24 diciembre 2008

Entidad sin fines de lucro desarrolla diagnósticos para países en desarrollo

Modelo empresarial es único y podría revolucionar los diagnósticos médicos

 
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Hayat Sindi, con sus compañeros de equipo, con el trofeo que conmemora la victoria de DFA en el concurso empresarial de Harvard.
Hayat Sindi, con sus compañeros de equipo, con el trofeo que conmemora la victoria de DFA en el concurso empresarial de Harvard.

Washington — Gracias a un grupo internacional de científicos, ingenieros, médicos y empresarios, una entidad sin fines de lucro con un novedoso modelo empresarial parece que va a cambiar la forma de vigilar la salud de los pacientes en países en desarrollo.

El profesor de Harvard George Whitesides fundó junto con la científica de Arabia Saudí Hayat Sindi la entidad Diagnostics for all (DFA) [Diagnósticos para todos], basándose en tecnología desarrollada en el laboratorio de Whitesides.

Whitesides y sus colegas desarrollaron un pequeño dispositivo desechable con papel y cinta adhesiva, materiales baratos y fáciles de conseguir, que puede utilizarse para hacer pruebas con líquidos secretados por el cuerpo para detectar síntomas de enfermedades.

Para que los instrumentos estuvieran disponibles rápidamente en el mundo en desarrollo, los directivos de DFA renunciaron a lucrativas regalías y convirtieron al grupo en una entidad sin fines de lucro.

Sindi, que ha sido la fuerza impulsora de la comercialización de la tecnología, convocó un equipo de estudiantes y científicos de Harvard y del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) para que elaborasen el plan de empresa, que ganó el primer premio en dos prestigiosos concursos: el concurso de planes de empresa de la Escuela de Negocios de Harvard y el Concurso de Empresas del MIT de 100.000 dólares. DFA es el primer grupo sin fines de lucro que gana el concurso de MIT.

Los miembros del equipo son: Sindi, la científica Carol Waghorne, la bioingeniera Roozbeh Ghaffari, estadounidense de origen iraní; los médicos Gilbert Tang, de Canadá, y Krishna Yeshwant, de la India; y el empresario Jon Puz.

“Es difícil tratar a las personas fuera de los sistemas médicos convencionales”, dijo James Barber, director ejecutivo de DFA, al que contrataron para dirigir la entidad tras los concursos de Harvard y MIT. Indicó que la tecnología de DFA ofrece una solución “realmente válida” para el 60 por ciento de la gente en países en desarrollo que viven en zonas rurales y no tienen acceso a instalaciones médicas.

UN PROBLEMA URGENTE

La meta de Sindi es hacer que la tecnología de diagnóstico de DFA esté rápidamente disponible en el mundo en desarrollo, y esa es la razón principal por la que DFA es una entidad sin fines de lucro y no una compañía mercantil, explicó la científica a America.gov.

Si fuera una compañía mercantil, DFA tendría que ceder valiosos recursos a la manufactura y la entrega de los elementos de diagnóstico a los países en desarrollo hasta que la empresa produjera beneficios, un proceso que podría tardar entre siete y ocho años, según Sindi.

Distintos colores en el dispositivo de papel de DFA reflejan las distintas concentraciones de proteínas o azúcar en orina artificial.

El equipo que elaboró el plan de empresa de DFA acordó que el problema de la falta de adecuación de los diagnósticos médicos debe tratarse ahora, según Gilbert Tang, residente especializado en cirugía coronaria de la Universidad de Toronto que trabajó en el plan de empresa mientras era alumno de la Escuela de Negocios de Harvard.

Los problemas de la cadena de suministro y distribución son “realmente diferentes” entre los mercados con fines de lucro y los no lucrativos, explicó Tang a America.gov. Por ejemplo, en el África subsahariana los instrumentos de diagnóstico estarían sometidos a elevados niveles de calor y humedad, condiciones que en los mercados con fines de lucro de Estados Unidos y Europa Occidental no son un factor a tener en cuenta.

UN MODELO INUSUAL DE EMPRESA

Las entidades sin fines de lucro suelen apoyarse en donativos o subvenciones de organizaciones filantrópicas, como la Fundación Bill y Melinda Gates. El plan de DFA es inusual porque contempla el uso de los derechos de patente como una fuente sostenible de ingresos.

En un acuerdo típico, una empresa mercantil pagaría una tasa por los derechos de patente a la Universidad de Harvard por la licencia de la tecnología de diagnóstico. Whitesides y sus colegas, los científicos que inventaron la tecnología, recibirían un porcentaje de esos derechos o regalías.

Sin embargo, DFA, puede otorgar licencias de la tecnología de Whitesides sin cargo alguno. En un acuerdo negociado con la Universidad de Harvard, si una entidad sin fines de lucro desea otorgar licencias de la tecnología, DFA puede negociar tasas de derechos de patente para sí mismos así como para Harvard — Harvard recibiría su parte de las regalías y la parte de DFA se reinvertiría en ellos mismos.

Sindi, Tang, Whitesides y otros renunciarán a su parte de los derechos de patente que posiblemente serían muy lucrativos porque, como explicó Tang, las consecuencias mundiales para la salud superan con creces la pérdida de recompensa económica. “Esta tecnología podría transformar completamente los diagnósticos” en el mundo en desarrollo pues los métodos actuales son “arcaicos” en comparación.

Se ha planteado la cuestión de si el modelo sin fines de lucro de DFA motivará a los empleados al no haber incentivos financieros.

Barber dijo a America.gov que la motivación financiera no garantiza la productividad. La motivación por lucro es una herramienta disciplinaria, pero hay muchas empresas con fines de lucro que son ineficientes e improductivas, por ejemplo, las tres grandes compañías automotrices de Estados Unidos. Estar decidido a tener éxito es una motivación poderosa.

Contratar empleados con talento no será un problema, dijo Barber: “Pagamos un sueldo razonable y la gente está entusiasmada. Desean tener la satisfacción personal que nace cuando uno marca una diferencia respecto a los demás”.

DFA trabaja ahora para adaptar la tecnología de microfluidos en papel de Whitesides para hacer pruebas de niveles de proteínas en la sangre que pudieran mostrar signos de fallos hepáticos, un producto secundario que algunos fármacos utilizan para tratar la enfermedad. Barber espera tener prototipos que funcionen en 2009 y comenzar programas piloto de elaboración y pruebas sobre el terreno en 2010.

En el futuro, Barber piensa que se podría llegar a utilizar la tecnología para desarrollar pruebas de funcionamiento renal y de enfermedades tales como la tuberculosis, VIH y malaria.

Para más información sobre Diagnósticos para todos (DFA), (en inglés), véase el sitio web del grupo.

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