19 noviembre 2008

Este artículo pertenece al periódico electrónico de noviembre de 2008 “60 años de la Declaración de Derechos Humanos, 1948-2008”. Para consultar los demás artículos de este periódico haga clic a la derecha.
Hace sesenta años, después del conflicto armado más horrible que hayamos presenciado, los países del mundo elaboraron la Declaración Universal de Derechos Humanos. Mientras hombres y mujeres continuaban limpiando campos de batalla, contando cadáveres y reconstruyendo sus ciudades, sus representantes reunidos en las Naciones Unidas en Nueva York redactaron una obra de optimismo y esperanza, una obra que algunos han calificado del mayor logro del siglo XX.
“Nosotros los pueblos de las Naciones Unidas resueltos a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas…”, reza la Carta de las Naciones Unidas.
Este número del periódico electrónico eJournal USA celebra el 60 aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos y explica cómo se ha creado este documento tan poderoso sobre el patrimonio humano común, cómo surge a partir de una herencia intelectual que trasciende las fronteras políticas y cómo ha mejorado, y puede mejorar más aún, la vida de los individuos en todos los rincones del planeta.
Seis ensayos exploran estos temas. En un amplio espectro, Claude Welch pregunta por qué es importante la Declaración Universal, qué es lo que dice y qué resultados ha producido. Paul Gordon Lauren explica los significativos obstáculos politicos que han tenido que ser superados para que la Declaración se haga realidad. Susan Waltz explora el modo en que el lenguaje de la Declaración se redactó. Su academicismo de vanguardia revela que el documento final no fue la imposición de nadie poderoso sino más bien uno que refleja las aportaciones de muchos países.
Los dos ensayos que siguen colocan a la Declaración Universal en su riqueza intelectual y tradición histórica. Lynn Hunt rastrea el surgimiento de los derechos humanos como lo conocemos en las artes, lo que ha contribuido a una nueva comprensión del individuo. Jack Donnelly aborda las acusaciones de que los derechos humanos son una imposición de lospaíses de occidente, o los más ricos o imperialistas. Ilustra el modo en que a pesar de las diferencias en los detalles, un consenso transcultural amplio acepta la universalidad de conceptos fundamentales de derechos humanos.
Este número presenta también perfiles breves de los principales artífices de la redacción de la Declaración Universal. Su diversidad refleja el carácter del logro más significativo de la Declaración: Sus principios son verdaderamente universales, una herencia conjunta de todo hombre y mujer.