09 abril 2009

Utilice alimentos locales y manténgase sano, dice pionera del movimiento alimentos sostenibles

Adultos y niños se benefician del trato con los granjeros y de cultivar alimentos

 
Nora Pouillon y su chef Benjamin Lambert compran productos frescos en un mercado al aire libre de Washington.
Nora Pouillon y su chef Benjamin Lambert compran productos frescos en un mercado al aire libre de Washington.

Washington — Uno, en realidad, está hecho de lo que come, dice el pionero del movimiento de alimentos sostenibles que aboga por la compra y consumo de cantidades menores de alimentos lo que promueve un estilo de vida más saludable.

“No hace falta una bolsa de papas fritas del tamaño de una almohada” comenta Nora Pouillon, dueña del restaurante Nora en Washington, el primer restaurante certificado como orgánico en Estados Unidos“. La gente comienza a prestar atención al modo en que gastan sus dólares, y se da cuenta de los beneficios en materia de salud que tiene el centrarse más en la calidad y menos en la cantidad”.

Pouillon, de 65 años, nació en Austria y se trasladó a Estados Unidos en la década de 1960. Dijo que en esa época era difícil encontrar productos cultivados en la zona para preparar las comidas de su familia y de su restaurante, por lo que empezó a visitar a agricultores en la región. “Alquilaba autobuses y organizaba viajes para visitar granjas para así poder presentar los chefs a los granjeros”, dijo Pouillon. Para principios de la década de 1990, esta introducción cara a cara de los chefs y los granjeros llevó a que los restaurantes comprasen sus suministros a cooperativas de alimentos tales como la Cooperativa de Cultivadores Orgánicos de Tuscarora. Las cooperativas alimentarias son mercados de alimentos cuyos dueños son los productores de los mismos.

Los alimentos producidos en la zona local suelen tener mejor sabor, dijo Pouillon, quien utiliza solamente productos de temporada, cítricos en invierno, fresas, moras y otras en verano. Los productos orgánicos se cultivan en suelos con rico valor nutritivo y llenos de microorganismos, agregó. “El suelo tratado con elementos químicos durante años suele secarse y convertirse en resistente a la enfermedad. En el suelo tiene que haber microorganismos para retener el valor nutritivo de los alimentos, así como el sabor”.

ORGÁNICO Y SOSTENIBLE

Según indica el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), las frutas y verduras orgánicos se producen sin bioingeniería, sin radiación iónica y sin el uso de pesticidas o fertilizantes hechos con ingredientes sintéticos o barro de cloaca. La carne, el pollo, los huevos y los productos lácteos orgánicos vienen de animales a los que no se les administran hormonas de crecimiento o antibióticos.

Para que en Estados Unidos se le otorgue la etiqueta de “orgánico” a un producto, un centro certificador aprobado por el gobierno debe inspeccionar la granja en la que se cultivan o crían los productos. Las empresas que tratan o procesan los alimentos orgánicos antes de que aparezcan en los estantes de los supermercados o en los restaurantes locales también deben estar certificadas.

Estudiantes locales ayudan a Michelle Obama a limpiar una parcela para el huerto de cocina de la Casa Blanca.
Estudiantes locales ayudan a Michelle Obama a limpiar una parcela para el huerto de cocina de la Casa Blanca.

Se considera que los alimentos sostenibles son más sanos para la gente y que los animales que se crían de esta manera no dañan el medioambiente y apoyan la industria agrícola local. Según las normas del gobierno estadounidense  publicadas en 1990, la agricultura sostenible integra la producción de plantas y animales de modo que se satisfagan las necesidades alimentarias humanas, se mejore la calidad ambiental y la calidad de vida de los agricultores y de la sociedad en su totalidad, y hace uso de forma eficiente de los recursos no renovables.

LECCIONES GENERACIONALES

Los niños se benefician de conocer a los granjeros y jardineros, dijo Pouillon. “La mejor forma de que a los niños les gusten las verduras es que vean como se cultivan”.

Si los padres toman a sus niños y los llevan al mercado y se los presentan a los agricultores, dijo, los niños desarrollarán una conexión entre los productos al ser cultivados y los alimentos en sus platos.

También pueden plantar sus propios huertos, agregó.

“Los alimentos son verdaderamente importantes en la crisis de salud en la que nos encontramos”, explicó Sam Kass, ayudante del chef de la Casa Blanca, a los estudiantes invitados a la Casa Blanca en marzo para ayudar a la primera dama Michelle Obama a escarbar una parcela del jardín sur para plantar un huerto orgánico. “Los alimentos cultivados cerca de casa parece que tienen mejor sabor y son más sanos”.

Kass dijo también  que cocinar es una parte importante de la alimentación saludable y que piensa invitar a estudiantes de quinto grado de la escuela elemental Bancroft de Washington a cocinar con él en la cocina de la Casa Blanca cuando hayan recolectado algunos de los productos del huerto. La última vez que hubo un huerto en los terrenos de la Casa Blanca fue durante la Segunda Guerra Mundial cuando la primera dama Eleanor Roosevelt plantó un jardín de la victoria.

“Deseo asegurarme de que nuestra familia así como los empleados  y las personas que vienen a la Casa Blanca y prueban nuestros alimentos tengan acceso a frutas y verduras realmente frescos”, dijo la Sra. Obama a los estudiantes. He podido ofrecen a mis niñas [Sasha y Malia]la oportunidad de comer muchas cosas diferentes que nunca habrían tocado si las hubiéramos comprador en una tienda, ya que o han conocido al agricultor que las producía o las han visto crecer ellas mismas”.

Y cuando lo prueban, dijo la Sra. Obama, “les suele gustar”.

Para saber más, en inglés, sobre el huerto de la Casa Blanca, visite el “blog” de la Casa Blanca.

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