicas de 1991, conocido como START I, se vence el 5 de diciembre y este nuevo acuerdo lo reemplazaría.
La nueva estructura propone reducir los medios de lanzar armas nucleares a entre 500 y 1.100, entre éstos bombarderos estratégicos de largo alcance, misiles balísticos intercontinentales y submarinos nucleares.
“Hemos logrado no sólo un entendimiento mutuo de cómo debemos avanzar, sino también acerca de los niveles básicos en los que adelantaremos nuestra cooperación en esos ámbitos”, dijo Medvedev. “La labor fue muy intensa y he de admitir que nuestros equipos, nuestras delegaciones, trabajaron en este asunto de manera muy fructífera. Han demostrado un compromiso razonable”.
AGENDA LIBRE DE ARMAS NUCLEARES
En el centro de las conversaciones entre los dos presidentes, que son parte de un recomienzo más amplio de las relaciones bilaterales, hubo un charla sustantiva “sobre las cuestiones filosóficas de nuestra colaboración”, agregó Medvedev. El nuevo tratado de reducción de armas se considera el primer paso hacia la agenda libre de armas nucleares que propusieron Obama y Medvedev en abril.
“Reduciremos el papel que desempeñan las armas nucleares en nuestra estrategia nacional de seguridad e instaremos a otros a que hagan lo mismo”, declaró Obama el 5 de abril en un discurso pronunciado en Praga (República Checa). La negociación de un tratado que reemplace el START I es parte de ese plan, afirmó.
“Tanto como la nube constante, la amenaza de una guerra nuclear ha retrocedido desde la Guerra Fría […] la presencia de estas armas mortales, su proliferación, la posibilidad de que caigan en manos de terroristas sigue siendo la amenaza más grave para la humanidad”, señaló Obama el 1 de abril en Londres. “¿Qué mejor proyecto para comenzar que ver si podemos progresar en ese frente?”
Para Medvedev por lo menos, esta estructura es el elemento básico de un arreglo mutuo de seguridad entre Estados Unidos y Rusia que deja atrás los vestigios de la larga era de la Guerra Fría.
“Estos son los nuevos parámetros en los que se realizará nuestro diálogo y en que esperamos lograr el acuerdo final que sea parte del nuevo tratado”, dijo en la conferencia de prensa conjunta en Moscú.
EL TRATADO START I
El Tratado START I, firmado el 31 de julio de 1991 a finales de la Guerra Fría, es un acuerdo bilateral entre Estados Unidos y la antigua Unión Soviética que limitaba a ambos países a tener no más de 6.000 ojivas nucleares estratégicas o de largo alcance, y limitaba también el número de medios para lanzarlas, a 1.600 cada país.
El START I disminuyó considerablemente las armas nucleares, porque estableció un sistema de vigilancia complejo. Posteriormente, se realizaron más recortes —a aproximadamente 2.200 ojivas nucleares para 2012— bajo el Tratado sobre Reducciones de las Armas Estratégicas Ofensivas de 2002, menos restrictivo y conocido como el Tratado de Moscú. Actualmente, Estados Unidos tiene aproximadamente 2.200 ojivas nucleares estratégicas y Rusia tiene aproximadamente 2.800.
Para más información, en inglés, véase: “Non-Nuclear Iran Would Reduce Need for Missile Defense” y Obama in Russia: A New Start.