05 agosto 2008

EE.UU. no es un refugio para quienes violan los derechos humanos

Más de 200 infractores han sido capturados y expulsados, dice funcionaria

 
Julie Myers, secretaria adjunta en la Oficina de Ejecución de Leyes de Inmigración y Aduanas (ICE).
Julie Myers, secretaria adjunta en la Oficina de Ejecución de Leyes de Inmigración y Aduanas (ICE).

Washington – “Estados Unidos no constituye un refugio para quienes participan en violaciones de los derechos humanos en todo el mundo”, ha dicho Julie Myers, secretaria adjunta en la Oficina de Ejecución de Leyes de Inmigración y Aduanas (ICE) del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos.

En una sesión informativa que tuvo lugar el 30 de julio en el Centro de Prensa Extranjera en la ciudad de Nueva York, Myers explicó ante reporteros que programas de investigación estadounidenses se aseguran de que estas personas comparezcan ante la justicia.

Cerca de 238 personas sobre las que pesan acusaciones de haber violado los derechos humanos han sido detenidas y expulsadas de Estados Unidos desde que la ICE estableciera en 2004 una unidad especializada en la investigación de violaciones de los derechos humanos.

Entre los éxitos que ha cosechado ICE figuran:

-- Una investigación internacional que culminó con la condena y posterior expulsión del comandante Ernesto Barreiro del Ejército argentino. Barreiro mintió en el formulario de solicitud de visado para no inmigrantes cuando dijo que jamás había sido detenido por cometer delitos en Argentina, y entró a Estados Unidos en 2004, pero en realidad, Barreiro había sido acusado y detenido por el gobierno argentino en 1984 y 1987, por supuestos secuestros y actos de tortura, algunos de los cuales fueron mortales.

-- La colaboración entre ICE y un juez de inmigración descubrió que Bozo Jozepovic, un integrante del Consejo de Defensa Croata, había sido cómplice en el asesinato de siete hombres musulmanes inocentes. Jozepovic fue expulsado de Estados Unidos.

-- Ratko Maslenjak, un serbio bosnio, fue condenado por haber hecho declaraciones falsas acerca de su anterior servicio militar en sus documentos de inmigración estadounidenses. La investigación de ICE descubrió que Maslenjak, ex sargento del Ejército de la Republika Srypska, había pertenecido a la brigada responsable de la masacre de refugiados musulmanes bosnios.

La unidad de la ICE que investiga las violaciones de derechos humanos tiene alrededor de 1.000 investigaciones activas en relación con unos 88 países. La mayoría de los casos activos, dijo Myers, implican a personas de América Central y del Sur, Haití, la región de los Balcanes y África. Las personas objeto de estas investigaciones supuestamente han cometido delitos que van desde el genocidio hasta crímenes de guerra o persecución religiosa grave.

“Lamentablemente, con demasiada frecuencia vemos que las personas que participan en estas atrocidades vienen a Estados Unidos con la idea de esconderse, mienten en la solicitud de visado e intentan integrarse en los vecindarios estadounidenses”, dijo Myers.

“El propósito de nuestra labor es de asegurar la identificación de estas personas, procesarlas en el sistema penal cuando podemos hacerlo, y expulsarles del país, para garantizar que Estados Unidos no sea un refugio para estos individuos”, dijo.

SE NECESITA AYUDA DEL PÚBLICO PARA GARANTIZAR LA JUSTICIA

Myers explicó que la búsqueda de violadores de derechos humanos que intentan esconderse en Estados Unidos supone muchos desafíos. El trabajo entraña enviar a agentes de Estados Unidos al extranjero para hablar con los testigos, muchos de los cuales tienen miedo a darse a conocer y hablar con las autoridades, ya sean de Estados Unidos o de sus propios gobiernos.

A veces, las atrocidades se cometieron hace tanto tiempo que las convicciones penales en Estados Unidos ya no son posibles legalmente, o las pruebas ya no existen.

Pero incluso con esos posibles obstáculos, se puede aplicar la justicia, sobre todo si el público está dispuesto a ayudar, sostuvo Myers.

A veces, las víctimas de los violadores de derechos humanos que han venido a Estados Unidos en condición de refugiados se llevan el susto de ver a su torturador caminando por una calle estadounidense. “Hubo un caso en el que una persona reconoció al botones del hotel como el individuo que había participado en actos de violencia contra su persona, creo que en Rwanda”, recordó Myers.

Miembros de organizaciones no gubernamentales, como por ejemplo Human Rights Watch, también proporcionan información sobre violadores de derechos humanos que pueden haber entrado en el país, comentó Myers.

“Creemos que se puede obtener más información de personas en este país”, dijo Myers. Teniendo en cuenta ese objetivo, la ICE ha difundido un anuncio de servicio público en el que se anima a personas que viven en Estados Unidos a informar de los violadores de derechos humanos que quizás vivan en su vecindario.

“No se tiene que vivir en la misma calle que un individuo que haya cometido un acto de violencia contra la persona en otro país”, dijo Myers.

Con la finalidad de impedir que los violadores de derechos humanos consigan desde un principio el visado estadounidense, Estados Unidos ha intentado ampliar la capacidad de la base de datos que contiene información sobre estas personas, explicó la funcionaria.

Para aquellos violadores que se hayan convertido en ciudadanos estadounidenses, hay un procedimiento por el cual pueden dejar de serlo. Esto se ha hecho en muchas ocasiones anteriores, explicó Myers, con antiguos miembros del régimen nazi en la Segunda Guerra Mundial.

Para más información, consulte la hoja informativa de la ICE Investigaciones de violaciones de los derechos humanos (en inglés).

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