30 abril 2007

Este artículo pertenece al periódico electrónico de marzo de 2007 “Las vacunas salvan vidas”. Para consultar los demás artículos de este periódico haga clic a la derecha.
Por Wenqing Zhang
La Organización Mundial de la Salud coordina las actividades mundiales de vigilancia de emergencias estacionales y de la gripe aviar en cuanto a la producción de vacunas que pueden ayudar a prevenir y restar virulencia a enfermedades que afectan a millones de personas todos los años.
Wenqing Zhang, MD, ejerce como director de la Agenda Mundial sobre Vigilancia y Control de la Gripe y de Virus para Vacunas del Programa Mundial de la Organización Mundial de la Salud contra la Gripe, con sede en Ginebra, Suiza.
Todos los años se producen más de 250 millones de dosis de vacuna contra la gripe o influenza, para proteger a la población mundial de infecciones gripales. Durante más de 50 años, el proceso de elaboración y producción de una vacuna eficaz ha dependido de la cooperación internacional entre una gran variedad de asociados en el sector de salud pública reunidos por la coordinación de la Red Mundial de la Organización Mundial de la Salud de Vigilancia y Control de la Gripe.
La influenza es causada por un virus que se transmite fácilmente de una persona a otra, casi siempre a través de minúsculas gotas y aerosoles que quedan suspendidas en el aire cuando una persona tose o estornuda. Por lo general, el virus infecta principalmente el aparato respiratorio superior, nariz, garganta y bronquios, pero en casos graves, puede propagarse a los pulmones. La mayoría de las personas se recuperan en una o dos semanas sin necesidad de tratamiento médico; no obstante, en el caso de los muy jóvenes, las personas de edad avanzada y quienes sufren de determinadas condiciones médicas, la gripe puede plantear un grave riesgo para la salud y puede provocar otras complicaciones como neumonía e incluso la muerte.
En todo el mundo se producen brotes e infecciones de gripe. En epidemias "estacionales" ordinarias, hasta el 15 por ciento de la población puede llegar a verse afectada, lo que resulta en hasta 500.000 muertes al año. En los trópicos, los brotes de influenza se producen todo el año. La medida principal y más eficaz para impedir la aparición de la gripe es la vacunación anual. La vacuna contra la influenza se ha venido usando durante más de 60 años y ha demostrado ser inocua y eficaz en la prevención de casos, tanto leves como graves de la enfermedad. Se cree que todos los años la vacuna de la gripe puede reducir el riesgo de enfermedad grave o de muerte de personas de edad avanzada y reducir hasta un 90 por ciento la incidencia de la enfermedad en los adultos sanos, lo que redunda en considerables beneficios económicos y de salud.
Las propiedades antígenas de un virus son las características que provocarán la respuesta del sistema inmunológico del cuerpo a la infección vírica. Por su misma naturaleza, la composición genética de los virus de la gripe cambia continuamente. Esto significa que la composición de las vacunas antigripales tiene que ser revisadas y ajustadas todos los años para asegurarse de que responden a las propiedades antígenas de los virus circulantes.
Una red mundial
El seguimiento mundial del virus de la gripe a través de la vigilancia es el mecanismo por el que se puede seguir la evolución de los virus circulantes. En 1952 un comité de expertos de la OMS recomendó el establecimiento de una amplia red internacional de laboratorios para llevar a cabo la necesaria labor de vigilancia y proporcionar a la OMS la información necesaria para poder aconsejar a sus estados miembros las medidas más eficaces de control de la gripe. A partir de entonces, la Red OMS de Vigilancia de la Gripe (GISN), ha estado en funcionamiento en todas las regiones del mundo bajo la coordinación y administración de la sede de la OMS.
GISN consta ahora de más de 110 centros nacionales de control de la gripe (CNCG), en 87 países y zonas del mundo entero, así como cuatro centros sumamente especializados de la OMS de colaboración para referencia e investigación de la gripe (CC). Estos cuatro centros tienen su sede en Atlanta, Georgia, Estados Unidos; Londres, Reino Unido; Melbourne, Australia, y Tokio, Japón. Otro Centro de Colaboración radicado en Memphis, Tennessee, Estados Unidos, se dedica principalmente al estudio de la ecología de la influenza en los animales.

Los CNCG son la base fundamental de la GISN. Son laboratorios que han sido designados por las autoridades sanitarias superiores de sus respectivos países como principales focos en la vigilancia de la gripe, y están dotados de los medios y la experiencia necesarios para el desempeño de su cometido. Estos centros CNCG están encargados de recoger o recibir muestras y virus de pacientes enfermos. Todos los años se recogen más de 175.000 muestras clínicas de pacientes de todo el mundo. Algunas de estas muestras rinden virus a través de un procedimiento conocido como aislamiento vírico. Estos centros llevan a cabo un análisis preliminar y después envían algunos elementos aislados del virus, considerados prototipos de los virus que circulan entre la población, a uno de los cuatro centros de colaboración especializados para su ulterior caracterización.
