08 enero 2009
Mayor esfuerzo en la historia para establecer reservas marinas

Washington — Los tres monumentos marinos nacionales de Estados Unidos recientemente establecidos en el Océano Pacífico abarcan más de 505.000 kilómetros cuadrados, y en ellos hay volcanes submarinos en actividad y fuentes hidrotermales marítimos, tiburones de arrecife, almejas gigantes, cientos de especies de peces y de corales, y muchos tipos de pájaros marinos y aves de playa.
El 6 de enero el presidente Bush designó como Monumentos Nacionales a la Fosa de las Marianas, las Islas Remotas del Pacífico, y el Atolón Rose, utilizando la autoridad de la Ley de Antigüedades de 1906, que le permite al presidente proteger áreas de “importancia histórica o científica” o territorios que son propiedad o que están bajo control de Estados Unidos.
“La destrucción, o extracción de recursos, tirar basura y la pesca comercial” quedarán prohibidas para permitir “la investigación, el paso libre y la recreación”, dijo el presidente, antes de firmar la proclama.
La franja oceánica más grande, jamás antes protegida de esta manera, abarca islas, atolones y suelo oceánico en un área total un 50 por ciento más grande que la combinación de todos los parques nacionales de Estados Unidos. El estatuto de protección de los monumentos entra en vigencia efectiva inmediata y no requiere aprobación del Congreso.
“Esta histórica medida del presidente Bush protege algunos de los hábitats más especiales y biológicamente importantes en el oceáno”, afirmó Joshua S. Reichert, director gerente del Grupo Ambiental Pew. “Junto con el monumento marino de Hawai, establecido hace dos años esta designación marca el final de una era en que los humanos cada vez han comprendido más la necesidad de conservar las especies salvajes en desaparición en tierra pero han fallado en entender una reclamación similar por nuestros océanos”.
“Nos enorgullece que el presidente Bush haya reconocido la importancia y la riqueza que contienen las aguas de las islas Marianas”, declaró Ignacio Cabrera, titular de la organización partidaria Amigos del Monumento, con sede en Saipán. “Ahora podremos compartir con el mundo este lugar especial que nuestro pueblo aprecia desde hace tiempo”.
Proteger la pureza oceánica
El Monumento nacional marino de la Fosa Marina de las Marianas comprende varios ecosistemas con arrecifes coralinos alrededor de las tres islas situadas más al norte del archipiélago de las Islas Marianas y la Fosa de las Marianas, el lugar más profundo de la Tierra, más profundo que la altura del monte Everest. También comprende alrededor de 21 volcanes submarinos activos y fuentes hidrotermales.
“Una fascinante variedad de especies sobrevive en medio de volcanes que emiten hidrógeno, de fuentes hidrotermales que producen aguas altamente ácidas y que hierven”, dijo Bush. Los científicos especulan que la vida en la Tierra comenzó en situaciones similares.

El Monumento nacional marino en las Islas Remotas del Pacífico protegerá los ecosistemas de los arrecifes coralinos en torno al Arrecife Kingman, los Atolones Palmira y Johnston, y las islas de Howland, Baker, Jarvis y Wake. Estas zonas albergan a cientos de diferentes especies de peces, tortugas en riesgo, pájaros marinos en época de anidar, aves playeras migratorias y depredadores a la cabeza de la cadena alimentaria como los tiburones, afirmó Jim Connaughton, director del Consejo de Calidad Ambiental, en la Casa Blanca, en una conferencia de prensa realizada el 5 de enero.
El Monumento Nacional Marino del Atolón Rose protegerá los ecosistemas de los arrecifes coralinos en torno a una zona remota de Samoa Americana. Contiene parte de la expansión más amplia en la cobertura con coral vivo, más que en ningún otro lugar de la tierra, dijo Connaughton, al anotar que también contiene almejas gigantes, tiburones de los arrecifes y gran cantidad de pez loro.
“Estos lugares remotos están protegidos en parte por su lejanía, aunque actualmente no hay lugar del océano que esté a salvo de actividades ilegales”, agregó Enric Sala, ecólogo marino de National Geographic, en declaraciones a America.gov. “Las flotas pesqueras del mundo están operando virtualmente en cada kilómetro cuadrado del océano”.
Aunque la pesca comercial está prohibida dentro de estos monumentos, el paso de los barcos, de los submarinos y la aviones está autorizado. Las “actividades, ejercicios y revisiones” por parte de las fuerzas militares de Estados Unidos “ también se permitirán, según la Casa Blanca.
Seguro para la ciencia
Antes de las medidas aprobadas por Bush el 6 de enero apenas el 0,08 por ciento de los océanos del mundo estaban protegidos de la pesca y la perforación, en comparación al 12 por ciento de tierra protegida en parques nacionales y reservas, dijo Sala, al señalar que la proclama “es un gran primer paso para la protección de las áreas grandes, de que manera que la protección en las áreas oceánicas pueda por lo menos ser como la protección que existe en tierra”.
Proteger esas áreas “tiene una inmensa importancia científica porque permite a los científicos estudiar los ecosistemas que más estrechamente se parecen a lo que el mundo alguna vez fue, lo que es esencial para comprender cómo administrar mejor, y posiblemente restaurar el resto del océano que está gravemente dañado”, dijo Jeremy Jackson, profesor y director de la División de Investigación en Geociencias en el Instituto Scripps de Oceanografía, y científico principal en la Institución Smithsoniana de Investigación Tropical, en declaraciones a America.gov.
Según Sala la mayor parte de los estudios científicos han sido realizados en “arrecifes degradados”, por lo que no se cuenta con una comprensión cabal del funcionamiento de los arrecifes de coral.
“Si todo lo que uno ha hecho es estudiar accidentes de autos en una chatarrería, uno nunca podrá entender que la función original de un vehículo era transportar gente de aquí para allá”, dijo Sala. “Estos lugares puros en los océanos serían el equivalente del vendedor de autos, donde se puede estudiar el auto intacto. En otras palabras esos lugares son el mejor manual de instrucción para entender los arrecifes coralinos y nuestro impacto en esos ecosistemas”.
Jacksón agregó “que aún más que la ciencia por si misma, estas medidas son esenciales, en mi opinión, para tener esperanza de contar con un océano saludable para el futuro”.
Para más información véanse (en inglés) la transcripción de la declaración presidencial y el texto relacionado de una hoja informativa.