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17 septiembre 2008

La nueva tecnología electoral: ¿Problema o solución?

EE.UU. enfrenta la necesidad de mejorar su proceso electoral

 
En la India, un funcionario electoral verifica las máquinas electorales electrónicas antes de los comicios de mayo de 2007..
En la India, un funcionario electoral verifica las máquinas electorales electrónicas antes de los comicios de mayo de 2007...

Este artículo pertenece al periódico electrónico de octubre de 2007 “La larga campaña: Elecciones 2008 en Estados Unidos”. Para consultar los demás artículos de este periódico haga clic a la derecha.

Por Paul S. DeGregorio

Al igual que otras muchas democracias, Estados Unidos está considerando la necesidad de mejorar su proceso electoral para asegurar que todos los ciudadanos puedan votar libremente, con facilidad y seguridad. Un experto en elecciones describe las medidas que ha adoptado el gobierno de Estados Unidos para facilitar la votación a lo largo y a lo ancho del país y se refiere a las promesas y los problemas de los sistemas de voto electrónicos, ahora que la tecnología está pasando a ser un elemento principal de la administración de las elecciones. Paul S. DeGregorio, ex presidente de la Comisión de Asistencia Electoral de Estados Unidos, ha trabajado durante 22 años como experto en elecciones en más de 20 países.

En el curso de los últimos diez años, el proceso electoral ha absorbido la atención del mundo. Muchos países, ricos y pobres, desarrollados y no tan desarrollados, están utilizando nuevas tecnologías para elegir a sus dirigentes. En la India, la mayor democracia del mundo, los electores emiten su voto mediante una tecnología consistente en pulsar un botón, mientras que en Haití, el país más pobre del Hemisferio occidental, presentan una tarjeta de identidad con su fotografía y huella dactilar al retirar su papeleta. De hecho, en Estonia (E-stonia, nombre por el que prefieren ser conocidos) los electores pueden ahora usar una tarjeta inteligente para emitir su voto por Internet desde cualquier lugar del mundo.

En los Estados Unidos, más de 90 por ciento de los votos se emiten o cuentan electrónicamente. Todos los centros de voto están obligados por ley a disponer de un dispositivo de votación que permita a las personas con discapacidades votar en privado e independientemente. Así pues, un votante ciego puede ponerse audífonos y tocar una pantalla o pulsar botones para emitir su voto — en privado. Estados Unidos es el único país del mundo donde existe este requisito.

Los votantes con otras necesidades especiales, como aquellos para los que el inglés no es su primer idioma, también se benefician de esta nueva tecnología. En el condado de Los Ángeles, en California, las papeletas electorales se emiten en ocho idiomas. Es obvio que las nuevas tecnologías pueden ser de gran ayuda para los votantes con discapacidades físicas o dificultades con el idioma.

La mayoría de estas nuevas tecnologías electorales se han venido utilizando en los últimos 10 años, y cada año es mayor el número de países que introduce nuevos métodos para hacer el voto accesible a todos los sectores de la sociedad.

¿Contribuyen estas tecnologías a mejorar el acceso a las urnas y a evitar el bajo número de electores que acuden a ellas? ¿Ofrecen garantías a todos los sectores de la población? ¿O presentan nuevos problemas y dan una ventaja injusta a determinados votantes? Estas son cuestiones importantes que se están debatiendo ahora en los distintos países y en la comunidad internacional.

La mejora del proceso electoral en Estados Unidos

El proceso electoral de los Estados Unidos fue seguido con un interés desbordante, tanto dentro como fuera del país, a raíz de las elecciones presidenciales del año 2000, cuando, durante un período de seis semanas, nadie sabía con seguridad quién había ganado la presidencia. Términos como papelillos "colgantes", "obsoletos" y "con hoyuelos" entraron a formar parte del léxico mundial. La administración electoral de los Estados Unidos ha recorrido un largo camino desde aquel acontecimiento trascendental. En 2002, el Congreso de Estados Unidos promulgó la histórica Ley ayuda a Estados Unidos a votar, conocida como HAVA por sus siglas en inglés, en virtud de la cual, por primera vez, el gobierno federal prestaba considerable asistencia a los 50 estados, al Distrito de Columbia y a los territorios de estadounidenses para mejorar el proceso electoral. De hecho, se han promulgado más leyes y reglamentos electorales en Estados Unidos en los últimos siete años que en los anteriores 200 años de su historia.

