13 abril 2009

Trabajadores de organizaciones de ayuda pueden sufrir trauma no diagnosticado

Deben ayudarse a sí mismos para poder ayudar a los demás

 
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Socorristas en Calang (Indonesia) usan un dibujo para mostrar en qué partes del cuerpo les afecta el estrés en un programa para ayudarles a tratar el trauma secundario.
Socorristas en Calang (Indonesia) usan un dibujo para mostrar en qué partes del cuerpo les afecta el estrés.

Washington — Los trabajadores de las organizaciones de ayuda reciben la admiración de muchos cuando ayudan a comunidades a recuperarse de los desastres naturales y de la violencia, pero bajo la superficie de su trabajo caritativo, existe estrés y trauma que afecta a estas personas cuando experimentan situaciones trágicas, se enfrentan a sus propias limitaciones y tienen que olvidarse cuando terminan su misión.

Largas horas de trabajo dedicado puede causar que los trabajadores de ayuda ignoren signos de que necesitan tratar sus propios problemas, aunque cuidar de sí mismos es un componente clave para realizar un trabajo de ayuda efectivo, según Nancy Good Sider, profesora asociada de estudios sobre trauma y conflicto en la Universidad Menonita del Este (EMU) en Harrisonburg, Virginia.

Good Sider visitó recientemente a trabajadores de ayuda en países afectados por el tsunami del 26 de diciembre de 2004 para promover el bienestar entre los empleados teniendo en cuenta que los esfuerzos de alivio finalizarán en 2010.

“Si uno quiere ayudar a otras personas, debe ayudarse primero a sí mismo”, indicó a America.gov. Para ilustrar este punto, pidió a los trabajadores que describieran los instrumentos que utilizan en sus labores que tienen que mantenerse en buenas condiciones. Las respuestas variaron desde las computadoras hasta los martillos y otras herramientas. “Nadie en el taller dijo nunca que sus personas fueran un instrumento, y son el principal instrumento”, dijo.

TRABAJADORES DE AYUDA SUJETOS A“TRAUMA SECUNDARIO”.

Los trabajadores de ayuda se exponen a desastres y a veces se convierten en víctimas de lo que Good Sider denomina “trauma secundario”, que puede causar depresión, estrés y otros síntomas. “Cuanto más nos preocupen los demás y más tratemos de colocarnos en su lugar, más susceptibles somos a sufrir los posibles síntomas de agotamiento y trauma secundario”, explicó. “El personal de ayuda responde a las necesidades”, pero las diferencias positivas que marcan con frecuencia quedan subsumidas en la tendencia a considerar inconvenientes, críticas y limitaciones”.

Es necesario “conciliar la capacidad de hacer las cosas lo mejor que se pueda y estar bien cuando las situaciones no son perfectas”, comentó, “y el estrés es una parte normal del trabajo de ayuda. … El tiempo pasa rápido cuando hay tanto desastre, a veces en medio de un conflicto violento. Ello puede llevar a la depresión, a tener pesadillas y a enfocarse en uno mismo e interiorizar la ira o proyectarla en aquellos que tenemos cerca”. Reconocer la necesidad de tomar un paso hacia atrás “no implica debilidad, egoísmo o locura … Uno tiene que nutrirse a sí mismo para poder nutrir a otros”.

El trabajo de Good Sider está relacionado con otros programas de curación de traumas que el Centro para la Justicia y la Construcción de la Paz de EMU realiza (Véase Universidad ofrece nueva estrategia para curar el trauma).

Nancy Good Syder afirma que los socorristas necesitan hacer uso de su ABC para confrontar el estrés y el trauma en sus trabajos.
Nancy Good Syder afirma que los socorristas necesitan hacer uso de su ABC para confrontar el estrés y el trauma en sus trabajos.

Informa a los trabajadores de ayuda que hay tres elementos para lidiar con el estrés y crear el bienestar de la plantilla: “El ABC de Nancy” incluye la toma de conciencia, el equilibrio y la elección.

La toma de conciencia implica reconocer los síntomas que muestran que uno sufre de estrés o trauma, por ejemplo, Good Sider dijo, ha aprendido a reconocer las tensiones musculares en la espalda y el cuello como señales de alarma.

El equilibrio implica reconocer la carga que impone el estrés. Good Sider comentó que ella sostiene en la mano una taza de café y les pregunta a los trabajadores de ayuda cuanto creen que pesa. La idea de llevarla a cuestas, dice, “no parece demasiado aunque padezca de estrés, pero lo que hago con ella, notar su peso y como con el tiempo este me abruma, es otra cosa, así como también lo es la realidad de que no estoy simplemente sosteniendo una taza de café, sino que la recojo, la cargo y surge algo más que tengo que cargar, y así seguimos funcionando”.

Además, parte de ver el equilibrio es apreciar el aumento del trauma posterior que la gente experimenta, como por ejemplo descubrir que se tienen nuevas fortalezas y encontrarse a sí mismos, factores que pueden contrarrestar algunos de los efectos negativos del trauma.

La elección implica la decisión consciente de tratar con el estrés, de evitar el sumirse en una vía destructiva. “Hay que aceptar el estrés, liberarlo y trabajarlo, y no ignorarlo”.

Good Sider reúne a los trabajadores y les pide que completen la frase: “Podría cuidar de mí mismo, pero …” y les explica lo que razonan. Esto les ayuda a identificar las barreras que les impiden cuidarse a sí mismos cada día. La siguiente cuestión es que describan una estrategia que utilicen en la actualidad para continuar perseverando en su labor.

LOS FINALES PUEDEN CAUSAR ANSIEDAD A LOS EMPLEADOS

Puesto que muchos de los esfuerzos de alivio del tsunami terminarán en 2010, Good Sider anima a los líderes a comenzar a hablar y planear sobre los cambios que se avecinan. “Cualquier cambio crea estrés, y en particular los finales”, explicó. Es más que perder relaciones estrechas. “Uno sabe que esta despidiéndose, pero no sabe lo que viene ni hacia donde va, es muy incómodo, realmente estimula la ansiedad en todos”. Los trabajadores no sólo tienen que saber lo que se avecina, sino también conocer el tipo de sentimientos que pueden experimentar. Los finales y las transiciones causan estrés en organizaciones enteras, y ayuda el saber lo que es totalmente “normal y natural” y elegir algunas opciones saludables para cuidarse.

Los trabajadores de ayuda suelen ser personas “que se sienten llamadas a realizar” ese trabajo. “Realmente quieren marcar una diferencia”, dijo, pero tienen que estar mejor preparados para lo que les espera en el terreno.

Los bomberos no entran en un edificio en llamas sólo con consejos sobre como utilizar sus equipos. Reciben mucha capacitación e información sobre la forma de llevar a cabo sus trabajos sin lesionarse o fatigarse, pero ese no es el caso de aquellos que enviamos a zonas de conflicto o desastre, según Good Sider.

“Creo que no estamos haciendo nuestro trabajo si enviamos a la gente a realizar estas importantes tareas y sólo les entrenamos para que sepan cómo construir casas y adquirir agua limpia y saneamiento. Tenemos que alertar a los trabajadores para que tengan conocimientos y destrezas básicas sobre como tratar el estrés, sanar sus traumas y resistir”, indicó.

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