18 noviembre 2008
Cortes en estos gastos socavarían lucha contra SIDA, tuberculosis y malaria

Washington — Hace menos de un mes que funcionarios de varios países del mundo viajaron a Washington para asistir a la Cumbre de Desarrollo Internacional celebrada el 21 de octubre, convocada por la Casa Blanca, y ya otro grupo de líderes se ha reunido para discutir la turbulencia financiera que podría descarrilar el crítico progreso que se ha hecho hasta la fecha en la lucha contra enfermedades que amenazan la seguridad y la salud mundiales.
El Grupo de los 20 (G20) ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales de 19 países industriales y con mercados en surgimiento y la Unión Europea, además de funcionarios del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional trataron la crisis y establecieron los cimientos de las reformas en reuniones del 14 y 15 de noviembre.
Al agravarse las dificultades financieras y económicas mundiales, aquellos que tienen más participación en la promoción de la creación de sistemas de salud en países en desarrollo y la lucha contra enfermedades mortales como el VIH/SIDA, la tuberculosis y la malaria urgen a los gobiernos a mantener sus inversiones en el sector de la salud.
“En tiempos difíciles, como estos, todos los países se concentran en proteger sus propios intereses”, dijo el 21 de octubre la secretaria de Estado Condoleezza Rice. “Lo cual es totalmente legítimo y de esperar, pero lo que no podemos ni debemos hacer es permitir que nuestra generosidad y nuestra preocupación por los demás sean víctimas de la crisis actual. Renegar de nuestros compromisos con los pobres del mundo no puede ser una medida de austeridad”.
PROTECIÓN A LOS POBRES
Estados Unidos, cuya propia turbulencia financiera ha evolucionado en una crisis económica cada vez de mayor alcance que afecta a países en todo el mundo, es uno de los principales contribuyentes a una gama de iniciativas de lucha contra enfermedades en los países más pobres.
Desde 2001, Estados Unidos ha entregado más de 4.000 millones de dólares al Fondo Mundial para la Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria, una alianza de gobiernos, sociedad civil, el sector privado y las comunidades afectadas creada para atraer, administrar y desembolsar recursos para luchar contra estas enfermedades.
En Africa, la malaria , una enfermedad que se puede prevenir y tratar, mata a un niño cada 30 segundos. En 2005 el presidente Bush lanzó una iniciativa de cinco años y 1.200 millones de dólares para ayudar a reducir a la mitad el número de muertes relacionadas con la malaria en 15 países africanos. La iniciativa ha alcanzado a 25 millones de personas y el número de enfermos y de los que mueren de malaria se ha reducido drásticamente en Zambia, Etiopia, Ruanda, Tanzania y otros lugares de la región.
El Plan de Emergencia del Presidente para el Alivio del SIDA (PEPFAR), que tiene como objetivo el alivio del VIH/SIDA, la tuberculosis y la malaría , contribuye a disminuir la expansión del VIH/SIDA. Bush firmó una ley en julio para establecer la ampliación del programa a cinco años más, El programa comenzó en 2003 como un programa de cinco años y 15.000 millones de dólares con un enfoque multifacético en la lucha contra la enfermedad mundial.
La nueva legislación aumentó el compromiso financiero de Estados Unidos, y autoriza hasta 48.000 millones de dólares desde 2009 hasta 2013, el compromiso más amplio que ningun país haya establecido para luchar contra una enfermedad.

“Es muy extraño poder medir el impacto de actuaciones en materia de desarrollo internacional”, dijo el Dr. Peter Piot, director ejecutivo del Programa Conjunto de las Naciones Unidas contra el VIH/SIDA, en un discurso pronunciado el 28 de octubre en el Centro Internacional de Estudios Estratégicos en Washington. “Este ha sido el caso de PEPFAR. Es un caso de desarrollo internacional sin precedentes que ha salvado y sigue salvando millones de vidas”.
UNA PRIORIDAD QUE PERDURA
En la actualidad, Estados Unidos apoya el tratamiento de casi 1,7 millones de personas en África y de decenas de miles más en todo el mundo, desde Asia hasta el Caribe pasando por el este de Europa. PEPFAR ha apoyado el cuidado sanitario de más de 6,6 millones de personas el todo el mundo.
En la Cumbre sobre Desarrollo Internacional Bush instó a ambos partidos en el Congreso a asegurarse de que este esfuerzo en materia de desarrollo siga entre las prioridades de Estados Unidos y solicitó a otros países, otros contribuyentes del Fondo Mundial, corporaciones, fundaciones y grupos religiosos que continúen con su generosidad hacia los países necesitados.
En la Organización Mundial de la Salud, la directora general Margaret Chan dijo el 12 de noviembre que las consecuencias de la severa crisis financiera son mundiales y exigen que los países contrarresten el período de caída económica aumentando las inversiones en salud y en el sector social.
Tal actuación dijo, protegería a los pobres, promovería la recuperación económica y la estabilidad social, generaría eficiencia y crearía seguridad.
“Un mundo que cada vez está más desequilibrado en asuntos de salud no es ni estable ni seguro”, indicó Chan. “Es esencial que los sistemas de salud sean fuertes para mantener la vigilancia y tener capacidad de respuesta frente a la amenaza de pandemias. La falta de inversiones en los sistemas de salud del África subsaharíana en la década de 1980 implicó que esta zona trágicamente estuviera poco preparada para la pandemia de VIH/SIDA en la década siguiente”.
LA TRANSICIÓN PRESIDENCIAL EN ESTADOS UNIDOS
En Estados Unidos, la responsabilidad por la asistencia a la salud internacional pronto cambiará con el traspaso pacífico de poder de una administración a la próxima. El 20 de enero de 2009, Barack Obama se convertirá en el 44° presidente del país.
“Estamos en muy buenas manos en este momento, particularmente desde la perspectiva de VIH y de una perspectiva más amplia de desarrollo”, dijo el 12 de noviembre en una sesión informativa celebrada en el Centro Internacional de Estudios Estratégicos el embajador Mark Dybul, coordinador mundial de Estados Unidos para el SIDA.
“El presidente electo Obama fue copatrocinador de la reautorización de PEPFAR — una de las personas que firmó la ley”, dijo. “Y siempre pienso del vicepresidente electo Biden como el presidente Biden puesto que ha tenido en los últimos 35 años un papel extraordinario en el desarrollo internacional, impulsando agendas que a muchos en esta sala nos importan”. Biden que ha sido miembro durante largo tiempo de la Comisión del Senado para Asuntos Exteriores presidió la comisión de 2001 a 2003 y de nuevo, desde 2006.
En el sitio Web de la transición, Obama y Biden indicaron que en el próximo encuentro del G8 llevarán el liderazgo para que los principales países industrializados lancen la iniciativa Infraestructura de Salud 2020, un esfuerzo mundial para trabajar con países en desarrollo para invertir en toda la gama de infraestructura que se necesita para mejorar y proteger la salud mundial y de Estados Unidos.
“Nunca debemos ceder el liderazgo de Estados Unidos”, dijo Piot. “Este es absolutamente vital y debe continuar. Es lo que espero de la próxima administración porque significa claramente la diferencia entre vida y muerte”.