06 octubre 2009
Necesidad de mejor vigilancia, predicción e investigación sobre vulnerabilidades

Washington – Ha aumentado el reconocimiento de que existe un vínculo entre el cambio climático y la salud, hecho que ha alentado las iniciativas de los profesionales de salud pública, quienes conforman la primera línea de respuesta, para asegurar que los sistemas de atención de la salud y las poblaciones del mundo estén preparadas para lo peor.
Científicos de todo el mundo coinciden en que el clima está cambiando como consecuencia de la actividad humana, y que el clima afecta las funciones biológicas esenciales para la vida.
En abril de 2008, el lema del Día Mundial de la Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS) fue “La protección de la salud contra los efectos del cambio climático”. En Estados Unidos, el lema de la Semana Nacional de la Salud fue “El cambio climático: nuestra salud está en juego”. Una comisión de la Cámara de Representantes de Estados Unidos escuchó declaraciones de expertos de la salud y del clima sobre el mismo tema. (Véase Día Mundial de la Salud advierte de efectos del cambio climático en la salud).
“El sistema de salud pública será la primera línea de respuesta contra las posibles condiciones de urgencia causadas por el cambio climático”, declaró a la Comisión Selecta sobre Dependencia Energética y Calentamiento Mundial de la Cámara el doctor Georges Benjamin, director ejecutivo de la Asociación Estadounidense de Salud Pública (APHA). “Desempeñará también un papel fundamental en informar, educar y facultar al país para que lleve a cabo los cambios necesarios para mitigar el problema”.
Este año, en 2009, una serie de estudios, informes e instituciones están analizando más de cerca los costos y efectos del cambio climático en la salud pública. La OMS difundió el informe “La protección de la salud contra los efectos del cambio climático”, un informe que explica las prioridades de investigación en el plano internacional en lo relativo a la salud y el cambio climático. Investigadores estadounidenses publicaron también un estudio que examina el cambio climático y factor del costo para la salud de las emisiones de biocombustibles y gasolina.
POLÍTICA ENERGÉTICA EQUIVALE A POLÍTICA DE SALUD
Según la OMS, ya se siente los efectos de las enfermedades susceptibles al clima que matan a millones en todo el mundo. La desnutrición causa más de 3,5 millones de muertes al año, las enfermedades diarreicas causan la muerte de más de 1,8 millones de personas anualmente, y la malaria es la causa de casi un millón de muertes.
Otros acontecimientos recientes anticipan un futuro con un clima alterado: la ola de calor en Europa en 2003 causó la muerte de 70.000 personas; los brotes de fiebre amarilla en África; el huracán Katrina de 2005 mató a 1.800 personas y desplazó a miles; la malaria en los altiplanos de África Oriental; y las epidemias de cólera en Bangladesh.
“El calentamiento mundial difiere de muchas otras amenazas a la salud”, indicó el doctor Jonathan Patz, profesor del Departamento de Ciencias de Salud Poblacional y del Instituto Nelson, ambos en la Universidad de Wisconsin, en Madison, “porque, a diferencia de las toxinas o los microbios, el cambio climático afecta múltiples vías de exposición que perjudican nuestra salud”.

Científicos de la Universidad de Minnesota, la Universidad de Stanford en California, el Laboratorio Nacional Argonne en Illinois y la empresa Industrial Economics de Massachussetts analizaron una de esas vías en un estudio publicado en febrero en los Proceedings of the National Academy of Sciences.
“Por cada mil millones de galones de combustible equivalentes a etanol que se producen y utilizan en Estados Unidos, los costos combinados de factores como el cambio climático y la salud ascienden a 469 millones de dólares en el caso de la gasolina, entre 472 y 952 millones para el etanol que se obtiene del maíz, dependiendo de la fuente de calor que utilice la refinería (ya sea gas natural, maíz o carbón) y la tecnología, pero solo entre 123 y 208 millones para el etanol celulósico, dependiendo de la materia prima alimentaria (ya sea biomasa, hierba de la especie Miscanthus, maíz o hierba de la especie Panicum virgatum procedente de las praderas estadounidenses)”, según dicen los autores del estudio.
“Los retos que plantea el cambio climático exigen urgentemente mejoras en la infraestructura de salud pública, la conservación de la energía y las políticas de planificación urbana”, añadió Patz.
PROTECCIÓN DE LA SALUD PÚBLICA
En todo el mundo, funcionarios de salud pública evalúan las medidas vigentes y determinan las necesidades futuras para proteger la salud ante el cambio climático, con un enfoque en mujeres y niños en los países en desarrollo, así como otras poblaciones vulnerables. En mayo de 2008, los 193 estados miembros que integran la Asamblea Mundial de la Salud aprobaron una resolución que insta a un compromiso más firme por parte de los estados miembros y la OMS para proteger la salud de los efectos del cambio climático.
Por ejemplo, en Estados Unidos, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) dirigen las iniciativas enfocadas en anticipar los efectos del cambio climático en la salud, a fin de asegurar de que haya sistemas adecuados donde se necesiten para detectarlos y encontrarlos y para tomar las medidas necesarias para prepararse, responder y gestionar los riesgos afines. Los científicos de los CDC ya tienen experiencia en vigilancia de las enfermedades, salud ambiental, sistemas y modelos de información geográfica, planes para la preparación y capacitación, explicó el Dr. Howard Frumkin, director del Centro Nacional para la Salud Ambiental y de la Agencia para el Registro de las Enfermedades y Sustancias Tóxicas, ambas entidades pertenecientes a los CDC.
La OMS y sus socios, entre estos el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP), la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Meteorológica Mundial de las Naciones Unidas (OMM), están elaborando un plan de trabajo y una estrategia de investigación para obtener mejores valores sobre la escala y la naturaleza de la vulnerabilidad de la salud, y para determinar estrategias y herramientas de protección de la salud, lo cual incluye mejores sistemas de vigilancia y predicción, así como mejores servicios de salud básica.
En su informe reciente sobre las prioridades mundiales de investigación para proteger la salud contra los efectos del cambio climático, la OMS propuso varias recomendaciones sobre los ámbitos de investigación prioritarios y la gestión de los riesgos, así como pautas sobre cómo respaldar los progresos que se hagan en estos temas. De esas recomendaciones, cabe destacar las siguientes:
-- La investigación sobre el cambio climático y la salud ha estar insertada más firmemente en el contexto de mejorar la salud y la igualdad en temas de salud a nivel mundial, en lugar de considerarse un tema autónomo.
-- Se necesita mejorar las evaluaciones de riesgo para informar a los decisores a nivel internacional, nacional y local acerca de la amplia variedad de impactos del cambio climático en la salud.
-- Las investigaciones en otros sectores sobre los efectos en la salud de las decisiones de mitigación y adaptación pueden contribuir a evitar más daño y a encontrar oportunidades para promover la salud.
Para más información sobre el cambio climático y la salud, visite los sitios web de los CDC y de la OMS.
(El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http://www.america.gov/esp )