Con arreglo a la Ley de ayuda a Estados Unidos a votar, la nueva tecnología ayuda a los electores con discapacidades a emitir su voto.
Con arreglo a la Ley de ayuda a Estados Unidos a votar, la nueva tecnología ayuda a los electores con discapacidades a emitir su voto.

De manera bastante similar a los Países Bajos, Inglaterra, Japón y varios otros países, en Estados Unidos todas las elecciones son locales; es decir, que están administradas por funcionarios locales, que toman la mayor parte de las decisiones sobre el método que utilizarán los votantes de su jurisdicción para emitir su voto. HAVA otorgó a los funcionarios electorales estatales más autoridad para supervisar y regular a las entidades locales. En la mayoría de los estados un secretario de estado, funcionario del estado elegido en un programa de un partido, es la autoridad electoral principal. En unos pocos estados, entre ellos Nueva York e Illinois, una junta electoral bipartidista supervisa el proceso electoral. Estados Unidos es el único país donde 70 por ciento de las autoridades electorales locales son elegidas de modo partidista, con títulos como secretario del condado, interventor del condado y supervisor de elecciones. Cada cuatro años los electores exigen a estos funcionarios que rindan cuentas.

La Ley ayuda a Estados Unidos a votar estableció un organismo federal, la Comisión de Asistencia Electoral (EAC), como centro nacional de la administración de elecciones y, por primera vez en la historia del país, se asignaron más de tres mil millones de dólares en fondos federales para la mejora del proceso electoral. La EAC [http://www.eac.gov], que inició su labor a finales de 2003, es un órgano integrado por cuatro miembros, dos republicanos y dos demócratas, nombrados por el presidente y confirmados por el Senado de Estados Unidos. Yo fui uno de los primeros miembros de la EAC, y su presidente en 2006.

Además de distribuir fondos, la EAC estableció nuevas normas para el uso de tecnología en las votaciones, normas que están siguiendo atentamente otros países. Junto con el Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología [http://www.vote.nist.gov], la EAC dictó nuevas e importantes directrices sobre sistemas de votación basadas en factores humanos y de seguridad. Estas directrices están ayudando a los estados a velar por la integridad y utilidad de los dispositivos electrónicos utilizados por millones de votantes en cada elección. La EAC ha dirigido su atención asimismo al aspecto administrativo de la tecnología para votar y está elaborando importantes documentos para ayudar a los funcionarios electorales en la gestión de los importantes elementos de los sistemas electrónicos de votación, incluidas las pruebas lógicas y de precisión. En fechas recientes, el Consejo de Europa [http://www.coe.int] también ha puesto en marcha un proyecto destinado a instituir normas similares para los sistemas electrónicos de votación, en vista de que muchos países europeos están empezando a utilizar dispositivos electrónicos en las elecciones.

Tal vez una de las tareas más arduas de todos los funcionarios electorales sea la formación de trabajadores de los centros de voto y votantes sobre nuevas tecnologías de votación. En Estados Unidos, donde la edad media de los trabajadores de los centros de voto es de 72 años, la introducción de dispositivos electrónicos con tarjetas informáticas de memoria que es preciso verificar y mover ha provocado la baja de muchos de los 1,3 millones de trabajadores que se necesitan para llevar a cabo una elección nacional. Es posible que los Estados Unidos tenga que seguir la pauta de Bélgica, donde se recluta a jóvenes de 18 años para administrar los centros de voto.

¿Serán las elecciones por Internet lo que nos reserva el futuro?

