17 octubre 2008
A pesar del peligro las premiadas perseveran para promover la libertad de prensa

Washington — Para la periodista afgana Farida Nekzad, las amenazas de muerte por su defensa de la democracia y los derechos de la mujer se han convertido en una forma de vida.
En junio de 2007, su amiga y colega Zakia Zaki fue asesinada y durante el funeral Nekzad recibió una llamada de teléfono que le advertía que a ella también iban a matarla de forma tan descarnada que su cuerpo resultaría irreconocible. Nekzad se niega a callarse y su determinación le ha ganado un premio de la Fundación Internacional de Mujeres en los Medios (IWMF).
Fundada en 1990, la IWMF, con sede en Washington, sirve de red mundial para promover la libertad de prensa y la relevancia de la mujer como reportera informativa. Todos los años la organización destaca el valor y dedicación de mujeres periodistas de todo el mundo al ofrecer tres premios al Valor en el periodismo y un premio por Logros de toda una vida. (Véase Fundación honra a mujeres periodistas por su valentía)
A Nekzad se unieron Aye Aye Win de Birmania y Sevgul Uludag de Chipre como galardonadas en 2008 con el premio al Valor en periodismo. La estadounidense Edith Lederer de Prensa Asociada fue homenajeada este año con el premio por Logros de toda una vida.
Estas mujeres que han “perseverado a pesar de la extrema adversidad, continúan informando en circunstancias difíciles y peligrosas”, dijo la directora ejecutiva Jane Ransom en la ceremonia de otorgamiento de premios de la IWMF que tuvo lugar el 9 de octubre.
“Sabemos, porque ganadores anteriores nos lo han confirmado, que uno de los beneficios más importantes del premio es que puede ofrecer cierta protección y apoyo a los periodistas que se enfrentan a peligros”, añadió.
Kimberly Dozier de CBS, que fue herida por una bomba de carretera cuando estaba destacada en Iraq como reportera en 2006, elogió a las homenajeadas como héroes que “viven bajo el fuego”.
“Cada vez que uno sale, cada vez que uno hace una pregunta, se desafía a la cultura propia, se desafía al gobierno propio, y se arriesga la vida propia”, dijo.
AYE AYE WIN
Aye Aye Win de Birmania no asistió a la ceremonia porque existe la preocupación de que el régimen militar del país amenace la seguridad de sus seres queridos. La directora ejecutiva Ramson describió la vida de Win como constantemente bajo asedio.
“Ha sido arrastrada a las oficinas locales de la inteligencia militar e interrogada repetidamente, y ha sido amenazada por la prensa estatal que una vez, incluso llegó a emitir una ‘advertencia final’ que implicaba que resultaría muerta de no cesar sus reportes”, indicó Ransom.
La dedicación de Win ha incluido tener que camuflarse para cubrir las protestas pro democracia de 2007 y el efecto del ciclón Nargis en el mes de mayo, hasta el punto de tener que estar hospitalizada por agotamiento.

SEVGUL ULUDAG
Los años de trabajo de Sevgul Uludag en la investigación de chipriotas desaparecidos en Grecia y Turquía han ayudado a crear conciencia de un pasado violento que muchos grupos nacionalistas de ambas partes preferirían que permanecieran oscurecidos.
Dos periódicos allegados al ejército turco hicieron campaña contra ella durante tres años, publicando su fotografía todos los días con acusaciones de que era una espía y una traidora. A pesar de haber recibido su propia “advertencia final” del grupo nacionalista turco Lobos Grises, ha continuado descubriendo información que ha llevado a exhumar a las víctimas del conflicto en Chipre que tiene décadas de antigüedad.
“Creo es un conflicto que ha expirado”, dijo Uludag, y añadió que su motivación para continuar es que “No quiero que nuestros hijos continúen viviendo con este conflicto y pagando el precio”.
EDITH LEDERER
El premio por Logros de toda una vida fue a parar a Edith Lederer que resultó elogiada por su trabajo sin precedentes durante más de cuatro décadas, en las que sirvió como la primera mujer corresponsal en Vietnam en 1972 y de ahí se movió a cubrir zonas de guerra y conflictos en todo continente habitado.
Cuando Lederer comenzó había muy pocas mujeres que cubrían noticias del género “duro” tales como guerras y desastres naturales. Su trabajo preparó el terreno para que otras mujeres periodistas como Dozier, de CBS, continuaran.
“Lederer fue a la cabeza del grupo”, dijo Dozier. “Gracias a ella, no hubo preguntas cuando pedí que me enviaran a Kosovo o Baghdad en numerosas ocasiones, o a cubrir las crisis en los territorios palestinos”.
PELIGRO CONSTANTE, SATISFACCIÓN PERSONAL
Nekzad, de Afganistán, dijo que su motivación viene en parte de desear ser un modelo a seguir para otras mujeres en su país, “para que se animen, para que tengan un papel importante en la sociedad y no permanezcan silenciadas”, dijo. “No es fácil”.
Cuando cubría los juicios internacionales de criminales y caudillos de guerra afganos en 2003, Nekzad tomó un taxi y resultó ser un trayecto involuntario en el que el conductor primero la amenazó de muerte y después aceleró con ella en el vehículo hacia un destino desconocido.
“Grité y le dije: ‘¡Pare el auto!’, y él me dijo, ‘Nadie puede oirle’”, relató Nekzad. “No sabía que hacer. … Con el auto a toda velocidad, abrí la puerta y me tire a la carretera”. Resultó herida en el proceso.
Sin embargo, junto con el peligro, todas las mujeres tienen momentos de satisfacción personal, como cuando Uludag ayudó a la familia de una juez chipriota griego asesinado que había desaparecido desde principios de la década de 1960 y finalmente hallaron sosiego al descubrirse su cuerpo.
Lederer relató como en Somalia su intervención salvo las vidas de víctimas de la hambrina que no podían moverse y Nekzad habló del alivio que significa el apoyo activo de su esposo a su trabajo, a pesar de las presiones de otros miembros de la familia.
Para más información, en inglés, véase el sitio de la Fundación Internacional de Mujeres en los Medios.