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16 septiembre 2009

Alemania en la encrucijada: seguridad y política energética

 
R. Andreas Kraemer

Este artículo pertenece al periódico electrónico "Perspectiva sobre el cambio climático". Para consultar los demás artículos, haga click a la derecha.

R. Andreas Kraemer

R. Andreas Kraemer ha sido director del Instituto Ecológico de Berlín desde su fundación en 1995. Profundo conocedor del desarrollo sostenible y la política ambiental, tras más de 20 años dedicados a estos temas, es catedrático del Programa de Berlín de la Universidad de Duke en Durham, Carolina del Norte, y copresidente de la Junta consultiva  OekoWorld sobre inversiones “verdes”. El Instituto Ecológico de  Washington, D.C., del que es presidente, se inauguró en  2008.

Alemania, líder en la explotación de las energías renovables, ha  adoptado ambiciosas políticas de protección frente al clima que han estimulado el desarrollo  de nuevas tecnologías y la creación de trabajos afines que se están exportando ahora a todo el mundo.

Lo que más preocupa en Alemania no es que el cambio climático pueda tener graves repercusiones para el país, sino que los acontecimientos mundiales puedan afectar la estabilidad política en otros países, con el consiguiente perjuicio para el comercio, el aumento de la migración y últimamente, el estallido de conflictos. La promoción de políticas prudentes para hacer frente al clima en el extranjero se considera una acción que redunda en beneficio de Alemania y un ejemplo de buena ciudadanía mundial.

En el corazón de Europa, rodeada por todas partes de países miembros de la Unión Europea (UE), Alemania está en una situación envidiable geográfica y políticamente. Algunos países de la UE como Bélgica, los Países Bajos, el Reino Unido o Dinamarca tienen más probabilidades de sufrir más del aumento del nivel del mar, mientras que otros, ribereños del Mediterráneo, se verán gravemente afectados por los cambios del régimen de lluvias. Alemania tiene un gobierno comparativamente fuerte, bien organizado y eficiente y puede responder a las nuevas amenazas de manera más eficaz que los países con estados más limitados, en particular los países en desarrollo fuera de la Unión Europea.

Alemania es más vulnerable a los efectos del cambio climático a lo largo de las costas del Mar del Norte y  del Báltico, pero estas zonas no están densamente pobladas.  No obstante, numerosas casas y mucha infraestructura de transportes bordean las márgenes de los ríos. El poco caudal estacional ya obliga ocasionalmente a cerrar centrales nucleares y otras instalaciones.  Las recientes inundaciones, de magnitud sin precedentes, en todos los grandes ríos se atribuyen al cambio climático, con una atmósfera más cálida que produce más humedad y da lugar a precipitaciones de agua o nieve más intensas. Con el tiempo será necesario retirarse de las zonas vulnerables, pero, de momento, no existe una sensación de peligro inminente.

Transformación

La promoción de la eficiencia energética y las energías renovables es el medio preferido de asegurar un futuro a salvo de los efectos del clima en Alemania. Los portadores de  energía fósiles están condenados a desaparecer, y tal vez también lo esté la energía nuclear.

La extracción nacional de antracita de minas profundas es cara y está en fase de desaparición; el carbón blando (lignito) de minería de superficie se seguirá utilizando por algún tiempo como combustible para la generación de energía, pero está a la defensiva políticamente. Es muy  probable que no se construyan en Alemania  más centrales eléctricas de carbón. La producción nacional de petróleo y gas es económicamente insignificante y la dependencia de las exportaciones no sólo es cara, sino que entraña amenazas de seguridad del suministro. Los trastornos en el suministro de gas de Rusia de los últimos inviernos no han afectado directamente a Alemania, pero han suscitado preocupaciones en cuanto a la seguridad del suministro, así como la perspectiva de las nuevas democracias a la sombra de Rusia.

Los impuestos alemanes sobre la energía encarecen el precio del combustible, el gas y la electricidad, lo que lleva a las familias a vigilar su uso de la energía. Los fabricantes producen maquinaria industrial, aparatos electrodomésticos  y automóviles eficientes, mientras que las normas de edificación promueven el aislamiento térmico y sistemas eficaces de calefacción y refrigeración. Programas públicos de inversión, exoneraciones fiscales y líneas de crédito especiales apoyan la modernización de edificios y la eficaz generación de calor y electricidad.

Un científico ensaya con algas para reducir el dióxido de carbono que emiten las plantas de energía en Bergheim, Alemania.

Contadores netos y tarifas reguladas atractivas benefician a los productores de energías renovables y están conduciendo gradualmente a una estructura más diversificada de la distribución de generación de energía. La importante ley federal de energía renovable prevé tarifas reguladas superiores a las de la red para ayudar a las nuevas tecnologías de energía renovable durante la fase inicial del desarrollo de mercado, en particular las energías solar y eólica. Las tarifas, concebidas para ofrecer un clima económico estable para las inversiones en energías renovables que, de otro modo, serían de alto riesgo, se abaratan con el tiempo y terminarán cuando las energías renovables alcancen la paridad con la red y puedan competir en el mercado.

