12 noviembre 2008

(El siguiente capítulo pertenece a la publicación Barack Obama: 44º Presidente de Estados Unidos, para consultar los demás capítulos haga clic a la derecha)
“Cuento mi contribución para poner fin al genocidio en los Balcanes y asegurar la aprobación de la Ley sobre la Violencia contra la Mujer como los momentos de mi vida pública que más me enorgullecen”. Esto escribió el entonces senador Joseph R. Biden, hoy vicepresidente de Estados Unidos, en su autobiografía Promises to Keep: On Life and Politics (Promesas que cumplir: sobre la vida y la política), publicada en 2007.
La clave para entender esta autoevaluación hay que buscarla en los antecedentes de Biden. Católico de origen irlandés, nació en un ambiente modesto en Scranton, ciudad predominantemente de clase trabajadora del nordeste de Pensilvania, en 1942. Su madre era ama de casa y su padre, vendedor de automóviles. La familia se trasladó al estado de Delaware cuando Biden tenía 10 años. Fue el primer miembro de su familia que obtuvo un título de estudios superiores, pues asistió a la Facultad de Derecho de Siracusa, en Nueva York.
El momento decisivo en la carrera política de Biden se produjo en 1972, con su elección al Senado de Estados Unidos en representación del estado de Delaware, cuando tenía 29 años. Pocas semanas antes de jurar su cargo, su mujer y su hija murieron en un accidente de automóvil. Sus dos hijos pequeños sobrevivieron, pero sufrieron lesiones graves. (Biden contrajo segundas nupcias en 1977, fruto de las cuales fue una hija). Otra calamidad ocurrió en 1988 cuando le diagnosticaron dos aneurismas potencialmente mortales. Su recuperación fue larga y dolorosa. Estuvo ausente del Senado siete meses, postrado en cama la mayor parte del tiempo.
A lo largo de su carrera en el Senado, Biden estableció un historial predominantemente liberal. Aunque está bien considerado por los republicanos y ha trabajado con ellos, ha apoyado principalmente a su propio partido. Por ejemplo, según el Washington Post, en sus dos últimos años en el Senado votó con los demócratas el 96,6 por ciento de las veces. Como Michael Gordon afirmó en el New York Times, “ha sido considerado generalmente como un internacionalista liberal”. “Ha insistido en la necesidad de la diplomacia, pero a veces ha estado dispuesto a respaldarla con la amenaza de la fuerza”.

En sus primeros años en el Senado, Biden se concentró en cuestiones internas, sobre todo en las libertades civiles, la ejecución de la ley y los derechos civiles. En 1975 entró a formar parte del Comité Judicial, del que fue presidente de 1987 a 1995. El principal éxito legislativo de Biden durante ese período fue la trascendental Ley sobre la Violencia contra la Mujer (1994), de la cual fue autor. En ella se asignan miles de millones de dólares, tomados de fondos federales, a la lucha contra los delitos cometidos por razón de género. Pero Biden a veces se apartó de la corriente liberal tradicional. Por ejemplo, abogó enérgicamente por la imposición de penas más severas por los delitos relacionados con las drogas. También se opuso al procedimiento de transportar a los niños a escuelas distantes de su domicilio con el fin de lograr la integración racial de las escuelas, sin dejar de hacer énfasis en su compromiso con la causa de los derechos civiles.
Una perspectiva de asuntos exteriores
Biden ha dejado su marca en el Senado en los asuntos exteriores. Ha sido miembro del influyente Comité de Relaciones Exteriores del Senado desde 1975 y su presidente de 2001 a 2003 y de 2007 a 2009. Barack Obama fue asignado a este comité después de su elección al Senado en 2004 y llegó a conocer bien a Biden a través de su trabajo en común. Obama encabezó el subcomité de Europa, anteriormente presidido por Biden. No obstante, Obama y Biden estuvieron en desacuerdo en una cuestión esencial de política exterior. Biden votó a favor de la resolución final del Senado por la cual se autorizó la invasión estadounidense de Iraq, mientras que Obama (que en aquel entonces aún no era miembro del Senado) se pronunció en contra de ella.
Sin embargo, antes de votar por la resolución final, Biden trabajó con el senador republicano de Indiana, Richard Lugar, para conseguir la aprobación de una resolución por la cual se autorizaba la intervención militar sólo después de agotar todos los medios diplomáticos. Biden votó a favor de autorizar la guerra después de que dicha resolución fue rechazada. Pero más tarde votó en contra de una enmienda por la que se habría exigido al gobierno de Bush pedir una nueva autorización antes de invadir Iraq. En 2005, Biden consideró su voto sobre Iraq como “un error”. En una ocasión en que se presentaron juntos en Springfield, Illinois, después de la selección de Biden por Obama como su vicepresidente, el portaestandarte demócrata dijo que su número dos es “un experto en política exterior, cuyo corazón y valores están arraigados firmemente en la clase media”. Obama también se refirió a Biden como “un detractor decidido de la política exterior de Bush-McCain y una voz que clama por una nueva dirección que encauce la lucha hacia los terroristas y ponga fin a la guerra en Iraq de manera responsable”.
Mientras estuvo en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Biden viajó extensamente por el extranjero y conoce personalmente no sólo a numerosos dirigentes de otros países, sino también a sus más íntimos colaboradores, así como a los dirigentes de los partidos de oposición. Se ha ocupado de cuestiones tan importantes como el control de armamentos, la proliferación nuclear, la ampliación de la OTAN, la rivalidad entre las superpotencias y las relaciones de Estados Unidos con el Tercer Mundo. También ha sido un firme abogado de la Iniciativa Mundial del SIDA y uno de los primeros defensores de la acción internacional para controlar las emisiones de carbono y los gases de efecto invernadero. (Biden redactó legislación sobre el control del clima por primera vez hace 20 años). En general, ha respaldado los tratados de libre comercio. Ha mostrado especial interés por África y fue uno de los primeros en condenar el régimen de apartheid en Sudáfrica. Él ha abogado por medidas más enérgicas para poner fin al derramamiento de sangre en Darfur.
La principal actuación de Biden en política exterior, según la mayoría de los observadores, fue su intervención para poner fin a las hostilidades en los Balcanes en los años 1990. Se ha dicho que la voz de Biden al instar a Clinton a actuar contra el dirigente serbio Slobodan Milosevic fue decisiva. En Springfield, Obama dijo que Biden “contribuyó a formular políticas que pondrían fin a la matanza en los Balcanes”. Concretamente, Biden instó a intervenir para acabar con la limpieza étnica de musulmanes en Bosnia. Más tarde respaldó los ataques aéreos de la OTAN para forzar a Serbia a abandonar Kosovo.
Biden ha presentado dos veces su candidatura a la presidencia: en 1988 y de nuevo en 2008. Los dos intentos fueron desafortunados. Según portavoces de la campaña de Obama, la selección de Biden se debió a muchas razones, pero citaron en primer lugar la experiencia y el historial del senador de Delaware en política exterior. Biden es el primer vicepresidente católico nacido en Delaware.