26 enero 2009
Presidente Obama emite órdenes que destacan los valores estadounidenses)

Washington — Casi con la velocidad de un rayo, el presidente Obama ha cambiado el curso de la política exterior estadounidense con menos de 48 horas en el cargo al dejar claro que las metas y objetivos del país serán compatibles con los valores estadounidenses y el imperio de la ley.
Al decir “no tenemos tiempo que perder”, Obama resumió en una respuesta comprimida la urgencia que considera que tiene la revigorización de la diplomacia estadounidense y el establecimiento de un nuevo curso en las relaciones exteriores.
Tras firmar órdenes ejecutivas y emitir nuevas directivas a la comunidad de inteligencia, Obama y el vicepresidente Joe Biden visitaron el Departamento de Estado el 22 de enero con la recién confirmada secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton para anunciar el nombramiento de enviados especiales.
En dos días, la nueva administración ha sentado las bases para tomar acción de una forma que no se había visto en la administración previa. Trabajando desde la Casa Blanca y las oficinas principales del Departamento de Estado, que tan sólo están a unas cuadras de distancia, Obama anunció el cierre del centro de detención en la Bahía de Guantánamo en Cuba; la abolición de duros métodos de interrogatorio para los funcionarios de inteligencia, la suspensión de los tribunales militares que juzgan a los sospechosos de terrorismo en Guantánamo, por lo menos 120 días; la terminación del programa de prisiones secretas mantenidas por la comunidad de inteligencia en el exterior y el nombramiento de dos enviados diplomáticos para tratar el asunto de la paz árabe-israelí y los países de Afganistán y Pakistán.
Al hacer esto, Obama ha establecido una norma precisa para el comportamiento de Estados Unidos en sus relaciones con los otros.
“Creo que el pueblo estadounidense entiende que, como dije en la toma de posesión, no vamos a continuar con una opción falsa entre nuestra seguridad y nuestros ideales. Pensamos que son precisamente nuestros ideales los que nos dan la fuerza y la base moral para poder enfrentar efectivamente la violencia insensata que vemos que emana de las organizaciones terroristas en todo el mundo”, dijo momentos después de anunciar el cierre del centro de detención de Guantánamo.
El presidente dijo que con sus actuaciones está restaurando las normas del proceso debido y los valores constitucionales esenciales que definen a Estados Unidos “incluso en medio de una guerra, incluso lidiando con el terrorismo”.
GUANTÁNAMO Y LOS DETENIDOS
Los cambios empezaron con el trato de los detenidos en el centro de detención de la base naval estadounidense en la Bahía de Guantánamo, Cuba.
Utilizando un procedimiento que se conoce como decreto ejecutivo, el presidente ordenó el 22 de enero que se cerrara la instalación de Guantánamo en el plazo de un año, un proceso que reconoció será difícil. También convocó un panel de funcionarios principales del gobierno para determinar en 30 días si los 245 detenidos que continúan en Guantánamo van a ser liberados, transferidos a otros países o juzgados en tribunales estadounidenses.
El presidente dijo que el problema es que algunos de los detenidos no pueden ser juzgados debido a los requisitos en materia de evidencia que establecen las leyes federales. La recolección de pruebas según el derecho estadounidense debe llevarse a cabo bajo normas estrictas antes de que un juez federal siquiera las considere admisibles para utilizarse en un juicio penal.
Al mismo tiempo, el presidente firmó una orden ejecutiva para la abolición de las prisiones secretas que la comunidad de inteligencia estadounidense ha venido utilizando en el extranjero para tratar con los terroristas. También ordenó que cualquier interrogatorio que se lleve a cabo sea en conformidad con el manual de campo para interrogatorios del Ejército de Estados Unidos, que es compatible con los tratados firmados por Estados Unidos y el trato humano a los prisioneros según las normas y obligaciones internacionales.
El manual del Ejército de 2006 que el presidente cita en su orden ejecutiva, y que se llama Manual de campo 2-22.3, “Operaciones de recolector de inteligencia humana” está en conformidad con las convenciones de Ginebra y todos sus protocolos, y prohíbe explícitamente la tortura y los tratos crueles, inhumanos y degradantes, y también está en conformidad con la Ley de Trato de Detenidos de Estados Unidos de 2005.
El manual de campo establece diecinueve técnicas de interrogatorio legales y prohíbe otras nueve.
“Creemos que el manual de campo del Ejército refleja el mejor juicio de nuestros militares, que podemos cumplir una regla que dice que no torturamos pero que podemos obtener la inteligencia que necesitamos de forma efectiva”, dijo Obama.
“Hice este compromiso durante la campaña presidencial, pero no es sólo eso, creo que este entendimiento data de la época de nuestros fundadores, y que estamos dispuestos a observar normas esenciales de conducta no solamente cuando sea fácil, sino cuando sea difícil”.
El almirante retirado de la Armada Dennis Blair dijo a la Comisión de Inteligencia del Senado el 22 de enero que el manual del Ejército se revisará para aplicar los cambios que sean necesarios para cumplir con las órdenes del presidente y que se llamará “Manual del gobierno para interrogatorios”. Blair declaró durante su comparecencia de confirmación al puesto de director nacional de inteligencia.
“Ni apoyo ni apoyaré ninguna actividad que circunvenga los procedimientos establecidos o su autorización legal”, declaró. “La tortura no es moral, ni legal ni efectiva. El gobierno de Estados Unidos tendrá una norma clara y uniforme para el trato de los detenidos”.
SUSPENSIÓN DE TRIBUNALES
A solicitud del presidente con fecha de 20 de enero, los procedimientos judiciales a los detenidos en Guantánamo han sido suspendido.
El viceportavoz del Pentágono Bryan Whitman, dijo que el presidente ordenó al secretario de Defensa Robert Gates que suspenda los procedimientos de las comisiones militares durante 120 días. El presidente ha indicado que su nueva administración necesita tiempo para evaluar el sistema de comisiones militares establecido para juzgar a los detenidos acusados de crímenes de guerra y de actos terroristas.
DOS EMBAJADORES
La secretaria Clinton anunció el 22 de enero en el Departamento de Estado que el ex senador estadounidense George Mitchell se unirá a la administración como embajador en misión especial para la paz en Oriente Medio y se centrará en asuntos árabe israelies. Mitchell dirigió los esfuerzos de la administración Clinton para impulsar la paz en Irlanda del Norte, y la comisión internacional que investigó la violencia entre israelíes y palestinos.
Clinton anunció también que el ex embajador estadounidense Richard Holbrooke, que negoció los acuerdos de Dayton que terminaron las guerras de los Balcanes de 1992 a 1995, volverá para servir como embajador en misión especial para Afganistán y Pakistán.