13 abril 2009

Las compañías petroleras adoptan la eficiencia energética

 
Foto ampliada
Turbinas eólicas en lo alto de una montaña. (Foto cedida por Shell)
Esta estación de energía eólica es copropiedad de Shell WindEnergy. Las turbinas generan electricidad para unos 66.000 clientes.

Por Patrick Crow

Este artículo pertenece al periódico electrónico de abril de 2009 “El uso eficiente de la energía”. Para consultar los demás artículos de este periódico haga clic a la derecha.

Las grandes compañías petroleras han lanzado grandes campañas publicitarias para convencer a los consumidores de que deben consumir menos energía. No es habitual que una empresa intente convencer a sus clientes de que deben consumir en menor cantidad el producto que les vende, pero el hecho demuestra que los principales protagonistas del sector de la energía se toman en serio la eficiencia y la conservación.

Patrick Crow fue redactor durante 21 años en una revista sobre petróleo y gas, cubriendo el Congreso de Estados Unidos y otras agencias federales. En la actualidad, Crow ejerce de redactor independiente y está radicado en Houston (Texas). Se enfoca en los temas relacionados con la energía, los productos químicos y los recursos hídricos.


Las principales compañías estadounidenses del sector del petróleo y el gas se dedican a vender energía, pero actualmente instan a los consumidores a que consuman menos energía.

En sus campañas de promoción en las que anuncian que favorecen la eficiencia energética, las empresas emplean distintas herramientas de relaciones públicas, como por ejemplo discursos, anuncios, grupos de apoyo y donaciones,. Si bien durante mucho tiempo han defendido el concepto de la eficiencia, ahora lo hacen con mucho más vigor y están mucho más resueltos a que el público los perciba como los principales aliados del consumidor de energía en la batalla contra los precios altos.

Estas empresas no fomentan tanto la conservación intencionada (como cuando el dueño de una vivienda baja el termostato y se pone un suéter), sino que más bien promueven la eficiencia (cuando el dueño de la vivienda instala una nueva caldera que consume menos combustible).

En una entrevista con eJournal USA, Carol Werner, del Instituto de Estudios Medioambientales y Energéticos, dijo que los precios al alza del petróleo crudo tienen mucho que ver con esta tendencia. “El año pasado [2008] la gente se indignó con las compañías petroleras tras ver que los precios se dispararon y sacudieron todo el sistema económico. Hablar sobre la reducción del consumo de energía fue una de las maneras en que las petroleras intentaron desviar parte de la indignación”.

Si bien las campañas de publicidad parecieron aumentar al mismo tiempo que aumentaron los precios del crudo, que subieron de 60 dólares por barril a mediados de 2007 a un máximo de 147 dólares a mediados de 2008, y a pesar de que desde entonces los precios del petróleo han bajado 100 dólares por barril, las campañas han continuado sin disminuir.

“Estas compañías se reinventan constantemente y quieren participar en el desarrollo de las nuevas tecnologías”, dijo Larry Goldstein, analista de la Fundación de Investigación de Políticas Energéticas. Goldstein explicó que las petroleras actualizan periódicamente sus planes de negocios a fin de reflejar las circunstancias actuales de las operaciones. “Tienen que operar en el mundo que existe; es decir, no pueden definir ese mundo ellas mismas”.

Werner por su parte explicó que las petroleras también se convirtieron a la conservación según trataron de reducir los gastos de operación de sus perforadoras, oleoductos y refinerías, que requieren un gran consumo de energía. “Cuanto más puedan reducir su consumo, mejor será su resultado final. Además, les permitirá reducir su huella de carbono, es decir sus propias emisiones de gases de efecto invernadero”.

Las petroleras han aprendido esta lección de sus propias operaciones, y han creado subsidiarias para vender los conocimientos adquiridos a otras empresas que necesiten aumentar su eficiencia. Steven Nadel, director ejecutivo del Consejo estadounidense para una Economía Energéticamente Eficiente, explicó que “se ven a sí mismas como compañías de recursos energéticos y no quieren seguir estando solamente en el ‘tren del petróleo’”.

Las iniciativas de campañas publicitarias se derivan también de los anteriores errores de comunicación que cometió la industria, explicó John Hofmeister, quien dirige la organización Citizens for Affordable Energy. Hofmeister, que desde el 2005 hasta el año pasado fue presidente de Shell U.S., dijo que durante los años noventa y principios de la década de 2000 las compañías no educaron a los consumidores ni a los políticos estadounidenses acerca de las limitaciones de los suministros de energía y que posteriormente perdieron su confianza.

Goldstein agregó que las campañas de las compañías son una manifestación de su competencia por tener participación en el mercado, similar a la de los regalos de cristalería que hacían a los automovilistas que compraban su marca de gasolina en los años sesenta. “Básicamente, todas tratan de presentarse como empresas “ecológicas”, porque creen que eso es lo que esperan sus clientes. No se debe necesariamente a la economía de la conservación, sino que la presión política y pública son enormes. Nadie puede decir hoy ‘no’ a la conservación y la eficiencia”, afirmó.

El Congreso de Estados Unidos ha adoptado un enfoque distinto en cuanto a la conservación y la eficiencia. A principios de este año, incluyó en la Ley de Recuperación y Reinversión una serie de incentivos para que consumidores, empresas y gobiernos inviertan en distintas tecnologías y estrategias con el fin de extraer mayor productividad de cada dólar invertido en energía.

Esta ley también puede que no sea la última palabra acerca del tema. El Congreso podría retomar el tema de la eficiencia cuando considere los proyectos de ley sobre el calentamiento global y los recursos energéticos más tarde en esta sesión legislativa.

Para el petrolero texano T. Boone Pickens la eficiencia energética significa utilizar el combustible correcto de la manera adecuada. Propuso que Estados Unidos utilice más energía eólica y solar para generar electricidad, reduciendo así la necesidad de gas natural. El gas natural excedente podría utilizarse entonces para desplazar el combustible diesel que utilizan los camiones pesados, lo cual reduciría a su vez la demanda de petróleo importado. Pickens afirma en su página web que su estrategia “nos daría tiempo a desarrollar tecnologías nuevas que, en última instancia, reemplazarán los combustibles fósiles que se utilizan en el transporte”.

El defensor más influyente en Washington de la eficiencia energética y los combustibles alternativos es el presidente Barack Obama, que ha declarado que “será la política de mi administración revertir nuestra dependencia de petróleo extranjero y crear una nueva economía energética que produzca millones de puestos de trabajo”.

Las opiniones expresadas en este artículo no reflejan necesariamente el punto de vista ni la política del gobierno de Estados Unidos.

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