23 septiembre 2008

En un hecho insólito, unos juegos de ping-pong cambiaron la historia.
El 10 de abril de 1971 nueve jugadores estadounidenses, cuatro funcionarios y dos de sus cónyuges, acompañados por diez periodistas, cruzaron un puente desde Hong Kong hasta China continental y dieron paso a la era de la "diplomacia del ping-pong". La aventura de ocho días señaló un deseo común de relajar las viejas tensiones entre Washington y Pekín.
"Ustedes han abierto un nuevo capítulo en las relaciones de los pueblos estadounidense y chino", dijo el primer ministro Chou En-lai durante un banquete en el Gran Palacio del Pueblo en Pekín, en honor de los visitantes estadounidenses. "Confío en que este nuevo comienzo de nuestra amistad encontrará el apoyo general de nuestros dos pueblos".
Ese mismo día, el 14 de abril, Estados Unidos levantó el embargo comercial contra China, que databa de 20 años. Las relaciones entre Estados Unidos y China se interrumpieron en octubre de 1949, cuando tropas comunistas a las órdenes de Mao Zedong derrocaron al gobierno nacionalista del general Chiang Kai-shek. Chiang y su gobierno se refugiaron en Taiwán y en los veintidós años posteriores a la toma del poder por los comunistas no se permitió la entrada en China continental de ningún grupo estadounidense.
Por tanto, fue algo totalmente inesperado cuando, el 6 de abril de 1971, el equipo de ping-pong de Estados Unidos, a la sazón en Japón para participar en la 31ª edición de los campeonatos mundiales de ping-pong, fue invitado por el equipo chino a visitar de inmediato la República Popular China en un viaje con todos los gastos pagados.
Del 11 al 17 de abril el equipo estadounidense jugó con el equipo chino en partidos de exhibición, visitó la Gran Muralla y el Palacio de Verano en las afueras de Pekín, se reunió con estudiantes y trabajadores chinos y asistió a actos sociales en las principales ciudades chinas. Un año más tarde, los jugadores chinos fueron de gira por Estados Unidos y disputaron una serie de partidos de exhibición cuyo lema era "Amistad ante todo", ante entusiasmados espectadores estadounidenses.
Estados Unidos y China ya habían entablado negociaciones entre bastidores a medida que cada país trataba de mejorar relaciones, ante un trasfondo de agresión soviética. En 1971, el asesor de Seguridad Nacional Henry A. Kissinger realizó dos visitas secretas a China para establecer un acercamiento y ese verano, tras la buena voluntad generada por la diplomacia del ping-pong, el presidente Richard M. Nixon anunció que él también viajaría a China el año siguiente para iniciar conversaciones oficiales con la finalidad de normalizar las relaciones entre los dos países.
El 21 de febrero de 1972, Nixon se convirtió en el primer presidente estadounidense en visitar China.