El centro CNCG es el principal punto de contacto entre la OMS y las autoridades sanitarias de un país dado para cualquier asunto relativo a la vigilancia de la gripe. El CNCG notifica a la OMS y a otros miembros de GISN la presencia de otros virus circulantes, virus poco comunes que puedan haber sido detectados, y de la aparición de brotes importantes o insólitos. Elabora informes semanales de la actividad de la gripe durante la temporada de la enfermedad, que se publican en el Boletín Epidemiológico Semanal de la OMS [www.who.int/wer], y facilita información sobre la situación epidemiológica de la gripe a FluNet [www.who.int/flunet], herramienta de trabajo radicada en la Internet para el apoyo y la coordinación de la vigilancia y notificación nacional y mundial de la gripe.
Muchos CNCG también ofrecen formación y apoyo técnico a otros miembros de la red en la región en materia de recopilación de muestras y caracterización preliminar de los virus de la influenza.
Cómo asegurar la eficacia de las vacunas
Los cuatro centros especializados de colaboración de la OMS reciben elementos aislados de virus de la gripe de los CNCG de todo el mundo y los someten a análisis avanzados de perfil genético y antígeno. La información así obtenida ayuda a evaluar el significado de los cambios antígenos que se están produciendo entre los virus en reciente circulación y determina si el virus actual difiere considerablemente de los virus de las vacunas existentes. Los centros también contribuyen a seguir la evolución de los virus y su susceptibilidad a los fármacos antigripales. También llevan a cabo estudios serológicos en colaboración con otros importantes laboratorios nacionales de referencia, como el Centro para la Biología y Evaluación e Investigación de la Administración de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos, el Instituto Nacional de Control y Normas Biológicas del Reino Unido, y la Administración de Artículos Terapéuticos de Australia. En estos estudios serológicos, los anticuerpos que se producen en reacción a las vacunas existentes contra la influenza se ponen a prueba para asegurarse de que los virus contenidos en las vacunas todavía se corresponden con los que circulan. Esta información es esencial para conocer si la composición existente tendrá que actualizarse para disponer de una vacuna eficaz la temporada siguiente.
Dos veces al año, la OMS convoca una consulta entre los centros de colaboración y los principales laboratorios de referencia que trabajan en la selección y elaboración de vacunas contra la influenza para examinar los resultados de los últimos análisis. Estas consultas permiten a la OMS recomendar los virus de la gripe que se deben usar en la elaboración de vacunas para la temporada siguiente en los hemisferios norte y sur.
Los centros de colaboración ofrecen extensos cursos de formación para el personal de laboratorio de los CNCG y otros laboratorios. Todos los años los centros actualizan los sueros y antígenos estandarizados que se utilizan en los CNCG que son miembros de la red, para diagnosticar la gripe estacional y asesorar como proceda sobre los métodos de laboratorio más apropiados y actualizados para el diagnóstico de la influenza. Los centros pueden prestar asistencia a distintos países en respuesta a un brote de gripe, en particular cuando existe la posibilidad de pandemia. También ofrecen recomendaciones y orientación a la OMS sobre medios para mejorar el sistema mundial de vigilancia de la influenza.
Un nuevo reto
En fechas recientes la aparición de una nueva cepa hiperpatógena de virus de influenza ha provocado la alarma ante la posibilidad de una inminente pandemia, capaz de causar enfermedades y muerte a gran escala y trastornos sociales y económicos generalizados. Esta posibilidad ha planteado a la red de vigilancia importantes retos técnicos y operativos que caen fuera de su función de detectar la gripe estacional y proteger a la población de esta.
H5N1 difiere considerablemente de los virus de gripe estacional. Se trata de un nuevo virus animal hiperpatógeno en las aves de corral, que ha cruzado la barrera de las especies para infectar a los seres humanos. El manejo del virus requiere un alto grado seguridad biológica en laboratorio, y pocos CNCG tienen la experiencia necesaria para diagnosticar la infección por H5N1 o para responder a sus brotes. En consecuencia, gran parte de la sobrecarga de trabajo de los CNCG ha recaído sobre los centros de colaboración. En 2004 la OMS estableció una red especial, conocida como Laboratorios de Referencia H5 de la OMS, para ayudar a diagnosticar las infecciones humanas por H5N1. Esta medida permitirá a los centros de colaboración seguir realizando análisis más avanzados de virus H5N1 para evaluar el riesgo de pandemia y elaborar los reactivos de diagnóstico necesarios (sustancias utilizadas para detectar o medir H5N1), protocolos de prueba, y virus candidatos para la vacuna contra el H5N1.
En sus más de 50 años de vida, la Red OMS de Vigilancia de la Gripe ha desempeñado un papel esencial en las actividades mundiales para combatir esta enfermedad en todas sus manifestaciones y ha demostrado ser un modelo de cooperación internacional. Aquellos que están asociados a este sistema han establecido estándares y normas técnicas para la vigilancia y el diagnóstico de la gripe y han hecho posible la producción y administración de millones de dosis de vacunas. Si bien la GISN continúa protegiendo a las poblaciones del mundo de la gripe estacional humana, ahora también ayuda a países de todo el mundo a responder a la amenaza del H5N1 y a prepararse para la próxima pandemia de influenza.
Las opiniones expresadas en el presente artículo no reflejan necesariamente el punto de vista ni la política del Gobierno de los EE.UU.