25 abril 2008
CLEAN-FLO oxigena las aguas muertas

Washington – Robert L. Laing inició su carrera como ingeniero, proporcionado asesoría sobre balística de electrones y computadoras en la década de 1960. Su trabajo lo llevó a descubrir un proceso para tratar las aguas contaminadas sin tener que utilizar sustancias químicas.
“Cuando comencé, sólo me planteaba una pregunta: ¿cómo permanecieron los lagos limpios durante miles de años? Y las respuestas me llegaron: la rotación de la primavera y el otoño, y en los climas tropicales los tifones, huracanes y monzones que se presentaban de forma periódica y causaban la rotación del agua en los lagos y los oxigenaban hasta el fondo. De manera que dupliqué el proceso y lo aceleré", explicó Laing al Servicio Noticioso desde Washington.
Al manipular los componentes del agua, oxigenando el sedimento e introduciendo bacterias, descubrió que efectivamente se restauraban las aguas muertas. “Tenías varios amigos que tenían lagos o estanques; probamos el proceso con ellos y tuvo éxito. Y partimos de ahí”. Laing fundó CLEAN-FLO en 1970.
Su innovación encontró resistencia. “Él fue el primero en pensar en esto y fue objeto de las críticas de la industria”, dijo Brian Kling, que se hizo cargo de CLEAN-FLO con el apoyo de Laing cuando éste se jubiló en 2005. “Aún hay consultores que afirman que la oxigenación no funciona y que lo que se debe hacer es gastar dos millones de dólares para dragar un lago”.
Pero los resultados demuestran que el proceso de CLEAN-FLO –el sistema de oxigenación continua con inversión de flujo laminar (CLFIOS)– sí funciona. Desde 1970, más de 2.000 lagos, ríos, estanques, depósitos y proyectos de aguas residuales en Estados Unidos y en otros países del mundo se han transformado debido a este sistema.
En 2007, un cliente satisfecho instaló el sistema en una laguna de estiércol de 190 millones de litros situada en una planta de biocombustible en la ciudad de Mead (Nebraska). El estiércol de 30.000 cabezas de ganado producía gas metano en tanques digestores anaeróbicos, pero eso atascaba la laguna. En menos de dos meses después de la instalación del sistema CLEAN-FLO se registró un notable aumento en los niveles de oxígeno.
Se infunde oxígeno en el sedimento orgánico del fondo, explica Kling, con “aire comprimido que se traslada desde la orilla a través de un conducto de aire que se auto sumerge hasta alcanzar los digestores que fabricamos y que están situados en el fondo de la laguna”. Los digestores “maximizan la transferencia de oxígeno”. Una vez que se oxigena el sedimento, las bacterias ingieren la materia orgánica en descomposición y limpian el agua para restaurar un ecosistema sano.

Al principio, cuando se revuelve el sedimento, se liberan gases como dióxido de carbono, metano y sulfuro de hidrógeno. “Es un proceso de liberación relativamente rápido. Prácticamente se agota lo que está ahí abajo”, explica Kling. “Al operar el sistema, se previene la acumulación de los gases a largo plazo. ¿Se daña algo con esa liberación de gases? Es una liberación que ocurre una sola vez”.
Con frecuencia, los lagos comunitarios se contaminan con bacteria fecal y malas hierbas, en el peor de los casos, en la región suroeste de Estados Unidos, ha habido infestaciones de Naegleria fowleri (conocida como la amiba que “se come” el cerebro, debido a que ataca el sistema nervioso central). Tales problemas se pueden eliminar con el proceso de CLEAN-FLO.
El lago Collins en Escocia (Nueva York) fue clausurado a la natación debido a la presencia de bacterias y la mala calidad del agua. Según una carta de Jim Marx, supervisor del parque, en 2006 “se registro una reducción considerable en el nivel de bacterias” una semana después de que se instalase un sistema de inversión y oxigenación. Para agosto, la playa abrió de nuevo al público. El proyecto será presentado en un documental próximo en el festival de cine Planeta sustentable, dice Kling.
Los nutrientes de las aguas residuales y el escurrimiento de fertilizantes crean las condiciones que obstaculizan con algas los lagos, los ríos y las corrientes, e imposibilitan que los peces, animales o personas puedan utilizar el agua. “La mayoría de la gente no quiere reducir el uso de fertilizantes. La calidad de las corrientes que llegan a los lagos y estanques empeora más cada año debido a los escurrimientos y otros contaminantes”, indicó Kling.
El sistema de CLEAN-FLO opera continuamente para contrarrestar este tipo de escurrimiento. Aún en agua limpia, “a la larga, con el tiempo, esa materia orgánica se va a acumular de nuevo en el fondo”, expresó.
Kling mencionó que el sistema es más eficaz en costo que el tradicional dragado y tratamiento químico, que pueden costar 10 ó 15 veces más. “Al dragar, se remueve ese material... pero no se impide su regreso. Mientras que con CLEAN-FLO, una vez que el ciclo anaeróbico se revierte en aeróbico y se saca toda esa materia de ahí, se puede mantener el agua de una mejor manera".
Anteriormente, Kling se desempeñaba como asesor y realizaba estudios de cuencas y pesca, “desarrollando algunas aplicaciones de tipo dragado y realizando algunos tratamientos químicos” para controlar el crecimiento de algas y malas hierbas. En su experiencia con el uso de sustancias químicas tradicionales, Kling descubrió que “se tenían que utilizar dosis cada vez más altas de sustancias químicas y en algunos casos ya no se podía controlar el crecimiento”. Fue entonces cuando buscó una alternativa y encontró a Bob Laing y CLEAN-FLO. La compañía de Kling se convirtió en un concesionario de CLEAN-FLO antes de que Kling fuera nombrado presidente de CLEAN-FLO.
Desde entonces, la demanda de este proceso se ha duplicado cada año. “Lo que hacemos es mejorar la calidad del agua para todas las aplicaciones”, afirmó Kling. Los peces están más sanos, el olor desaparece conforme se eliminan las bacterias y las malas hierbas y la gente puede nadar sin problemas y disfrutar del agua limpia y cristalina.
El calentamiento mundial y el agotamiento de los recursos hídricos podría dar a estas tecnologías un uso más amplio, a medida que el agua se convierte en un recurso valioso. “No hay duda de que la degradación de la calidad del agua en todo el país y en todo el mundo definitivamente nos trae más negocio”, expresa Kling.