03 octubre 2008

El Juez Marshall, del Tribunal Supremo

 
El juez adjunto Thurgood Marshall y su mujer antes de asumir su cargo al Tribunal Supremo de EE.UU., en 1967.
El juez adjunto Thurgood Marshall y su mujer antes de asumir su cargo en el Tribunal Supremo, en 1967. (Foto: Tribunal Supremo de EEUU)

Este artículo pertenece a la publicación “Justicia para todos: El legado de Thurgood Marshall”. Para consultar los demás artículos, haga clic a la derecha.

Por Michael Jay Friedman

Para 1961, Thurgood Marshall había contribuido tanto como cualquier otro norteamericano a la derrota legal de la segregación. Gracias a los esfuerzos de Marshall, activistas como el doctor Martin Luther King Jr. - y los millones de norteamericanos que la respetan -- tendrían la ley de su parte. Al establecer con firmeza la ley contra la segregación pública, Marshall y sus colegas contribuyeron a crear el clima en el que leyes como la Derechos Civiles de 1964 pondrían fuera de la ley a muchas formas de discriminación privada.

A diferencia de King y otros líderes afronorteamericanos, Marshall condujo su lucha a través de los tribunales, y luego desde dentro del gobierno. En otra medida para mejorar el clima en beneficio de los negros, en 1961 el presidente John F. Kennedy nombró a Marshall miembro del Tribunal Federal de Apelaciones para el Segundo Circuito, que comprende los estados de Nueva York, Connecticut y Vermont. El Tribunal de Apelaciones es el segundo tribunal federal en orden de importancia, y Marshall fue el segundo afronorteamericano en desempeñarse como juez federal de apelaciones.

Marshall escribió 98 opiniones como juez de un tribunal de circuito. Ni una sola de ellas fue revocada por el Tribunal Supremo.

El presidente Lyndon B. Johnson (izquierda), después de la designación de Thurgood Marshall (derecha), al Tribunal Supremo.
El presidente Lyndon B. Johnson (izquierda), después de la designación de Thurgood Marshall al Tribunal Supremo. (© AP Images)

En 1965 el presidente Lyndon B. Johnson nombró a Marshall, que ya era el abogado que había prevalecido en cerca de 30 decisiones del Tribunal Supremo, procurador general de Estados Unidos. Esto significaba que era responsable de argumentar en favor del gobierno ante el alto tribunal.

De modo apropiado, su primer caso como procurador general fue presentar el caso federal en el asesinato de los activistas de los derechos civiles James Chaney, Andrew Goodman y Michael Schwerner. Las tres víctimas, que habían estado inscribiendo a votantes negros, fueron asesinados en el Condado de Nashoba, Mississippi, por cómplices racistas. Los tribunales estatales de Mississippi se habían negado a declarar culpables a los asesinos, pero Marshall persuadió al Tribunal Supremo de que ordenara un juicio por acusaciones federales referentes a los derechos civiles.

El 13 de junio de 1967 el presidente Johnson propuso a Marshall para que fuera el primer juez afronorteamericano del Tribunal Supremo. "Creo que ya se ha ganado su lugar en la historia", dijo el presidente. "Pero creo que (ese lugar) se verá realzado por su desempeño en el tribunal".

Johnson tuvo razón. A pesar de la oposición de algunos senadores del Sur, Marshall fue confirmado y asumió su puesto como juez asociado el 2 de octubre de 1967. Surgió rápidamente como un sostenedor confiable de los derechos del "trabajo organizado, las minorías raciales, el progreso de la mujer, la ampliación de los derechos a la libertad de expresión y la limitación de la autoridad policial", ha escrito Randall L. Kennedy, profesor de Derecho de la Universidad de Harvard. "Ningún miembro del Tribunal Supremo ha sido jamás más agudamente activo en cuanto a las desigualdades sociales".

El juez Marshall fue un oponente inconmovible de la pena capital, y votó para revocar cada sentencia de muerte que llegó hasta el tribunal. Demostró ser un campeón de la libertad de expresión tan vigoroso como lo había sido en favor de los derechos civiles. En 1972, tomó partido por Earl Mosley, un empleado postal que había montado piquetes ante una escuela secundaria pública con un cartel que alegaba que había racismo en la escuela. Cuando la ciudad aprobó una ordenanza que prohibía los piquetes dentro de 50 metros de una escuela, salvo cuando se tratara de piquetes sindicales, Mosley impugnó la ley. Marshall sostuvo que la ciudad no podía distinguir entre los tipos de expresión que permitiría y aquellos que restringiría. Escribió:

Por encima de todo, la Primera Enmienda significa que el gobierno no tiene el poder de restringir una expresión debido a su mensaje, sus ideas, su tema o su contenido. Para permitir la continua construcción de nuestra nuestro pueblo se le garantiza el derecho de expresar cualquier pensamiento, libre de la censura del gobierno.

Marshall se desempeñó en el Tribunal Supremo hasta 1991. Murió en 1993, a la edad de 84 años. El presidente Bill Clinton asistió al funeral de Marshall en la Catedral Nacional de Washington, que fue televisado a toda la nación. El juez presidente del Tribunal Supremo, William Rehnquist, pronunció su panegírico fúnebre:

Inscritas sobre la entrada principal del edificio del Tribunal Supremo se leen las palabras "Justicia igualitaria bajo la ley". Con seguridad nadie hizo más que Thurgood Marshall para hacer realidad esas palabras.

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