Alemania nunca se ha interesado en fermentar grano para producir etanol como biocombustible, que es ineficaz y perjudicial para el medio ambiente, sino que se ha concentrado en las bioenergías — en particular biodiesel, biogas y pellets de madera — más generalmente. La producción de biomasa y biogas almacenables, y su subsiguiente  transformación en energía y calor, es ahora un campo especialmente dinámico y prometedor, que atrae a  innovadores e inversionistas.

Como resultado de estas políticas, las energías renovables representan actualmente 15,1 por ciento del consumo total de electricidad y 9,5 por ciento del consumo total de energía (2008). La industria facturó el año pasado  29.000 millones de euros (más de $40.000 millones de dólares), y emplea a más de 280.000 personas con distintos grados de calificación.

En 2008, las emisiones de gases de efecto invernadero registraron una disminución de 12 millones de toneladas,  o 1,2 por ciento, con respecto a 2007. La cifra total de emisiones  es ahora de 945 millones de toneladas de CO2e (equivalente en CO2) y está dentro de la banda objetivo del Protocolo de Kyoto de Alemania, lo que hace posible reducciones de las emisiones de  dicho país durante el período de 2008 a 2012 de  21 por ciento con respecto a las de 1990. Las emisiones de Alemania en  2008 son 23,3 por ciento inferiores a las de 1990, lo que probablemente permitirá el logro de su objetivo.

¿Cuándo podrá Alemania cubrir todas sus necesidades energéticas con fuentes renovables? Una investigación financiada por el gobierno federal y un proyecto de demostración enlazan centrales de energía solar y eólica variable con centrales de biogas, hidroelectricidad y almacenamiento de energía por bombeo para formar una “central de energía renovable combinada” virtual (kombikraftwerk.de). Treinta y seis centrales eléctricas  enlazadas por toda Alemania demostraron ser capaces de seguir la curva de carga de la red y suministrar una proporción fija de la demanda de electricidad a lo largo del año.

Evaluaciones de las energías renovables y de las posibilidades  industriales indican que  una plena conversión a energía renovable sería posible para 2050. Esta transformación se podría llevar a cabo incluso antes mediante el uso de tecnología de red inteligente, respuesta a la demanda, consumo de energía de carga variable, tarifas reguladas y almacenamiento de pilas en automóviles eléctricos; el Gobierno alemán aspira a ver un millón de automóviles eléctricos en sus carreteras para 2020. La eliminación gradual simultánea de las centrales nucleares y de carbón hace atractiva la transformación, en vista del cambio climático y los riesgos de la proliferación y el precio de la política de seguridad de las tecnologías nucleares.

El fruto de las buenas obras: La exportación de soluciones

Alemania no esperó a que otros países cargaran con el peso del cambio climático y copiar sus soluciones. En cambio, adoptó políticas nacionales y trabajó con sus asociados en la UE para formular respuestas válidas para todo el continente a los problemas planteados por el cambio climático. Alemania colabora con exportadores de energía, como Rusia, y otros muchos para diversificar sus fuentes de energía, mejorar la seguridad energética y llegar a una mejor comprensión de la necesidad de atenuar las emisiones de gases de efecto invernadero, prepararse para hacer frente a las consecuencias del inevitable cambio climático y adoptar medidas tendientes al establecimiento de sociedades sostenibles y equitativas.

Ejemplos de esta actitud incluyen el papel líder desempeñado por Alemania en el establecimiento del Organismo Internacional  de Energía Renovable (IRENA) y la International Carbon Action Partnership (ICAP), que promueve la cooperación internacional en pro de mercados eficientes del carbón. El Transatlantic Climate Bridge establece vínculos bilaterales con los Estados Unidos y Canadá.  La cooperación alemana con países en desarrollo y economías emergentes está dirigida en gran parte a la búsqueda de soluciones a los problemas climáticos y acceso a suministros sostenibles de energía.

Este criterio dinámico y con visión al futuro no es nuevo. Su origen se remonta a los comienzos de la UE, en los años cincuenta y más concretamente, a la crisis del petróleo del decenio de 1970 y primeros años del de 1980. Desde el establecimiento de un ministerio  federal del medio ambiente en 1986, las políticas alemanas sobre el medio ambiente, el clima y la energía se han caracterizado por la continuidad y la coherencia, que no han alterado partidismos políticos ni cambios de gobierno. Al establecer políticas nacionales eficaces, crear nuevas tecnologías y servicios, dejarlos madurar en mercados nacionales y europeos y venderlos a otros países, Alemania ha creado y  asegurado negocios y empleos y hallado soluciones que otros han adaptado y adoptado.

Para más información consúltese www.ecologic-institute.eu; www.ecologic-institute.us.

Las opiniones expresadas en este artículo no reflejan necesariamente el punto de vista ni la política del Gobierno de EE.UU..

(Distribuido por la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http://www.america.gov/esp )

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