Gracias a la creciente expansión de Internet por todo el mundo, y sin duda dentro de muchos países, la democracia electrónica es un concepto que está empezando a arraigarse y propagarse rápidamente. Al igual que en el sector privado, candidatos, partidos políticos y gobiernos están recurriendo a Internet para llevar su mensaje al público — y recibir la respuesta del público. Varios países, entre ellos Estonia, los Países Bajos, Suiza e Inglaterra, permiten ahora a los ciudadanos emitir su voto a través de Internet. En unas elecciones locales celebradas en mayo de 2007 en Swindon, Inglaterra, con tecnología segura inventada por Everyone Counts [http://www.everyonecounts.com], los votantes pudieron emitir su voto por teléfono, Internet, en bibliotecas públicas, por correo postal, en papeletas o a través de cualquiera de los 300 ordenadores portátiles instalados en 65 localidades del distrito. Fue uno de los planes piloto más ambiciosos y con más éxito que haya patrocinado jamás el Gobierno Británico.

En una sociedad mundial y móvil, los ciudadanos que viven fuera de su país, encuentran dificultades para participar en las elecciones. Este otoño, para poner remedio a esta situación, los militares australianos podrán votar en las elecciones parlamentarias a través de Internet. Los seis millones de estadounidenses que se calcula que viven en el extranjero han tenido graves dificultades para votar, y se han visto obligados, en su mayoría, a recurrir a un enojoso proceso postal para ejercer su derecho al voto. La Fundación Overseas Vote [http://www.overseasvotefoundation.org] y la EAC han calculado que las papeletas de más de uno de cada cuatro de esos ciudadanos que intenta votar no se cuentan. Esta situación ha mejorado algo gracias a la labor del Programa Federal de Asistencia al Votante (U.S. Federal Voting Assistance Program) [http://www.fvap.gov], pero un informe reciente de la Oficina de Auditoría del Gobierno (U.S. Government Accountability Office) [http://www.gao.gov] indica que todavía queda mucho por hacer.

Si se piensa que en el programa de televisión más popular en los Estados Unidos, Ídolo americano, se emitieron más votos en cuatro horas (73 millones) que los emitidos a favor del ganador de las elecciones presidenciales estadounidenses de 2004 (62 millones), no es difícil imaginar que los jóvenes votantes del ídolo exijan el uso de algún tipo de tecnología móvil cuando lleguen a la edad de votar en elecciones presidenciales.

Paralelamente al creciente uso de tecnología en las elecciones, se ha registrado un aumento del escrutinio y escepticismo en relación con el proceso electoral electrónico. Si bien en Estados Unidos se han venido utilizando dispositivos electrónicos en las elecciones desde finales de la década de 1980, sólo después de la promulgación de HAVA y la propagación del voto electrónico en Estados Unidos y el resto del mundo han empezado grupos organizados a cuestionar o incluso expresar su oposición al uso de dichos dispositivos, en particular los que no dejan ningún tipo de rastro en papel [http://www.verifiedvoting.com]. En Irlanda, donde el recuento manual de papeletas preferentes puede llevar hasta una semana, todo intento de introducir el sufragio electrónico para acelerar el proceso ha estado condenado al fracaso.

Las instituciones internacionales y otras organizaciones que participan en la vigilancia y evaluación de elecciones, como la Oficina de Instituciones Democráticas y Derechos Humanos de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa [http://www.osce.org]; IFES, anteriormente conocida como la Fundación Internacional para Sistemas Electorales [http://www.ifes.org]; el Centro Carter [http://www.cartercenter.org] y Electionline [http://www.electionline.org], han tenido que elaborar nuevas metodologías para decidir si las elecciones por medios electrónicos son libres y justas. Una cosa es observar el recuento manual de papeletas de papel y otra totalmente distinta vigilar la captura electrónica de un voto.

Es indudable que la nueva tecnología electoral que se está extendiendo rápidamente por nuestras democracias colectivas ha potenciado a los votantes, incrementado la participación y, en muchos casos, mejorado la transparencia al dar los resultados antes de que puedan cambiarse; pero, ¿ha hecho que aumente la confianza en los resultados? Esa es una pregunta para la que todavía no habrá respuesta mientras la reforma electoral y el uso de la nueva tecnología se sigan debatiendo en el mundo. No obstante, no hay duda de que la tecnología continuará mejorando la forma en que votamos, igual que continúa mejorando nuestra vida diaria.

Las opiniones expresadas en este artículo no reflejan necesariamente los puntos de vista o políticas del gobierno de Estados Unidos.

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